ANÁLISIS

El Gobierno de coa­li­ción pre­tende sus­ti­tuir im­por­ta­ciones por pro­ductos na­cio­nales

El déficit comercial con China, el mayor reto de Sánchez para una nueva política industrial

Las ex­por­ta­ciones hasta fe­brero, antes del co­vi­d-19, fueron in­me­jo­ra­bles pero fa­llaron con los países asiá­ticos

Exportaciones
Exportaciones

El co­mercio ex­te­rior es­pañol afronta la crisis eco­nó­mica de­ri­vada del co­vi­d-19 en una si­tua­ción ex­trema en sus re­la­ciones de in­ter­cambio co­mer­cial con China y otros países asiá­ti­cos. Un dé­ficit cró­nico in­sos­te­nible que, sin em­bargo, se trans­forma en su­pe­rávit con el resto de paí­ses, sobre todo con los so­cios co­mu­ni­ta­rios, lo de­mues­tra. Los datos de fe­brero, úl­timos dis­po­ni­bles, prueban hasta qué punto ese co­mercio -vital a la hora de ga­ran­ti­zarse su­mi­nis­tros ne­ce­sa­rios para com­batir la pan­de­mia- es uno de los los ta­lones de Aquiles de la eco­nomía es­pañola.

Los dos primeros meses del año, enero y febrero, se han desarrollado sin virus. Las cifras del comercio exterior fueron muy buenas, excepcionales. Pero nada va a volver a ser igual en lo que queda de año. Se produjo un recorte del déficit comercial en un 20%, gracias a una corrección del 15% en el renglón energético así como a un mayor superávit con la Unión Europea, junto a un suave alivio en el desequilibrio de nuestros intercambios con los países extra comunitarios.

Pero Asia, excluido el Oriente Próximo, sigue siendo el punto más vulnerable en las relaciones comerciales. El déficit con Asia y sobretodo con China, y no con los países exportadores de petróleo, es una dolorosa herida que condiciona la solución del déficit comercial y deja en evidencia la propuesta política del Gobierno de coalición de Sánchez de abordar una nueva política industrial que sustituya importaciones asiáticas por una producción propia.

La encuesta del primer trimestre realizada entre los exportadores españoles se cerraba a mediados de febrero. El sentimiento general, todavía entonces, era muy optimista. Las carteras de pedidos crecían mientras que el sector exportador resistía con firmeza los embates de la competencia, sin que se presentasen presiones ni carencias por el lado de la mano de obra.

En la nueva política industrial que deberá surgir de la lección de la pandemia debería tomarse en cuenta este desequilibrio y corregirlo. El Gobierno de Pedro Sánchez afronta aquí su mayor reto en la política de reconstrucción industrial y estratégico de la economía española.

Datos preocupantes con China

Las cifras recogidas en el Informe mensual que elabora la Secretaria de Estado de Comercio, con los datos suministrados por la Dirección de Aduanas, corroboran esos buenos presagios que anunciaba la encuesta. En efecto, las exportaciones marcan un récord histórico en febrero; un incremento interanual del 4,2% superior al de los dos últimos años. Las importaciones solo avanzaron un 1,8% en tasa interanual. En consecuencia, el déficit comercial disminuyó en un 19,4%.

En el periodo bimensual, enero-febrero 2020, las exportaciones crecieron un 3,5% en tasa interanual, en tanto que las importaciones solo avanzaron en un 0,2%. El déficit comercial se había reducido en un 21% y la tasa de cobertura exportación/importación ascendía hasta los 89,3% frente al 86,5% del mismo periodo en 2019.

En los últimos doce meses las exportaciones avanzan a un ritmo del 2,3%, prácticamente el doble que en 2019. Las importaciones solo progresaron un 0,7% inferior al 1% en 2019. El saldo comercial de 30.493 millones de euros era inferior al de los dos últimos años. En definitiva, una evolución del comercio exterior tranquilizadora aunque, naturalmente, ajena a la llegada del virus.

La comparación con otras áreas geográficas para los dos primeros meses del año resulta muy favorable en cuanto a la evolución de las exportaciones. Un incremento del 0,5% en la UE y del 0,0% en la eurozona y caídas del 0,8% en Alemania y 4,2% en Francia. En el resto del mundo las ventas estadounidenses muestran una evolución plana, en tanto que las exportaciones de China se contraen en un 17,2%.

Esta caída de las ventas chinas también se refleja por vez primera en los intercambios bilaterales. Se reducen sus exportaciones a España en un 2,7% mientras aumentan las ventas españolas en un 17%. No obstante esta modestísima corrección, el déficit de mercancías con China en los dos primeros meses de 2020 ascendió a 3.464 millones de euros, un 70% del déficit total del comercio exterior de 5.624 millones de euros en enero-febrero.

Las exportaciones dirigidas a la UE de los 27, en los dos primeros meses de 2020, representan un 60,5% del total, con un incremento interanual del 4,2%. Las ventas extracomunitarias, 39,5% del total, avanzaron más lentamente, un 1,9%. Estos movimientos invierten la evolución de lo que venía sucediendo anteriormente. Francia continúa siendo el cliente principal de España gracias a sus compras de automóviles, así como de frutas y hortalizas.

Aumenta el superávit comercial con la UE hasta 1.928 millones de euros frente a 1.612 millones en enero-febrero de 2019. El déficit comercial con los países no comunitarios se redujo hasta 7.552 millones frente a 8.723 millones en el mismo periodo de 2019.

Asia, excluido el Oriente Medio, continúa siendo el principal responsable del déficit extracomunitario con un superávit frente a España de 6.732 millones de euros. El primer puesto en esa lista de países que van desde la India, Vietnam, Indonesia y Taiwán sigue ocupándolo China. En el pasado lejano fue EE.UU y desde casi siempre los paises exportadores de petrókeo, incluido el Oriente Medio.

Ignorancia supina

El gigantesco déficit comercial con el área geográfica asiática sigue sin encontrar ningún tipo de reacción por parte de las autoridades responsables españolas. Se acepta pasivamente la deslocalización empresarial con el consiguiente desabastecimiento de productos que la actual pandemia ha señalado como indispensables.

No se aprecia ninguna advertencia en la detallada y precisa Nota Ejecutiva sobre el comercio exterior que elabora mensualmente la Secretaria de Estado. Conocemos las cifras del comercio pero desconocemos los propósitos de la política comercial, aunque el presidente Sánchez haya esbozado una voluntariosa nueva política industrial basada en una filosofía que recuerdan tiempos de autarquía ya superada..

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