ANÁLISIS

El efecto del coronavirus pone en peligro los ya reducidos beneficios de la banca

Salvadas las sen­ten­cias del TJUE y de las 'revolving', el brote del COVID19 amarga la vida a los ac­cio­nistas

BANCA, SOCIEDADES Y FINANZAS CORPORATIVAS: ORIENTACIONES MUNDIALES ...
Banca en Bolsa.

Pese a que las sen­ten­cias co­no­cidas el martes y miér­coles de la pa­sada se­mana han dado un res­piro a la banca, es ahora la ame­naza de la ex­ten­sión del brote del co­ro­na­virus la que acecha sobre los re­sul­tados del sector fi­nan­ciero. La epi­demia ya ha pro­vo­cado una im­por­tante pe­na­li­za­ción del valor bur­sátil del sec­tor.

Las decisiones que pueda adoptar este jueves el Banco Central Europeo (BCE) apuntan a una mayor desconfianza en el futuro del sector, si como da por hecho el consenso de analistas, el BCE penalizara la tasa de depósito con otros diez puntos básicos y la sitúa en el -0,6% poniéndola todavía más lejos del terreno positivo que tanto ansía la banca.

El panorama se presenta muy negro. En menos de 48 horas la banca ha perdido todo el efecto positivo que consiguió en los mercados de las sentencias del Tribunal de Justicia de la Unión Europea sobre el IRPH y del Tribunal Supremo sobre los créditos revolving que minimizan mucho los daños estimados sobre la cuenta de resultados de las entidades.

Al margen de las esperanzas de las organizaciones de consumidores, la realidad es que la sentencia del TJUE considera plenamente válida la utilización del índice IRPH para configurar el tipo de interés en los préstamos hipotecarios, mientras que la sentencia del Tribunal Supremo sobre una tarjeta revolving no cuestiona la validez de este producto. Y así se ha apresurado a exponerlo la patronal bancaria, con toda la razón.

Pero el coronavirus ha logrado en muy poco tiempo revertir todo el efecto de que habían conseguido estas dos sentencias. El cuadro que muestra la evolución anual de las cotizaciones de las seis principales entidades financieras es devastador. El Santander, la entidad que menos pierde se dejaba al cierre del pasado viernes un 18,38 % en términos anuales. Le sigue el BBVA cuyas pérdidas suben al 19,08 % mientras CaixaBank se deja el 21,98 %.

Bankinter, pese que ha sido uno de los pocos que ha mejorado beneficios con respecto al año anterior, pierde en bolsa el 24,53 %. Más preocupantes son los dos casos siguientes. Bankia se deja nada menos que el 30,62% y Sabadell el 33,06 %, dejando la acción en 0,696 euros. Un límite peligroso como suelen repetir los analistas americanos.

Así las cosas, el pronóstico de resultados para el presente ejercicio no es nada halagüeño, partiendo además de un ejercicio anterior ya preocupante. Los seis grandes del sector en España han perdido nada menos que el 26,93 % de sus beneficios en el ejercicio 2019 con respecto al año anterior.

En concreto ganaron 4.491 millones menos que un año antes al solo conseguir un beneficio de 12.185 millones frente a los 16.675 del 2018. El temor a que este año será muy difícil superar ese beneficio tras las amenazas que está generando el COVID19 en la economía mundial, ha provocado ya un castigo en los mercados muy importante para el sector financiero.

Las medidas que han adoptado los bancos centrales bajando los tipos, parecen ser las mejores para luchar contra las consecuencias económicas negativas del coronavirus en las empresas, pero suponen otra espada de Damocles sobre el sector financiero.

Tras la decisión de la Reserva Federal de Estados Unidos y la de otros bancos centrales como el de Canadá y Australia rebajando los tipos, ahora le llega el momento al Banco Central Europeo. No se espera ninguna declaración hasta el momento de la rueda de prensa de su presidenta Christine Lagarde tras la reunión de su Consejo Ejecutivo.

El vicepresidente de la entidad, Luis de Guindos, anticipaba la pasada semana que el Banco Central Europeo está preparado para hacer frente al impacto del coronavirus, tras admitir que la epidemia ha venido a añadir otra capa nueva de incertidumbre a las perspectivas de crecimiento globales y de la zona del euro.

Una vez que han entrado en el periodo de tiempo en el que no se hacen declaraciones durante los cinco días previos a la reunión del consejo de gobierno, habrá que esperar a conocer alguna aclaración adicional el propio jueves. Pero lo que ahora se hace evidente es que sus dirigentes deben de estar dispuestos a repetir la frase mágica de Mario Draghi, “el banco hará todo lo que tenga que hacer”.

Quedamos a la espera de algo similar a lo pronunciado el 26 de julio del 2012, cuando el euro y la Unión Monetaria estaban en riesgo y Draghi pronunció aquel “within our mandate, the ECB is ready to do whatever it takes to preserve the euro. And believe me, it will be enough”.

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