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Aena, aterrizaje forzoso

El sector aéreo se en­cuentra entre los más mal­tra­tados por la crisis ví­rica con di­fe­rencia y AENA, el gestor de los ae­ro­puertos es­paño­les, lo está su­friendo en sus pro­pias car­nes. La agencia in­ter­na­cional de me­di­ción de riesgos Moody´s ha cam­biado la pers­pec­tiva de la deuda del grupo es­pañol de es­table a ne­ga­tiva de­bido a las con­se­cuen­cias sobre sus cuentas de la pa­ra­li­za­ción de los ae­ro­puertos por la pan­de­mia.

El cambio de la perspectiva, señalan los responsables del grupo, se ha debido únicamente a "las posibles consecuencias económicas que la crisis del coronavirus podría tener a medio plazo en el rating". No obstante, la firma estadounidense ha confirmado la calificación a largo plazo de Aena en A3, lo que es una buena señal.

AENA, entre tanto, ha firmado recientemente un préstamo con varias entidades financieras por un importe conjunto de 1.075 millones de euros y con plazos de vencimiento entre uno y cuatro años. De este modo, eleva la disponibilidad de caja y facilidades crediticias en el día de hoy hasta una cifra total de 2.425 millones de euros.

Al tiempo, mantiene la vía abierta para realizar emisiones a través del programa de Euro Commercial Paper (ECP) de hasta 900 millones de euros, de los que, a la fecha de hoy, se encuentran disponibles 495 millones de euros. Todo ello sin dejar de negociar nuevas operaciones de financiación adicional con diversas entidades financieras que se prevé firmar en las próximas semanas.

Con todo, las acciones del grupo han llegado a retroceder cerca de un 50% desde los máximos, al pasar de rondar los 180 euros hasta cotizar por debajo de los 100 euros por acción. Un aterrizaje forzoso que, afortunadamente, no ha acabado en accidente. De hecho, ya estaría empezando a pisar suelo firme al encontrar acomodo sobre el sicológico nivel de los 100 euros.

Si en los próximos días se hace firme este soporte cabría esperar una posible recuperación progresiva conforme vaya retomando la actividad hacia los 120 euros. En cualquier caso, lo más probable, señalan los expertos, es que en ese proceso de rebote pueda ser bastante volátil, haciendo la goma como dicen en el argot ciclista. Eso podría permitir a los inversores más especulativos sacar provecho de este valor.

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