Las pe­tro­leras sal­varán re­sul­tados en parte gra­cias al es­pe­rado re­corte de Arabia Saudí y Rusia

El principio de acuerdo en la OPEP para recortar producción hace subir el petróleo

Repsol, BP, Shell, Total, Chevron Texaco, ConocoPhillips y Petrobras re­du­cirán sus in­ver­siones

Petroleo
Petroleo

La OPEP, en su reunión te­le­má­tica de los pro­duc­tores de crudo, apla­zada del lunes 6 de abril al jueves 9 de abril, ha­bría al­can­zado un acuerdo para que Rusia y Arabia Saudí re­cor­taran la pro­duc­ción de pe­tró­leo. En un prin­ci­pio,el mer­cado si­tuaba ese re­corte en un má­ximo de 20 mi­llones de ba­rriles dia­rios, 10 mi­llones más de lo es­ti­mado pre­via­mente, lo que había mo­ti­vado que ini­cial­mente el precio del pe­tróleo Brent re­pun­tara más de un 10% hasta 36 dó­lares por ba­rril en los mer­ca­dos. Un es­pe­jismo.

Posteriormente, tras desvanecerse esta posibilidad, y estimarse que previsiblemente el recorte ascendería a unos 10 millones de barriles diarios, el precio del Brent, a cierre de la sesión europea, subía solo un 0,8% hasta 33,1 dólares por barril.

Días antes, el presidente estadounidense, Donald Trump, había acudido en ayuda de las multinacionales petroleras ante la fuerte caída de los precios y de la demanda por la pandemia vírica que asola al mundo. En un intento de salvaguardar los intereses de la industria estadounidense, se aseguró en la prensa norteamericana que habría logrado convencer a Rusia y Arabia Saudí para que recorten la producción y hagan subir el barril.

Se esperaba que la OPEP y los países amigos aceptaran rebajar su producción un mínimo de10 millones de barriles. Un recorte que beneficiará a las empresas energéticas mundiales. Al igual que ocurriera en 2016, el petróleo se ha hundido en los mercados internacionales por debajo de los 30 dólares, el nivel de alarma para todos los países productores y las grandes dominadoras del negocio petroquímico.

Actualmente, sobra petróleo en los mercados y la única salida que ve el sector es recortar los niveles de producción para mantener al alza los precios de referencia.

Ninguna de las grandes se salva. Chevron Texaco, ConocoPhillips, Shell, BP, Total, Petrobras y hasta la propia Repsol han anunciado recortes en sus inversiones, ajustes en los gastos y cancelaciones en la recompra de acciones que tenían previsto. Y es que, el barril ha pasado de estar a 65 dólares a situarse en 22,70 en marzo pasado.

Lejos del nivel de rentabilidad

Un barril de petróleo en el umbral de los 30 dólares o por debajo está muy lejos del nivel de rentabilidad que se requiere para que sea competitivo. Venezuela y México, por ejemplo, no pueden extraer petróleo a esos precios por ser un crudo muy pesado (tipo Maya, con mucho contenido en azufre y bajo rendimiento).

Muy diferente a lo que sucede con el tipo Arab Light (Arabia Saudí), de bajo contenido de azufre y muy rentable. Por ese motivo, Arabia Saudí puede producir crudo a 10 dólares el barril mientras que Venezuela y México tienen un coste cuatro veces más alto.

Antes de aplazarse a primera hora del lunes hasta el jueves, la reunión telemática que iban a celebrar Rusia, Arabia Saudí y el resto de países de la OPEP además de Canadá, el presidente estadounidense anunció por Twitter el pasado día 2 de abril que mantendría reuniones en los próximos días con altos directivos de la industria petrolera para analizar diferentes alternativas de ayuda ante la caída del consumo.

