Metrovacesa so­pesa pa­ra­lizar pro­yectos ante la evi­dencia de otro pin­chazo in­mo­bi­liario

La pandemia agrava la caída en la venta de pisos y en los precios

El sector exige al Gobierno que se re­baje el IVA al 4% y re­cu­perar la des­gra­va­ción fiscal a la vi­vienda

Metrovacesa
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El sector in­mo­bi­liario ha ace­le­rado en abril los duros efectos de la crisis de la pan­demia en la venta de pi­sos, ya en casi caída libre desde antes del inicio del año. Como re­clamo y en un in­tento de evitar el pin­chazo his­tó­rico que se pro­dujo en 2008, las em­presas han pe­dido al Gobierno que re­baje el IVA al 4% y volver a re­cu­perar la des­gra­va­ción en la compra de la pri­mera casa para vi­vir. Determinadas fases de pisos en cons­truc­ción pueden pa­ra­li­zarse hasta ver la evo­lu­ción de la eco­no­mía.

Casi todas las inmobiliarias que ofrecen datos cada mes y trimestre han alertado del hundimiento que va a registrar el mercado si no se toman medidas a tiempo. De momento, muchas de ellas están revisando sus planes de construcción de pisos para evitar lo vivido en los años 2008 y 2009, cuanto se produjo una sobresaturación de viviendas que no se vendían y los precios cayeron a niveles imprevistos.

Metrovacesa tenía en marcha unas 3.400 viviendas nuevas y está sopesando ralentizar algunos proyectos por las dificultades que hay, debido a las medidas de seguridad y de higiene que se deben adoptar. Por otro lado, el retraso de los procesos administrativos está dificultando la concesión de licencias municipales, lo que hace más complicado aún el inicio de nuevas obras.

Y es que, de la recuperación que el negocio de la vivienda estaba viviendo, se ha pasado en escasos dos meses al más puro desánimo entre las agencias inmobiliarias, promotoras y constructoras de pisos. Metrovacesa ha sido de las primeras en admitir que se está registrando un descenso en el ritmo de ventas y de contactos, desde que a mediados del mes de marzo estalló la crisis y se estableció el Estado de Alarma en todo el país.

Primeros signos de caída en enero

En enero, el mercado inmobiliario había comenzado ya a dar signos de recesión tras el cierre de 2019, con un descenso del 3,3% y el hundimiento de un 7,7% en la venta de casas en enero pasado. Pero nadie se esperaba que dos meses más tarde fuera a producirse esta crisis que arrastra ya a los grandes sectores como el turismo, la hostelería, construcción, automoción, transporte y vivienda, de los que depende en gran parte toda la economía española.

El nivel de compraventa de viviendas se había roto ya en 2019, pues las operaciones habían bajado un 3,3% respecto a 2018, debido a la caída en la venta de viviendas de segunda mano. Tras subir un 11,5% en 2015, un 14% en 2016, un 15,4 en 2017 y un 10,8% en 2018, el mercado detectó el ejercicio pasado síntomas de decaimiento pero por causas que podrían ser controladas y en ningún caso generaban gran dosis de inquietud entre los promotores y las agencias inmobiliarias.

El impacto de la Ley Hipotecaria y la inestabilidad política habían sido los dos factores que más habían influido en el enfriamiento inmobiliario. Por eso, la Asociación de Promotores Constructores de España (APCE) pide que, en las circunstancias actuales, se reduzca al 4% el IVA frente al 10% que se paga por la compra de vivienda libre. Igualmente, reclama que se recuperen las desgravaciones tanto en el IRPF como en la deducción por compra de una vivienda habitual y las deducciones fiscales para los arrendatarios que se eliminaron en 2012 y 2013.

El declive de la construcción y el cemento

En paralelo a la vivienda, está el sector de la construcción en general, donde ha comenzado a sentirse también los efectos de la pandemia. Una muestra de ello se ve palpablemente en el consumo de cemento. En los últimos datos de marzo, se produjo una caída de un 28,3%, con un retroceso en el acumulado del primer trimestre de un 13%.

En el mes de marzo, se produjeron solo 923.581 toneladas, unas 363.653 toneladas menos que en el mismo mes de 2019. Según la patronal Oficemen, si se excluyen los años de la crisis de la última década, habría que remontarse a marzo de 1963 para encontrar unas cifras de consumo equivalentes.

Desde que se decretó el Estado de Alarma, se estima que se ha perdido un 50% del consumo. El presidente de Oficemen, Víctor García Brosa, señala que los datos de abril serán mucho peores aún debido a la inactividad que ha habido en todo el país, entre los días 30 de marzo y 12 de abril.

“Solicitamos al Gobierno la aprobación urgente de un Plan de Construcción Verde que compense la caída del sector turístico durante 2020-2021 y que debería impulsar, entre otras, las infraestructuras relacionadas con la Agenda 2030, como por ejemplo, las vinculadas a la gestión y depuración de aguas, las de movilidad sostenible, la de la mejora de la red ferroviaria, la red de energías renovables y las infraestructuras para la economía circular y el urbanismo sostenible”, afirma.

El responsable de la patronal del cemento destaca además que “a la inversa de lo que sucedió en 2008, cuando muchos trabajadores de la construcción pudieron encontrar empleo en el sector turístico y de la hostelería. Ahora, la construcción debe ser el motor del país para evitar la destrucción de miles de empleos”.

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