Monitor de Latinoamérica

Los ana­listas otean la re­ce­sión más pro­funda del área y una re­cu­pe­ra­ción lenta

México, gran preocupación para las empresas españolas en Latam

La se­gunda eco­nomía re­gional po­dría anotar una caída del PIB del 7% en 2020

Bancomer
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En el pa­no­rama de ge­neral des­fon­da­miento de la eco­nomía la­ti­noa­me­ri­cana en 2020, que ya prevén entes in­ter­na­cio­nales y ana­lis­tas, para las firmas es­pañolas con in­ver­siones en la re­gión, México es el gran mo­tivo de zo­zobra ante la crisis sa­ni­taria y eco­nó­mica creada por el COVID-19. Algunas en­ti­dades como el BBVA, que de­penden en más de un 50% de sus be­ne­fi­cios de la zona, pueden co­rrer grandes ries­gos.

Los analistas otean la recesión más profunda del área y una recuperación lenta México, gran preocupación para las firmas españolas en Latam Las previsiones más alarmistas apuntan a una caída del PIB del 7% este año y hay consenso en indicar que la segunda economía regional tendrá en 2020 la recesión más profunda de los grandes mercados y una recuperación más lenta.

Para España, México no es un destino más: la inversión allí, la mayor tras EEUU, supone el 10% del total de la que recibe el país. Las compañías españolas han invertido en 16 años 39.776 millones, exportan más de 3.500 millones al año a México y están presentes en todos los rubros, notablemente en infraestructuras, energía y turismo. Muy activas se muestran Iberdrola, FCC, Acciona, Santander, BBVA-Bancomer, Telefónica, Naturgy, ACS, Sacyr, Meliá, NH o Repsol, hasta un total de más de 6.400 empresas, que generan un millón de empleos. España es segundo socio comercial de México en la UE y el sexto mundial y el país es el primer mercado para la exportación española en Latam y el quinto fuera de Europa. Casi 13.500 firmas españolas exportan a México.

El primer año de mandato de AMLO se cerró con el peor dato de la economía en diez años: el PIB bajó el 0,1% en 2019 por la contracción en manufacturas, minería y construcción. Y el COVID-19 ha truncado las expectativas de modesta mejoría derivadas del nuevo tratado comercial norteamericano, el T-MEC y de las perspectivas de mayor llegada de inversión de EEUU, España y China. El virus ha tumbado los pronósticos y los expertos señalan que el T-MEC, que en enero se veía como factor de impulso, no tendrá el efecto esperado, especialmente porque EEUU es ahora gran foco de la pandemia.

Si se tiene en cuenta que el único elemento dinámico de la demanda fue en 2019 la exportación, ahora ese único motor cae y no cabe esperar ayuda desde el petróleo, en hundimiento de precios, ni desde un sector turístico que se derrumba. El Gobierno ya ha dicho que la llegada de turistas internacionales vía aérea se reducirá un 12,1% sobre diciembre de 2019, con una merma de 2.900 millones, y que el PIB Turístico de 2020 bajará medio punto porcentual.

Entre los expertos más pesimistas está JP Morgan, que estima que la economía caerá este año el 7%, con un hundimiento del 35,5% en el segundo semestre tras el previsible deterioro en la primera mitad de año a niveles no vistos desde crisis financiera de 2008 o de la ‘crisis del tequila’ de 1994. JP Morgan, que señala que México se sitúa en los primeros estadios del contagio y tendrá que adoptar duras restricciones de la actividad, apunta también a que el déficit fiscal podría subir al 5%, ya que el gobierno ha abandonado su restricción vinculante de superávit primario y a que debido la recesión mermará los ingresos en un país, además, de alta informalidad laboral y que empieza a experimentar una huida de capital, evaluada en 2.000 millones de dólares ya. Malas perspectivas

JP aporta el peor pronóstico, pero la mayoría de analistas privados y entes internacionales otea recesión: desde el -5,8% de Scotiabank o el IDIC, al -1,6% de Goldman, pasando por el -5,1% de Citibank, el -4,5% de Bank of America y BBVA, el -3,7% de Moodys o el -2% del Santander. Desde el IDIC se llama ya al Gobierno a un plan conjunto nacional, con medidas de gasto fiscal agresivo e inversiones significativas. No hay novedades sobre el Acuerdo Nacional de Inversión en Infraestructura del Sector Privado, anunciado en octubre por Gobierno y empresarios, con recursos iniciales por 43.935 millones. FMI, Cepal y OCDE se aprestan a reducir sus previsiones para el país. S&P rebajó la calificación de México a largo de BBB+ a BBB, al mismo tiempo que recortó la nota de la estatal Pemex, que sitúa a un escalón de perder el grado de inversión. Y no sólo es Pemex: S&P ha rebajado la nota de Telmex, América Móvil, Femsa, Liverpool, Televisa, BBVA Bancomer o Imbursa.

Analistas e inversores se han venido mostrando muy preocupados por la falta de reacción rápida del Gobierno ante la pandemia, tanto en términos sanitarios como económicos y destacan que parece mantenerse la política de no endeudamiento, no reforma fiscal y no aumento de gasto. México ha sido el país que más ha tardado en reaccionar con medidas restrictivas para frenar la extensión del virus, sin forzar cierre de fronteras ni tráfico aéreo, aunque comienza a ponerse las pilas. De momento se ha pasado de los llamamientos presidenciales a “no exagerar la pandemia” a señalar que es impostergable reducir la transmisión del virus. Pero la tardanza puede entrañar una incalculable factura y algunos tildan ya de irresponsable la actitud de AMLO.

El Gobierno ha decretado en los últimos días medidas de distanciamiento social (el 24 de marzo declaró la Jornada de Sana Distancia que se extenderá hasta el 19 de abril y en la que se pide a la población quedarse en casa), ha instaurado medición de temperatura en el metro, ordenado filtros sanitarios en la frontera con EEUU y creado un fondo de 125 millones para la situación. En México se han detectado más de mil casos de COVID-19 y 20 fallecimientos.

Sin embargo y a diferencia del resto de Latam, el Ejecutivo rechaza decretar el cierre total de fronteras y no ha suspendido totalmente los vuelos, aunque los ha reducido. Con la entrada en la Fase 2, AMLO firmó un decreto que autoriza a mayores de 65 años, embarazadas y trabajadores con enfermedades crónicas a quedarse en casa. Pero no se condonarán impuestos a grandes firmas y solo se darán créditos a las pymes. Ante el peor escenario de la crisis, se cuenta con un plan de emergencia que incorpora operativos militares.

Mientras, el sistema de salud público afronta la crisis con una capacidad de asistencia limitada. La tasa de camas por 1.000 habitantes es de 1,5, más baja que la de otros países que están en estos momentos desbordados por la crisis. España (3), Italia (3,4) y China (4,2), según el último estudio de la OCDE.

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