ANÁLISIS

El Consejo Europeo ante el dilema de la Deuda Perpetua o los indeseados coronabonos

La mo­ne­ti­za­ción de la deuda, prohi­bida en Maastricht, es otra al­ter­na­tiva ita­liana

Deuda pública
Deuda pública

No son pre­ci­sa­mente fuegos fa­tuos en un cam­po­santo. Spain: menos muertos y más desahogo en los hos­pi­ta­les. No solo se equi­vocan los go­biernos so­cio-­comu sino tam­bién los con­ser­va-­popul como el bri­tá­nico. El pre­mier des­apa­re­cido de Londres está de gira por la cam­piña in­glesa con su joven pa­reja, mien­tras sus abo­gados arre­glan el pa­peleo del di­vorcio y la pan­demia se ex­tiende. Europa tra­baja para el Consejo de­ci­sivo del jue­ves.

¿Se preguntan los buenos españoles por el cacareo, atronador, en nuestro patio? Felicitaciones por el comienzo de un entendimiento, todavía muy formal, entre Sánchez y Casado. Comisión del Congreso con presencia de un número de diputados en proporción con los ya elegidos. Quizá un poco-muchos diputados para cocinar el plato. “Too many cooks expoils the broth”.

Naturalmente siempre cabe organizar un grupo más operativo con algunos expertos por especialidades. Los sanitarios ya parecen estar funcionando. Economistas y sociólogos no faltan entre las filas del gobierno y entre los restantes partidos, simpatizantes incluidos.

Las directrices del acuerdo, quiérase que no, están marcadas. En primer lugar, las previsiones económicas sobre la evolución negativa del PIB, desde las realizadas por el FMI hasta las más a rás de tierra del Banco de España. En segundo lugar, la propuesta del gobierno a la UE, de un fondo europeo financiado con deuda perpetua. Tanto más dure la pandemia, tanto mayor serán las exigencias de utilización en cuanto al volumen de esa deuda perpetua.

El economista italiano Pompeo Della Posta propone como primera solución europea la monetización por el banco BCE de la deuda emitida por los estados miembros. El BCE la descontaría. Ahora bien, el tratado de Maastricht prohíbe la monetización, pero entonces no se soñaba con este coronavirus.

Una opción alternativa propone Della Posta, como ya se baraja en Estados Unidos, consiste en imprimir dos billones de dólares (1.8 billones de euros) y distribuirlos entre ciudadanos y empresas. No parece que esta modalidad de distribución del efectivo amenace, hoy día, un rebrote de la inflación (miren lo que sucede con el barril del Texas brent y los futuros del petróleo).

Un remedio intermedio, propone el economista italiano, consistiría en que una entidad supranacional, la UE, libre de riesgo como el Gobierno Federal de los Estados Unidos emita bonos europeos a largo plazo, 50-100 años. Su aceptación por el ahorro mundial está más que descartada y su coste estaría más próximo que alejado del 0 (no se diferecia esta propuesta de la realizada por el gobierno español).

Esta modalidad de deuda perpetua los “consols” británicos funcionó bien y largo tiempo. Resultó ser una forma segura de conservar los valores patrimoniales (recuerden los lectores “Price and Prejudices”). También esta deuda a largo plazo fue familiar en el continente, no digamos, en Francia. Incluso en España tuvo su aceptación hasta que la inflación desencadenada por el ministro Girón durante la gestión del General Franco, provocó, junto a la congelación de los alquileres, una dolorosa expropiación del ahorro.

Emisión de deuda europea con garantía europea, pero cada emisor estatal tendrá que amortizar en esos 50-100 años la parte que le corresponda. Deuda perpetua por un importe de 1,5 billones de euros. Esta es la propuesta española. La única condicionalidad es su amortización que empezará en cuanto, por ejemplo, las cuentas con el resto del mundo registren un superávit y/o los ingresos públicos superen a los gastos. Vuelta del PIB a valores positivos y un mayor esfuerzo fiscal. Seriedad y solidaridad.

Deuda pública europea como el sustento firme con el que financiar los ERTEs, rentas mínimas, empresas con dificultades de tesorería necesitadas de circulante y, además, bonificaciones fiscales. Todo ello bajo el paraguas del endeudamiento europeo a largo plazo.

Ahora bien, y según nuestro refranero, “del dicho al hecho hay un buen trecho”, y el hecho reclama la máxima atención técnica y administrativa para que los fondos cumplan su cometido, lleguen puntualmente a sus destinos, no se generen despilfarros improductivos y no digamos desviaciones corruptas.

Señoras y señores ahora a trabajar para salir adelante. Menos muertos, más solidaridad y eficiencia económica y social. Es la única manera de confirmar un sincero propósito de supervivencia y superación. En definitiva, recular para coger carrerilla y saltar el muro de las dificultades, tal y como marca la evolución de las especies que han sobrevivido.

Artículos relacionados