ANÁLISIS

Del coronavirus a los coronabonos: ¿Solidaridad o nacionalismo?

Integración europea
Integración europea

En estos tiempos de re­co­gi­miento y tri­bu­la­ciones la lec­tura de Los Ensayos, de M. Montaigne, es una buena ayuda para qui­tarse las te­la­rañas de la in­to­le­ran­cia. En efecto, “no mi­réis si soy li­bre, sino si lo soy sin coger nada y sin pro­curar de ese modo mis in­tere­ses”. No ha es­tado muy acer­tado el Gobierno y sus ad­mi­nis­tra­dores en el epi­sodio de esa par­tida de 340.000 test su­mi­nis­trados por una em­presa china e in­me­dia­ta­mente re­cha­zados por las au­to­ri­dades sa­ni­ta­rias. Un fallo de ges­tión sin una res­puesta con­vin­cente pero sin be­ne­fi­cios per­so­na­les, que se sepa.

El Gobierno de Pedro Sánchez corrige el tiro devolviendo el cargamento y reclamando, lo que parece que conseguirá, un nuevo cargamento de test más veraces. Además, un nuevo pedido a otros suministradores chinos, "homologados", por un valor de 450 millones de euros para materiales de protección frente al virus.

La compra, según noticias que circulan, ha sido gestionada desde las Oficinas Comerciales de España en China, un eslabón de profesionales que debe ofrecer las máximas garantías. Naturalmente, habrá que esperar la llegada de los materiales y comprobar que sean idóneos para la finalidad que se pretende.

Por lo demás, y aunque la gestión no sea minuciosamente encomiable, si ha prevalecido la transparencia y las buenas intenciones. Más allá de episodios aislados las instituciones y los suministros funcionan. Se acepta el confinamiento. Los hogares reciben agua, electricidad, calefacción y buenos alimentos. Millones de ciudadanos contribuyen activamente al esfuerzo común arriesgando su salud.

Solidaridad europea

El gobierno en medio de esta crisis reclama más solidaridad en Europa. Italia y España en primera línea, seguidos de Francia y otros países exigen unidad mediante la puesta en marcha de un bono, el coronabono, solidario y europeo. La petición no es temeraria. No se trata de clamar en el desierto de las instituciones comunitarias.

“El principio de solidaridad figura desde las primeras líneas del Tratado Constitutivo de la Unión Europea, en el preámbulo y en el artículo 2; sobre todo en algunos apartados del articulado y bien explicitado en el articulo 122.2 o en el 222 del Tratado de Funcionamiento” (Luis Martí “un terrible golpe simétrico”. Revista Consejeros número de abril).

La solidaridad forma parte de los Tratados, vá mas allá de esos equilibrios presupuestarios incorporados al Pacto de Estabilidad que solo comprometen a los países de la zona euro. En este caso, la Comisión y el Consejo pueden actuar directa y rápidamente, como ha sucedido retirando la necesidad de respetar los ajustes presupuestarios. Se autorizan incluso las ayudas de Estado. El Pacto de Estabilidad en cuarentena, aunque siempre como un serio recordatorio.

Nos resistimos a la solidaridad mientras los EEUU aprueban un gigantesco paquete de ayudas para todas sus empresas y ciudadanos. Un paquete de 2 billones (trillions) de dólares. Esta cantidad equivale a un 10% del PIB del EEUU. Recordemos que actualmente el déficit fiscal de los EEUU, ultimo ejercicio presupuestario, es del 4%, prácticamente el doble que el italiano o el español.

Los ingresos recaudados por el fisco estadounidense no cubren el gasto público y mucho menos lo van a cubrir después de este nuevo paquete de ayudas dirigidos a empresas del este y del oeste, del norte y del sur, con independencia de que los estados donde residan los beneficiarios tengan sus cuentas en equilibrio. El deficit se cubre con deuda, coronadólares para todos, sin discriminacion. El coronabono emitido en dólares no debilita la moneda americana, el dólar no se deprecia. El dólar sigue firme, aceptado como instrumento de cambio y medio de pago universalmente. Lo que si se deprecia son otras monedas, en especial la de varios países en vía de desarrollo como es el caso de algunas naciones latinoamericanas.

La solidaridad europea no es un riesgo, el riesgo es la ruptura de esa solidaridad. Una amenaza al euro y a la unidad europea. Si la solidaridad se deshace y el euro desaparece se volvería a las monedas nacionales. Surgiría entonces la pregunta, de cuales serian las ventajas para Alemania si su moneda nacional se aprecia, mientras sus antiguos socios europeos devalúan.

Encarecimiento de las exportaciones alemanas por la apreciación de su moneda, crecen las importaciones gracias al estímulo de la devaluación de sus competidores. Lo contrario ocurriría en Italia y en España. Ajuste vía tipo de cambio sin necesidad de la emisión de deuda nominada en coronavirus.

La afirmación de la señora Merkel de que su parlamento no aceptaría el bono solidario, adolece de credibilidad. El temor no es tanto el coronabono como el efecto electoral de una nueva dosis en vena a los nacionalismos más extremistas que crepitan en la República Federal. Montaigne concluiría: “estamos frente a un instrumento de engaño que al menos dejará mi conciencia política a salvo".

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