MONITOR DE LATINOAMÉRICA

Encadenará en 2020 tres años con­se­cu­tivos de acu­sado re­tro­ceso del PIB

Argentina, atrapada entre la recesión y otro ‘default’

El país vuelve a con­ver­tirse en un dolor de ca­beza para las com­pañías es­pañolas

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Argentina, donde España es se­gundo in­versor tras EEUU, vuelve a ser un que­bra­dero de ca­beza para em­presas e in­ver­sores na­cio­nales y ex­tran­jeros por su si­tua­ción ma­cro­eco­nó­mica y fis­cal. El país aus­tral, con un go­bierno po­pu­lista e inex­perto, su­mará en 2020 su ter­cera re­ce­sión se­guida, afec­tado además por la crisis del Covid-19, mien­tras sus au­to­ri­dades eco­nó­micas tratan de evitar el ‘default’ con ne­go­cia­ciones con­tra­rreloj sobre la alta deuda ex­terna.

Incapaz de pagar sus compromisos, Argentina presentó a sus acreedores un plan de pago con quitas que ha sido rechazado. Buenos Aires indica en que no puede pagar su deuda a nadie hasta 2023 mientras pergeña acciones contra el virus.

Argentina anotará en 2020 la segunda mayor recesión del área tras Venezuela, del mismo nivel que México y Ecuador (-6,5%) y superior al retroceso regional y al de Brasil, Perú, Chile y Colombia, según Cepal. Una caída que el FMI ‘limita’ al 5,7%, acompañada de un paro del 10,9%, aunque prevé rebote del 4,4% en 2021. Y que el BM sitúa en -5,2%. El país enlazará tres años de caída (-2,5% en 2018 y -2,2% en 2019) y afronta el mayor decrecimiento desde 2002. El otro punto débil, la inflación, de las más altas del área, no parece fuera de control.

En Argentina operan más de 300 firmas españolas, que generan 100.000 empleos. Instaladas principalmente en todos los sectores, el stock acumulado es superior a los 5.800 millones de euros. El nivel inversor bajó desde 2010, debido a la inseguridad jurídica bajo Cristina Fernández, con un choque extremo en 2012, tras expropiarse YPF a Repsol. Y, pese a las expectativas, no aumentó sustancialmente con Macri. Naturgy, Santander, BBVA, Telefónica, Mapfre, Inditex, ACS, Acciona, Indra, Prosegur y Dia tienen amplia presencia en el país y están entre las firmas más expuestas a las crisis internas del país.

Plan de pago de la deuda

La crisis del coronavirus llega cuando Argentina carece de caja fiscal para sostener la economía y cuando sus acreedores foráneos acaban de rechazar su propuesta para renegociar el pago de la deuda y exigen mejorar las condiciones ofrecidas. Dos grandes grupos de acreedores han expresado su negativa formal al plan de reestructuración, tras tildarlo de “unilateral” y juzgar que está muy por debajo de las expectativas. Buenos Aires insiste en que tiene voluntad de pago, aun con la pandemia, pero busca un perfil de endeudamiento que “no dañe crecimiento, capacidad de repago futura e indicadores sociales”.

Ante este rechazo y tras la acusación de los fondos de falta de diálogo, el ministro de Economía, Martín Guzmán, ha señalado que Argentina no negociará cambios porque “no puede pagar más” y la propuesta formulada es “razonable y sostenible”. En la oferta, realizada el 17 de abril, Argentina propuso reducir en un 62% los intereses de la deuda y empezar a pagarlos en 2023, y aplicar una quita del 5,4% al principal, de 66.238 millones de dólares e iniciar la devolución en 2026. Recorte de intereses y principal que supondría para los inversores pérdidas millonarias. Guzmán ha destacado que Argentina, incluso antes de la pandemia, “ya estaba en situación de virtual ‘default’”.

El tiempo se agota para que el país eluda el ‘default’ y quede fuera de los circuitos globales de crédito, pero hay margen hasta el 8 de mayo para un acuerdo con los tenedores de bonos en divisa extranjera, que han acogido con frialdad la propuesta. Pero los mayores fondos afectados por la imposibilidad argentina de afrontar el pago afirman que, con las actuales condiciones, no hay posibilidad de pactar la reducción de deuda. Argentina precisa que un tercio de los acreedores acepte. El 22 de abril, Buenos Aires no pagó el vencimiento de intereses de tres bonos de deuda y se acogió a los 30 días de gracia.

La negativa viene del Comité de Acreedores de Argentina y de un segundo grupo de tenedores que incluye a Monarch, AllianceBernstein, Amundi, Ashmore, BlackRock y Fidelity, y que posee más del 25% de los bonos posteriores a 2016 y el 15% de los emitidos en la última reestructuración. Algunos analistas ven posible el acuerdo, ya que a Argentina le conviene para esquivar el ‘default’ y a los bonistas, para evitar litigar. Cepàl apoya el plan argentino, que tilda de “audaz y responsable” y ha dicho que “si se aplica ajuste inmediato, como piden varios acreedores, se impediría la recuperación y la posibilidad de pago”. Si hay ‘default’, sería el noveno en un país que protagonizó en 2001 el mayor cese de pagos de la historia, 102.000 millones.

Más deuda con el FMI

Sobre la deuda con el FMI (44.000 millones), Buenos Aires juzga “imposible” pagarla antes de 2024 y pide una reprogramación que el Fondo analiza. Según el presidente Fernández, se intenta un nuevo plan que implique no pagar en tres años. Fernández quería una duplicación de DEG (derechos especiales de giro del FMI), que permitiría al país lograr 3.500 millones, pero el ente ha enfriado la posibilidad.

El FMI sí ha dicho que ayudará en el diálogo con bonistas y espera que Argentina logre un pacto. El país también debe 1.931 millones al Club de París, que debe saldar en mayo. En marzo, la deuda bruta argentina era de 323.399 millones, el 44% emitida bajo legislación extranjera. La deuda en títulos públicos a medio y largo sumaba 199.726 millones. Según el Gobierno, la necesidad de financiación es muy alta (22% del PIB) y el nivel de deuda, insostenible, con una relación de deuda total sobre el PIB del 88,8%.

Argentina debe lidiar, además, con la pandemia en plena recesión. El Ejecutivo lanzó en marzo un paquete de estímulo por 5.700 millones (2% del PIB) para mitigar el golpe económico del virus con exenciones fiscales, apoyo a empresas de sectores más dañados, créditos ‘blandos’ y congelación de precios en productos alimentarios básicos, completado en abril con un plan de apoyo a empresas en dificultades que prevé el pago del 50% del salario de los trabajadores.

El país registra 3.892 contagiados y 192 muertos por el virus, una de las cifras más bajas de Latam. Desde que se detectó el brote, se declaró cuarentena, cierre de fronteras y comercios no esenciales y suspensión de clases. Buenos Aires ha decidido que hasta el 1 de septiembre no habrá vuelos comerciales. Solo entonces se podrá vender pasajes, previa autorización.

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