Expertas en la ma­teria con­si­deran que queda “un largo ca­mino” por re­co­rrer

Las mujeres del sector financiero ven avances hacia la igualdad, aunque no la ven próxima

Resaltan de la im­por­tancia de las cuotas para que se al­cancen los ob­je­tivos

Empleados de la construcción
Mujeres en la construcción.

En la in­dus­tria fi­nan­ciera la pre­sencia fe­me­nina casi siempre ha bri­llado por su au­sen­cia, con mayor nú­mero de hom­bres em­pleados y, ade­más, en por­cen­tajes ago­bian­tes. El pró­ximo 8 de marzo, en el día de la Mujer Trabajadora, el em­pleo de las mu­je­res, a todos los ni­ve­les, se re­sal­tará todo lo que queda por ha­cer. En tér­minos de igualdad de gé­nero, el obs­táculo que puede su­poner la ma­ter­nidad o fac­tores tan im­por­tantes como la so­li­da­ridad exi­girán una aten­ción pre­vi­si­ble. Las ex­pertas con­sul­tadas son muy claras al res­pecto.

Todas ellas coinciden -en un desayuno informativo convocado por Investing- en señalar que, aunque aún queda mucho camino por delante, las mujeres van poco a poco dando pasos firmes para ser consideradas iguales que sus compañeros masculinos, tanto en la Bolsa en particular como en el ámbito laboral en general. “Hemos adelantado mucho, pero seguimos siendo minoría. El mundo de las finanzas se sigue considerando un mundo de hombres”, afirma Miriam Sánchez, directora de Just For Trade Fx.

Para Gisela Turazzini, fundadora y CEO de Blackbird Bank “todavía queda mucho por hacer. Si hablamos de igualdad, seamos iguales”. “Ni más, ni menos”, apuntó. Y es que, pese a los avances, la realidad es que aún la senda por recorrer tiene muchos obstáculos por delante.

“En los últimos años, ha habido un salto brutal hacia la igualdad, una gran revolución social para que la mujer ocupe el lugar que debe”, asegura María Gómez, directora de Comunicación de Aena. “Como llevamos tantos siglos de retraso, va a costar llegar, pero poco a poco se van consiguiendo muchas cosas. Todavía existen estereotipos, sobre todo si hablamos de mujeres jóvenes en puestos de alta responsabilidad. Con un hombre, se piensa que es valía, con una mujer, no”, explica Gómez.

La experiencia de la desigualdad

Con respecto a las mujeres en el mundo del trading y las finanzas, Gisela Turazzini coincidió con María Gómez, aportando su experiencia propia: “Hay veces que han llamado personas diciendo que preferían hablar con mi socio, Marc Ribes, con quien fundé Blackbird hace diez años. Y él ha sido el primero en decir: ‘Si Gisela no habla, yo tampoco’. Me he sentido muy respaldada en todo momento por él”, ejemplifica.

“Yo he recibido comentarios sexistas que estoy segura de que no se los harían a ningún hombre”, relata también Miriam Sánchez. “Y hay que ser firme y determinante con eso”, asevera.

¿Por qué hay tan pocas mujeres operando en Bolsa? “Cuando empecé en este mundo, me decían: ¿Por qué te metes ahí, si es un mundo de hombres?”, recuerda Turazzini. Además, preguntadas por si creen que, en este “mundo de hombres”, hay solidaridad entre las mujeres, ellas lo tienen claro: “Aunque hay veces que es peor lidiar con una mujer que con un hombre, por lo general sí hay solidaridad”, afirma Turazzini. “Quizá a veces es por una cuestión de competencia, pero la solidaridad siempre es necesaria”, añade Sánchez. “Si no fuera por la solidaridad entre nosotras, no habríamos conseguido tanto”, afirma María Gómez.

La situación de la mujer en los Consejos de Administración

2020 es el año fijado para que los Consejos de Administración de las empresas cotizadas en la Bolsa española alcancen el objetivo del 30% de presencia de mujeres, recomendado en el Código de Buen Gobierno.

“Las cuotas son imprescindibles. La buena noticia sería que, en unos años, no hicieran falta”, apuntaba María Gómez. “Poco a poco, se van dando pasos para corregir la aberración histórica de la que venimos”, añadía la directora de Comunicación de Aena. El estigma de la maternidad

Gómez cree que la “pausa” profesional que la mujer se toma cuando es madre es “legítima y necesaria”, pero “es mayor que la que se toma un hombre cuando es padre”. “Cuando una mujer está creciendo profesionalmente, por pura biología, coincide con la etapa en la que se plantea ser madre. Es un reto para las empresas saber gestionar bien esto, y creo que vamos por el buen camino”, apunta.

En este punto, Turazzini muestra una opinión diferente: “Yo no puedo ser madre. Soy autónoma, porque por mi tipo de trabajo la ley me obliga a serlo. Y, con los horarios y el volumen de trabajo que tengo, es imposible que me lo plantee”, destaca.

Por su parte, Sánchez recuerda la falta de igualdad que sigue existiendo en los procesos de selección. “No es normal que cuando una mujer busca trabajo, se enfrente a preguntas del tipo de si quiere ser madre, o si está casada… Preguntas que nunca se las harían a un hombre”.

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