Tras la aparición del coronavirus en China, el consumo comenzó a bajar en el país asiático, circunstancia que, posteriormente, se ha ido extendiendo a Corea del Sur, Italia, España, Francia, Alemania, Estados Unidos y ahora ya en toda Latinoamérica, Brasil, India…

Revisión de calificaciones

Y es que, con el barril a los precios actuales, pone en riesgo a muchas multinacionales petroleras, con el valor hundido de las acciones. Los títulos de Repsol, por ejemplo, llegaron a estar el pasado 19 de marzo a 5,92 euros y se han colocado ya en 8,25 euros.

Esto ha provocado que las agencias de calificación estén revisando sus calificaciones crediticias. Fitch, por ejemplo, ha rebajado su perspectiva a “estable”, desde “positiva” que la tenía antes de la crisis del coronavirus y la caída estrepitosa del barril y de la demanda.

Fitch reafirma no obstante su calificación en ‘BBB’ y señala que prevé Repsol mantenga un perfil comercial y financiero “sólido” durante la etapa bajista de los precios y pronostica que el apalancamiento de los fondos operativos superará las 2,2 veces de forma sostenida. El negocio del downstream y del upstream, así como su diversificación geográfica y una posición “buena” de los costes, lleva a la agencia a mantener la calificación del grupo.

S&P Global ha rebajado también su perspectiva a “estable”, desde “positiva”. Por su parte, Moody’s ha rebajado un escalón la nota de Repsol y lo ha situado en ‘Baa2’, aunque dentro del grado de inversión.

La petrolera que preside Antonio Brufau anunció días pasados que recortará en 1.000 millones sus inversiones, abonará el dividendo de 0,55 euros en julio próximo -completará así el pago de un euro tras haber abonado ya 0,45 euros-, pero suspende la compra de acciones por un importe previsto del 5% del capital.

Eso sí, mantiene la compra de los valores para la distribución del dividendo en acciones. Igualmente, ha señalado que dispone de liquidez para afrontar los vencimientos de deuda hasta 2024, por lo que no considera necesario llevar a cabo una reafirmación de su pasivo.

La compañía ha anunciado que, ante la extraordinaria volatilidad e incertidumbre de los mercados, “pospone la presentación del plan estratégico 2020-2025, previsto para el 5 de mayo, hasta el momento en que se vislumbre una mayor estabilidad social y de los negocios”.

Las grandes aplican recortes

Al igual que ha hecho Repsol, las grandes petroleras como la angloholandesa Royal Dutch Shell ha anunciado que aplicará recortes por el desplome del barril. La multinacional reducirá entre 3.000 y 4.000 millones de dólares anuales sus costes operativos subyacentes y su gasto de capital por debajo de 20.000 millones de dólares frente a los 25.000 millones previstos.

En esta misma dirección se ha pronunciado Total. La petrolera francesa ha acordado cancelar el plan de recompra de acciones y reducirá un 20% las inversiones. El plan incluye la cancelación de recompra de títulos propios por importe de 1.852 millones de euros, una rebaja del 20% de su gasto de capital y un fuerte recorte de sus costes operativos de hasta 740 millones de euros, frente a los 280 millones iniciales.

British Petroleum, por su parte, ha reducido sus inversiones en un 25%, hasta 12.000 millones de dólares y afectará tanto a la exploración como a la producción de crudo.

La estadounidense Chevron Texaco ha actuado igual. Ha anulado el plan de recompra de acciones propias por importe de hasta 5.000 millones de dólares, del que había cubierto ya unos 2.000 millones de dólares. Los gastos de capital los ha rebajado en unos 4.000 millones de dólares. La previsión de gasto orgánico de capital lo ha reducido hasta 16.000 millones, con un ajuste de 2.000 millones de dólares.

ConocoPhillips es otra de las grandes estadounidenses que ha optado por rebajar el volumen trimestral de recompra de acciones a 250 millones de dólares frente a los 750 millones anteriores. El capex lo recortará en otros 700 millones de dólares. Por su parte, la brasileña Petrobras ajustará sus inversiones a 8.500 millones de dólares frente a los 12.000 millones en exploración y producción.

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