Monitor de Consumo Bancario

El Gobierno ha sus­pen­dido el pago de las cuotas para ayudar en la crisis del COVID-19

Lo que hay que saber sobre la moratoria hipotecaria

Se po­drán be­ne­fi­ciar los usua­rios de prés­tamos por vi­vienda ha­bi­tual cuyo pago les su­ponga el 35% de los in­gresos

Hipotecas.
Hipotecas.

Dentro del pa­quete de me­didas ex­tra­or­di­na­rias apro­badas por el Ejecutivo para pa­liar los efectos eco­nó­micos de la cua­ren­tena que vive el país por la ex­pan­sión del Coronavirus, la mo­ra­toria hi­po­te­caria es una de las que había sido so­li­ci­tada por más fuerza. Sin em­bargo, y como era de es­pe­rar, la sus­pen­sión de las cuotas del prés­tamo sólo be­ne­fi­ciará a aque­llos que se en­cuen­tren en una si­tua­ción ex­trema de vul­ne­ra­bi­li­dad. No a to­dos.

En el caso de los asalariados, aquellos que se hayan quedado sin empleo como resultado de esta crisis; y en el de los trabajadores por cuenta propia los que hayan sufrido "una pérdida sustancial de sus ingresos o una caída sustancial de sus ventas", cifrada por el real decreto ley en al menos un 40%.

Los ya citados son los requisitos fundamentales, pero hay otros más específicos. La medida sólo tiene efecto en los préstamos firmados para la adquisición de una vivienda habitual, y siempre y cuando los pagos y gastos derivados del contrato sumen al menos el 35% de los ingresos netos de la unidad familiar al completo.

Familias con miembros impedidos

Por otro lado, la familia vinculada a la hipoteca no podrá solicitar la moratoria si el montante conjunto de sus ingresos equivalen a más del triple del IPREM (Indicador Público de Renta de Efectos Múltiples Mensual) vigente el mes anterior a la entrada en vigor de la medida. Esta cifra se elevará 0,1 veces por cada uno de los hijos o miembros mayores de 65 años que la familia tenga a cargo (0,15 veces si la familia es monoparental).

Si la familia tiene algún miembro con discapacidad de más del 33% o alguna dependencia que le impida trabajar, la renta permitida se amplía a cuatro veces el IPREM, sin perjuicio de los aumentos por hijo o mayor a cargo, y si el grado de discapacidad es superior al 65%, el límite sube a cinco veces el IPREM.

A la hora de hacer los trámites para la solicitud, el hipotecado deberá presentar todos los documentos relativos al contrato de préstamo y los avales, además de los que acrediten su situación de vulnerabilidad. En el caso de los que hayan perdido su empleo, deberán aportar el certificado de desempleo del Servicio Público de Empleo Estatal (SEPE); mientras que los empresarios tienen que presentar el documento acreditativo de cese de actividad de su negocio, expedido por la Agencia Tributaria. Para obtener las ayudas disponibles para familias con uno o más discapacitados, se tendrá que presentar también el certificado de discapacidad.

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