Los ex­pertos ob­servan un de­te­rioro pro­gre­sivo del fondo del mer­cado en abril

Los gestores ya no ven las gangas de hace un mes en el Ibex-35 y tiran de prudencia

El precio del pe­tróleo ad­vierte de una re­ce­sión larga con los bancos como grandes víc­timas

Petroleo
Petróleo.

Cuando apenas se han cum­plido seis se­manas del des­ca­labro que pro­vocó la mayor caída de la his­toria en el Ibex 35 (un 14%), vuelven a pintar bastos en las bol­sas. El am­biente se en­ra­cece mucho de nuevo, esta vez con el des­plome del precio del pe­tróleo como prin­cipal ex­cusa. Al margen de los as­pectos téc­nicos que ro­dearon el hun­di­miento de los fu­turos de mayo del Texas brent, la ten­dencia a la caída del oro negro ad­vierte de una re­ce­sión larga y pro­funda que se suma a una larga serie de fac­tores que están de­bi­li­tando el mer­cado tras la reac­ción de la se­gunda quin­cena de marzo.

"Se ha instalado la sensación de que no hay catalizadores. Es verdad que los Estados y los bancos centrales están poniendo toda la carne en el asador para combatir los efectos del coronavirus, pero la realidad es que las valoraciones en Bolsa están de nuevo en tela de jucio porque la pandemia continúa azotando sin piedad. Los precios de ganga que muchos inversores vieron tras el 'crack' de marzo no lo son ahora para la mayoría", señalan fuentes bursátiles.

Con el Ibex 35 cada vez más lejos de los 7.000 puntos después de una caída de casi el 7% en una semana y ya en negativo en abril, los gestores se han puesto en modo 'pause'. La encuesta a gestores de fondos que elabora mensualmente Bank of America (BofA) acaba de revelar que los gestores han elevado el nivel de liquidez en sus carteras hasta el 5,9%, el nivel más alto desde los ataques terroristas a Nueva York el ya lejano 2001. Y no parece que estén dispuestos a cambiar de estrategia.

En otras palabras, los inversores oportunistas que tras el desplome de marzo apostaron (y con éxito) por un rebote tras considerar que la caída general del mercado había sido excesiva, ahora no ven oportunidades con algunos sectores como el bancario reducidos a la mínima expresion. Y es que en estas últimas semanas habido suficientes malas noticias como para erosionar el fondo de mercado. Ahora los compradores son mucho más precavidos y selectivos.

"Tras el desplome de marzo, los inversores no se lo pensaron para comprar acciones de Santander por debajo de los 2 euros, o para entrar en Merlin Properties en los 7 euros. Pero ahora, con los precios otra vez luchando en esos niveles, hay muchas más reticencias. El FMI ha puesto cifras a la crisis del coronavirus previendo una caída del PIB español del 8% este año, la crisis sanitaria continúa y aún no hay un calendario de desconfinamiento que pueda limitar el impacto del parón económico" señalan en una gran gestora internacional.

Resultados con muchas incógnitas

Con estas cartas sobre la mesa y una temporada de resultados cargada de incógnitas que no ha hecho sino empezar, el mercado empieza a perder tracción. Los expertos descartan nuevos episodios de desplomes históricos como los de marzo, pero creen que en estos momentos los gestores no cuentan con garantías suficientes para volver al mercado español, al menos de forma generalizada. "Hace falta una buena noticia que ahora no se vislumbra por ningún lado", señalan fuentes bursátiles.

Aunque el Ibex sigue casi un 15% por encima de los mínimos del año, son muchos los valores que vuelven a poner a prueba sus soportes clave en el parqué en un momento en el que los grandes fondos están haciendo el mayor ejercicio de prudencia del año. Al menos tendrán la oportunidad para defenderlos que la banca ya ha perdido. Es el único sector que cotiza ya en bloque por debajo de los niveles a los que cayó tras el desplome de marzo.

"La banca es el mejor ejemplo de sector con las expectativas por los suelos y que seguirá sufriendo a corto plazo. Pero no será el único. Las inmobiliarias, las constructoras y por supuesto todos los valores ligados al consumo están cada vez más feura de las carteras", señalan en fuentes bursátiles que recuerdan que el nivel de compras antes de la temporada de resultados está bajo mínimos. De momento, los gestores no quieren salir del agujero.

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