Las me­jores com­pañías es­pañolas vuelven a co­locar con éxito en un es­ce­nario muy exi­gente

El mercado de emisiones mide a doble velocidad la fortaleza de las empresas

Los in­ver­sores va­ti­cinan un largo ce­rro­jazo para las com­pañías con peor 'rating'

Francisco Reynés, en la junta general 2019 de Naturgy.
Francisco Reynés, en la junta general 2019 de Naturgy.

Nada mejor para medir la con­fianza del mer­cado que emitir tí­tulos en cir­cuns­tan­cias ex­cep­cio­na­les. De esta ca­te­goría son las que ro­dean a la crisis del co­ro­na­vi­rus, que ha te­nido como prin­cipal efecto una huida ma­siva de los in­ver­sores hacia ac­tivos de má­xima ca­li­dad. Son muy pocos los que pueden apelar al mer­cado con emi­siones de im­porte alto cuando la prio­ridad es poner el di­nero a buen re­caudo hasta que es­campe la gran tor­menta. Varias em­presas es­pañolas ha desafiado la tem­pes­tad. Repsol y Naturgy, entre otras.

Y lo han hecho con éxito. Amadeus, azotada por el desplome del negocio turístico, lo han hecho doble vía. Ha acompañado una emisión de obligaciones convertibles por 750 millones de euros con una ampliación de capital por la misma cantidad. Para colocar las acciones tuvo que hacer frente a un descuento que se situó cerca del 6%. Una cifra más que aceptable con la que está cayendo.

"Amadeus es un buen ejemplo de empresa zarandeada por el coronavirus que sin embargo no ha perdido la confianza del mercado. Con estas operaciones se cubre durante al menos de un año del escenario más adverso posible, que sería que el número de viajes se mantuviera bajo mínimos durante todo 2020. Son empresas con un historial probado en bolsa a las que los inversores no dudan en dar oportunidades", señalan en fuentes financieras.

Ademas, Repsol ha culminado con éxito una colocación de 1.500 millones de euros en bonos con cupones muy atractivos para la compañía. El alto nivel de demanda, de cerca de 4.000 millones de euros, ha demostrado que sí hay sitio para las buenas empresas, incluso con las agencia de rating al acecho. Fitch ha rebajado rebajado a estable la perspectiva de Repsol, mientras que Moody's ha reducido un escalón su nota hasta 'Baa2'. Es decir, hasta un aprobado.

También con elevada demanda, Naturgy ha colocado 1.000 millones de euros en bonos a cinco años, el mismo plazo en el que Red Eléctrica ha emitido en el euromercado por 400 millones de euros e Iberdrola 750 millones de euros en bonos verdes. Las compañías elevan de una forma muy significativa su posición de liquidez y abren el mercado para otras empresas solventes que necesitan reforzar sus ratios en un momento de máxima incertidumbre.

A dos velocidades

Hay que tener en cuenta que el comienzo del año fue extraordinario en el mercado de deuda. Las empresas europeas, con las españolas a la cabeza, pudieron emitir a manos llenas con los inversores dispuestos a comprar papel de todo tipo y nivel de riesgo. Pero la situacion es ahora completamente distinta y los inversores han impuesto grandes líneas rojas que están dejando fuera del mercado a las empresas con peor 'rating'.

Aunque el programa de compras de activos del BCE, que incluye bonos corporativos, supone un importante respaldo, los inversores están imponiendo una doble velocidad a sus decisiones de inversión. Ahora, el mercado de bonos 'high yield' está prácticamente cerrado y los expertos creen que la parálisis va para largo. Los inversores van a esperar varios meses para valorar el impacto de la crisis del coronavirus en este tipo de compañías.

"Se puede esperar un parón tremendo que podría durar incluso hasta después del verano. El dinero tiene miedo y sólo va a entrar en empresas con negocios de muy alta visibilidad y niveles de deuda razonables. Lo normal es que durante todo este segundo trimestre veamos una caída de la actividad enorme que se puede situar incluso entre el 50% y el 75%. Los inversores van a ser más selectivos que nunca", señalan en un gran banco de inversión internacional.

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