Los ges­tores apenas toman de­ci­siones a la es­pera de que pase la tor­menta

La bolsa cambia de trimestre en manos de cazagangas y especuladores cortoplacistas

Los dos sec­tores clave del mer­cado están abo­cados al su­fri­miento a corto plazo

Parqué madrileño.
Parqué madrileño.

En con­di­ciones nor­ma­les, los ges­tores ha­brían te­nido mucho tra­bajo extra en la úl­tima se­mana de marzo. Tiempo, como cada final de tri­mes­tre, para rehacer las car­teras y re­novar las apuestas bur­sá­ti­les. Pero no­queados por una caída del 22% sólo en marzo en el Ibex 35, los in­ver­sores de todos los ta­maños pa­recen ate­na­za­dos. Apenas se han visto mo­vi­mientos en las úl­timas se­sio­nes, en las que los es­pe­cu­la­dores a muy corto plazo y los fondos ca­za­gangas han to­mado la ma­nija.

"Estamos en un mercado peligrosísimo, porque la volatilidad intradía es muy alta. Este es un mercado sólo apto para operadores a muy corto plazo, para buscadores de plusvalías rápidas. Para el inversor final no hay nada que rascar pensando sólo en este segundo trimestre si no se asume un gran riesgo. Otra cosa es a medio y a largo plazo, pero nadie tiene prisa por entrar porque se sabe que habrá muchas oportunidades", señalan en una gran gestora nacional.

¿Qué quiere decir esta reflexión compartida por otros muchos profesionales del mercado? Sobre todo, que se esperan continuos cambios de orientación de los precios también en este segundo trimestre para una bolsa española herida, en la que los dos sectores clave están en el punto de mira. El bancario, porque lo tiene todo en contra; el eléctrico, por la intervención del Gobierno para proteger a los consumidores en pleno azote del coronavirus.

La parálisis que se extiende por la vida económica del país parece ampliarse al mercado de valores, máxime después de que los pocos gestores que han tomado la iniciativa se beneficiaran la semana pasada del único rebote singificativo que ha vivido el Ibex 35 en marzo. En tres sesiones, el índice saltó desde los 6.230 hasta los 6.942 puntos con un doble efecto: alivió algo a quienes sufrían grandes pérdidas y llenó el bolsillo a quienes estaban en liquidez y entraron a precios de ganga.

"El rebote posterior al terible desplome del 12 de marzo ya pasó y es historia. Quien lo cogió ha salvado más o menos el mes, y el que no lo cogió no va a tomar riesgos ahora", señalan fuentes bursátiles convencidas de que mientras el coronavirus siga extendiéndose no habrá confianza en las bolsas, por pocas alternativas que se dibujen en el horizonte. En definitiva, el actual mercado no es precisamente un caladero de inversores estables.

Con el rebote ya aprovechado, también por los pocos que están construyendo una cartera a medio y largo plazo, el mercado inaugura trimestre con sensación de vértigo. A los actuales niveles, no parece desde luego que puedan repetirse episodios bajistas como los vividos el 9, el 12 o el 16 de marzo, pero la gran cuestión es si hay catalizadores lo suficientemente potentes como para avalar una recuperación creíble, por lenta que sea en el tiempo.

"Los bancos pierden más de un 40% este año y apenas ofrecen signos de vida, las eléctricas van a pagar el impacto de las primeras medidas excepcionales decretadas por el Gobierno sobre los contratos de suministro o los peajes por las redes, mientras que el sector inmobiliario se ha quedado seco con la economía paralizada. Todo es incertidumbre y los grandes inversores necesitan reevaluar todos sus riesgos antes de tomar decisiones", señalan en un gran 'broker' español.

Tampoco hay buenas perspectivas desde el lado de los inversores particulares. La avalancha de rebajas, retrasos y cancelaciones de dividendos han disparado el miedo entre un segmento que en el caso de España es muy conservador y da una gran importancia a la retribución al accionista, que actúa como colchón.

Con todas estas cartas sobre la mesa y después de una caída cercana al 30% en el primer trimestre, los bolsistas no tienen nada clara la posibilidad de una reacción convicente del Ibex 35. Sólo grandes avances en la batalla contra el coronavirus (que casi nadie espera a corto plazo) serían capaces de reactivar un mercado bursátil hoy por hoy sin argumentos. Muchos gestores firmarían incluso que las bolsas se limitaran a parar la caída. El mercado, de momento, no da mucho más de sí.

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