Santander, CaixaBank y Bankia ya se han ade­lan­tado a los re­que­ri­mientos rea­li­zados

Los supervisores bancarios se imponen: menos dividendos y más créditos

El BCE y el BdE ya ad­ver­tían sobre el pago a ac­cio­nistas antes de la pan­demia

Banco Central Europeo
Banco Central Europeo

Los bancos han de­jado de hacer oídos sordos a las ad­ver­ten­cias tanto del Banco Central Europeo (BCE) como del Banco de España (BdE) sobre una mo­de­ra­ción en su po­lí­tica de di­vi­den­dos. El enorme al­cance de la pan­demia del co­ro­na­vi­rus, aunque sea por des­gra­cia, ya ha sur­tido efecto en al­gunas en­ti­dades en el cambio de su po­lí­tica de re­tri­bu­ción a los ac­cio­nis­tas. Santander, CaixaBank y Bankia, en tiempos dis­tin­tos, ya se han ade­lan­tado al úl­timo lla­ma­miento por parte de los su­per­vi­so­res.

Hasta hace tan sólo unos pocos meses, cuando se presentaban las cuentas anuales de 2019, la mayoría de los bancos, en este caso españoles, defendían que su política en materia de dividendos era la correcta y minimizaban los llamamientos a la moderación por parte de los supervisores.

Casi por accidente, con la fuerte irrupción del coronavirus, algunos bancos han optado por la mayor prudencia en la retribución a sus accionistas ante el panorama incierto que se presume por la crisis sanitaria y, por añadidura, económica.

El primero en hacerlo fue el Santander, al que han secundado en los últimos días tanto CaixaBank como Bankia con una revisión de sus planes de distribución de dividendos antes de que llegara el último aviso tanto por parte del Banco Central Europeo (BCE) como del Banco de España (BdE).

Las decisiones adoptadas se han tomado en plena campaña de juntas de accionistas, momento poco propicio para informar a los inversores sobre los recortes en los dividendos esperados o prometidos por sus respectivos bancos.

El BCE presidido por Christine Lagarde ya ha fijado un plazo temporal de cuarentena hasta el mes de octubre para revisar las políticas de dividendos de los principales bancos que están bajo su supervisión y que engloba a la mayoría de los grandes grupos financieros españoles.

"Estamos cómodos con nuestra política de dividendos", afirmaba el pasado 31 de enero el presidente de CaixaBank, Jordi Gual, durante la presentación de los resultados anuales de 2019. Sin embargo, su grupo ya ha ajustado el payout desde algo más del 50% a una distribución por debajo del 30% del beneficio que se consiga este ejercicio.

El caso del presidente de CaixaBank no es el único, ya que la mayoría de los máximos responsables de la banca española mantenían por las mismas fechas que su política de dividendos era la correcta a pesar de los constantes mensajes de moderación lanzados por los supervisores, por aquel entonces razonados por el largo horizonte de tipos de interés en negativo y los nuevos requisitos de capital recogidos en Basilea III.

Amenaza aguda

La aplazada subida de tipos de interés por parte del BCE y la nueva vuelta de tuerca en la regulación para la solvencia se apreciaban, aparentemente, por el sector bancario como dos retos casi sempiternos afrontados durante los últimos ejercicios.

Sin embargo, la crudeza del coronavirus no figuraba en la hoja de ruta de ninguno de ellos. Aunque aún pueda ser demasiado prematuro para cuantificar su impacto, como han mantenido en los últimos días distintos presidentes de los bancos españoles, el sector tiene que afrontar este desafío desde el papel como correa de transmisión de liquidez al tejido productivo y a aquellos clientes más afectados.

El propio Banco de España ya ha reconocido que "ahora más que nunca, se hace evidente la necesidad de que las entidades de crédito tomen decisiones prudentes en relación con sus políticas de distribución de beneficios", en línea con la recomendación, casi imposición, por parte del BCE al respecto.

El organismo supervisor gobernado por Pablo Hernández de Cos recuerda que todas las expectativas de gobiernos y autoridades tienen como finalidad "promover prácticas consistentes que faciliten a las entidades financieras su importante papel de financier a la economía real en momentos de tensiones de liquidez, como los generados por Covid-19, facilitando así su posterior recuperación una vez se supere la crisis sanitaria".

La mayoría de los bancos españoles han mostrado su compromiso con ese objetivo durante los últimos días, como es el caso del presidente de Bankia, José Ignacio Goirigolzarri, que ha defendido que en esta crisis la banca no es el problema, a diferencia de la que estalló en 2008, sino que forman parte de la solución para salir adelante.

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