UGT y CGT cri­ti­carán la pre­sión co­mer­cial y la con­ge­la­ción del fondo de pen­siones

Torres irrita a la plantilla e inversores del BBVA con su gestión del escándalo Villarejo

Llega a la junta ge­neral ago­biado y con el pre­vi­sible mayor voto en contra de la his­toria

Carlos Torres
Carlos Torres

El pre­si­dente del BBVA, Carlos Torres, en­cara su se­gunda junta de ac­cio­nistas desde que asu­miera el cargo en la que tendrá que volver a en­cajar el des­con­tento de los tra­ba­ja­do­res, sobre todo los que están en las redes co­mer­cia­les, y las re­ti­cen­cias de im­por­tantes fondos de in­ver­sión por el caso FG-Villarejo. Pese al le­van­ta­miento del se­creto de su­ma­rio, al­gunos otros asuntos se im­pon­drán en la cita de Bilbao el pró­ximo 13 de marzo. Las voces crí­ticas que han so­li­ci­tado o so­li­ci­tarán in­ter­venir son cada vez más nu­me­ro­sas.

Si el coronavirus no lo impide a última hora, Carlos Torres afronta su segunda junta de accionistas desde que asumiera la presidencia del BBVA con algunas asignaturas pendientes que volverán a planear en el Palacio Euskalduna de Bilbao. Tanto los trabajadores como los grandes inversores llegan a la cita con reproches y reticencias.

La plantilla del BBVA, sobre todo los trabajadores a pie de calle y en más contacto directo con los clientes, se muestra algo más que agobiada y desanimada ante la presión por alcanzar unos objetivos excesivos y por el desconcierto de algunos clientes por toda la transformación digital.

Desde hace prácticamente un año, BBVA ha impuesto la cita previa a los clientes con sus gestores. El secretario general de UGT en la entidad, Francisco Rojano, reconoce que este modelo es más propio "del ámbito anglosajón" y puede sorprender a algunos clientes a los que se les intenta derivar a los canales digitales por los que se ha apostado desde hace tiempo en el grupo ya bajo la presidencia de Francisco González (FG).

Por su parte, desde CGT esgrimen que "la exigencia de negocio" no debería suponer lo que ocurre en la actualidad con la plantilla "con presiones reiteradas durante el día y reportes desmesurados que suponen", en muchos casos, que algunos empleados "sufran ataques de ansiedad y bajas por riesgos psicosociales".

Estos dos sindicatos incidirán durante la junta prevista para el 13 de marzo en la necesidad de que se descongelen las aportaciones a los planes de pensiones, como adelanta tanto Francisco Rojano (UGT) mientras que los responsables de CGT esgrimen que "desde la dirección sostienen que sólo sabemos pedir, obviando que lo que la plantilla damos es precisamente los beneficios que la empresa obtiene, aunque algunas acciones directivas los mermen".

Sin secreto

Las posiciones parecen estar más divididas respecto al caso FG-Villarejo, una vez que se ha levantado el secreto del sumario. Este turbio asunto ya supuso hace un año la renuncia de Francisco González a todos sus cargos honoríficos, justo en vísperas de que se celebrara la junta anual de accionistas.

Comisiones Obreras (CCOO) ya avanza que votará en contra de la gestión del consejo de administración por todo este asunto ya que, en su opinión, "es manifiestamente mejorable", mientras que desde CGT priorizan las condiciones laborales pese a que "esta junta está marcada, inevitablemente, por el levantamiento del secreto de sumario del caso Cenyt".

En contraposición, el secretario general de UGT en BBVA, Francisco Rojano, considera que todo el caso FG-Villarejo "está judicializado" y no influye en la red de oficinas hasta el momento. "Hemos tenido alguna reunión con la cúpula al respecto y muestran su compromiso de colaborar con la Justicia. Por tanto, será el juez el que sentencie".

Los grandes fondos de inversión también confirman que todo este turbio asunto ha tenido un efecto limitado en el negocio y la cotización del BBVA. Sin embargo, las posibles consecuencias judiciales que se deriven del mismo obligan a mantener las cautelas ante el potencial daño reputacional.

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