BOLSA

Vidrala, cristal de aumento

Lo malo o lo bueno del temor a una pan­demia es el cas­tigo in­dis­cri­mi­nado a todas las em­pre­sas, in­de­pen­dien­te­mente de su ca­lidad o de su ca­pa­cidad de ge­nerar ne­gocio in­cluso en si­tua­ciones com­pli­ca­das. Eso pone en su sitio a un buen nú­mero de so­cie­da­des, pero tam­bién am­plía el rango para en­con­trar grandes gan­gas.

Los operadores que no le quitan ojo al mercado se han percatado, por ejemplo, que las acciones de Vidrala han llegado a sufrir una dura corrección del orden del 10% desde la abrupta llegada del coronavirus a Europa.

Un ajuste justificado tanto por el miedo a una parálisis económica global como por una prudente recogida de beneficios desde los máximos sobre los 97 euros alcanzados a mediados de mes. Un retroceso que el fabricante de vidrio no ha tardado de recuperar tras la presentación de sus cuentas.

Al cierre de 2019, el grupo se ha anotado un beneficio de algo más de 143 millones de euros, un 24% superior al contabilizado un año antes con un crecimiento del resultado bruto operativo (Ebitda) del 14,7% y un crecimiento de la facturación del 5,8% que han impulsado sus ingresos por encima de los 1.000 millones de euros.

A estas cifras se suma una importante reducción de la deuda en más de un 18%, desde los 411 hasta los 335 millones de euros. Todo ello le permite seguir aumentando la retribución al accionista, aunque la rentabilidad por dividendo, apenas supera el 1%, no es uno de sus principales atractivos.

Mucho más interesante, señalan los analistas, es su modelo de negocio mucho más sostenible respecto al plástico, lo cual está empezando a ejercer una notable influencia a favor por parte de los inversores.

Condiciones que colocan al grupo, con una capitalización superior a los 2.500 millones de euros, como uno de los grandes favoritos entre los valores del mercado continuo para dar el salto al Ibex 35 si no fuera por su escaso volumen de negocio, que apenas supera una media de 13.000 acciones diarias. Algo que podría resolver con un “split” o desdoblamiento de acciones, con el consecuente apoyo a sus avances para alcanzar nuevos máximos y optar a subir a ligas mayores.

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