La crisis sa­ni­taria re­abre las mal ce­rradas ci­ca­trices del res­cate ban­cario de 2012

La Banca tiene una magnífica ocasión con la pandemia: recuperar su débil reputación

La co­rrecta ca­na­li­za­ción de las lí­neas ICO será clave para es­quivar el centro de las crí­ticas

José María Roldan
José María Roldán, AEB.

Los bancos es­pañoles han tra­tado de ofre­cerse como parte de la so­lu­ción ante la crisis sa­ni­taria y no como causa del pro­blema como ocu­rrió en 2012, cuando buena parte del sector tuvo que ser res­ca­tado con un coste mi­llo­na­rio. Sin em­bargo, la de­vo­lu­ción de esas ayudas se es­grimen ahora, in­cluso entre los apoyos par­la­men­ta­rios del Gobierno, para exigir todo el es­fuerzo y buenas prác­ticas a la banca. En juego está más que el di­vi­dendo o los re­sul­ta­dos: su de­bi­li­tada repu­tación.

Tan sólo han pasado ocho años desde el rescate bancario y en la memoria de muchos aún pesa el enorme coste que supuso el rescate de buena parte del sector, sobre todo de buena parte de las cajas de ahorros peor gestionadas. La raíz de la actual crisis es la sanitaria, por la pandemia del contravirus, pero los bancos se juegan mucho.

Las polémicas que han rodeado el inicio de la comercialización de las líneas de financiación del Instituto de Crédito Oficial (ICO) para autónomos, pymes y empresas ha vuelto a situar a toda la banca en el punto de mira de buena parte del arco parlamentario y de la opinión pública en general.

El segundo tramo anunciado por el presidente Pedro Sánchez se destinará en su totalidad (20.000 millones de euros) a autónomos y pymes, tal y como ha confirmado con posterioridad la ministra de Economía, Nadia Calviño, y casi en línea con lo ya avanzado por la titular de Hacienda, María Jesús Montero, tras el último Consejo de Ministros ordinario.

Las principales patronales de la banca ya se habían comprometido a actuar con las mejores prácticas en la canalización de estas ayudas, una vez que ya estaban algunas entidades bajo el punto de mira de la Comisión Nacional de los Mercados y la Competencia (CNMC) y de la estrecha vigilancia del Banco de España.

La moratoria hipotecaria o del alquiler de viviendas para aquellas personas más afectadas por la crisis del Covid-19 también pesa sobre los hombros de la banca en estos momentos, con las distintas medidas que se han adoptado por parte del Gobierno que tampoco ha mostrado mucha coherencia en algunas decisiones.

Esos titubeos por parte del Ejecutivo han acrecentado las dudas sobre el comportamiento de la banca y si al final, como ocurrió en 2012, será uno de los sectores beneficiados en la actual crisis en detrimento de los más vulnerables. La atomización del mapa político actual, con auge de algunas formaciones más radicales, abonan las reticencias o sospechas sobre un sector como el bancario.

¿Esfuerzo baldío?

Los bancos, tanto a título individual como colectivo, han tratado en los últimos años recuperar la reputación perdida desde la actual crisis, en la que el sector sí estaba en el epicentro de la misma por la mala gestión de algunas entidades y el pinchazo de la burbuja inmobiliaria que, desde 2008, se había negado como una crisis desde el Gobierno socialista de José Luis Rodríguez Zapatero.

El esfuerzo ha sido arduo, aunque se antoja insuficiente para despejar la mala imagen ante la opinión pública. Mientras que algunos de sus máximos responsables casi han tirado la toalla, ante la imagen de los banqueros como el usurero Tío Gilito, algunos otros matizan que la mala imagen afecta más al conjunto del sector que a las entidades de manera individual, al menos ante la percepción de sus propios clientes.

Tras unas juntas de accionistas inusuales, los principales bancos encaran durante la tercera prórroga del estado de alarma la presentación de los resultados del primer trimestre. Lo más agudo de la crisis sanitaria se ha concentrado en las últimas semanas del mes de marzo, lo que invita a pensar que las cuentas trimestrales tengan un impacto limitado al cierre de las mismas.

No obstante, el interés no estará tan centrado en lo que se haya conseguido en el arranque de una ejercicio tan atípico y el interés se centrará más en el día a día de su actividad actual, así como de los cambios de planes estratégicos de muchas entidades de cara al resto del ejercicio y más a medio plazo.

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