Los nuevos con­tratos se de­moran en un en­torno de re­ne­go­cia­ción de los pre­cios

El mercado de oficinas se carga de incógnitas por la extensión del covid-19

La ex­pe­riencia po­si­tiva con el te­le­tra­bajo cues­tiona la ocu­pa­ción de nuevos es­pa­cios

Oficinas
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Antes del gran parón pro­vo­cado por el co­vi­d-19, la dis­po­ni­bi­lidad del mer­cado de ofi­cinas de Madrid era de apenas el 10%. El mer­cado de ofi­cinas de la ca­pital había em­pe­zado el año a todo trapo des­pués de un 2019 es­pec­ta­cu­lar, en el que aca­paró 2.300 de los 4.000 mi­llones de euros de in­ver­sión que según un in­forme de Knight Frank llo­vieron sobre suelo es­pañol. De esa ci­fra, 1.500 mi­llones co­rres­pon­dieron a Barcelona, en un en­torno ge­neral de fuertes cre­ci­mien­tos.

Estas cifras significan que el mercado de oficinas encara la crisis del Covid-19 tras unos años en algunos casos muy buenos. Pero la extensión del virus en el tiempo empieza a cuestionar el futuro inmediato. No se trata ya de que los propietarios hayan puesto en marcha mecanismos de carencia para los inquilinos que han parado totalmente la actividad o de que los fondos se replanteen nuevas inversiones, sino de dilucidar si un mercado que se quedaba pequeño antes de la crisis no es ahora demasiado grande.

"Las grandes empresas que pueblan el centro financiero de Madrid o Barcelona van a aguantar la crisis en bloque. Pero por obligación casi todas ellas han tenido que instaurar sistemas de teletrabajo que como regla general están funcionando muy bien. A la vista de la evolución del coronavirus, puede que muchos trabajadores no puedan volver a sus puestos de trabajo físicos hasta el verano. La gran pregunta es si volverán todos", señalan en el sector.

Más allá de los posibles ajustes laborales forzados por la crisis -el coronavirus se ha llevado por delante 900.000 empleos y la caída del 6% del PIB en Francia en el primer trimestre es un enorme aviso para navegantes- la otra gran cuestión es hasta qué punto pueden valorar las empresas la posibilidad de consolidar el teletrabajo para una parte de sus plantillas, con la consiguiente potencial reducción espacios necesarios en las oficinas de las grandes capitales.

"Todavía es pronto para sacar grandes conclusiones, pero creo que vamos a ver renegociaciones de metros cuadrados y de precios. Y creo que también se van a parar proyectos de oficinas que hace apenas dos meses parecían imprescindibles por falta de producto", señalan en una gran consultora internacional en la que recuerdan que, no obstante, el impacto económico es asumible a corto y medio plazo si se tiene en cuenta que en el centro financiero de Madrid y sus cercanías la tasa de desocupación apenas alcanza el 3%.

El mercado particular de Madrid*

En el caso de Madrid, van a ser los espacios que se ubican fuera de la M-30 los que más sufran el impacto económico del coronavirus, porque la demanda de las grandes empresas fuera del anillo es muy limitada. Es por lo tanto fuera de la zona 'prime' donde más se pueden resentir las rentas y también el interés de los fondos por estos activos, ya que las rentabilidades que en algunos casos alcanzan niveles del 3% se pueden reducir significativamente.

De momento, el sector ya ha registrado un parón significativo en el número de búsquedas de oficinas. Y también un aumento de los contactos entre inquilinos y propietarios para buscar soluciones flexibles ante los efectos en algunos casos devastadores de una pandemia cuya duración en el tiempo es una incógnita. "Los propietarios tendrán que hacer sacrificios en precios para retener a los grandes clientes al menos durante todo este año", señalan fuentes de un sector al que se le acumulan las incógnitas aunque siempre reaccionó muy bien tras las últimas grandes crisis. .

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