Las em­presas sólo están pre­pa­radas para el te­le­tra­bajo del 20% de sus em­pleados

2020: Una odisea en el despacho

La crisis del co­ro­na­virus se con­vierte en un es­pal­da­razo para los avances tec­no­ló­gicos y anuncia un paso más en el mundo la­boral

Grupo de trabajo
Grupo de trabajo

Los prin­ci­pales em­pre­sa­rios y eje­cu­tivos es­pañoles han des­cu­bierto las grandes ven­tajas del te­le­tra­bajo como fór­mula a desa­rro­llar en el fu­turo. Con in­de­pen­dencia de la fuerte caída en la fac­tu­ra­ción de las com­pañías y el ca­ta­clismo en el mer­cado la­bo­ral, mu­chos mi­llones de per­sonas man­tienen vivas sus em­presas desde sus do­mi­ci­lios par­ti­cu­la­res. El co­ro­na­virus es una ame­naza para la hu­ma­ni­dad, pero se ha con­ver­tido en una opor­tu­nidad para cam­biar con­ceptos ca­ducos del ca­pi­ta­lismo po­sin­dus­trial.

Concha Balmoral encendió su ordenador personal a las nueve en punto de la mañana. Lo hizo a la misma hora que todos los días. La diferencia era que en esta ocasión no se encontraba en su mesa de trabajo, sino en el despacho de su casa. Navegó por el correo electrónico, como hacía todos los días, en busca de novedades.

Respondió a un par de email y se dispuso a celebrar una reunión con sus compañeros a través de su smartphone mediante la aplicación Meet de Hangouts, perteneciente al holding de Google. Fue un encuentro breve, de unos 20 minutos. Cuando colgó, echó la vista atrás. Había mantenido conference calls, pero nunca una videollamada con varias personas.

La crisis del coronavirus supone una oportunidad inmejorable para profundizar en algunas de las innovaciones que el capitalismo posindustrial había mantenido en la recámara. Millones de empresas y trabajadores se encuentran desde sus casas tratando de mantener la actividad de sus compañías.

Una tarea que no resulta fácil. Un informe de la empresa de trabajo temporal Randstad revela que sólo uno de cada cinco trabajadores podría desempeñar su actividad laboral desde casa, porque las empresas sólo han desarrollado infraestructura para el 20% de sus empleados. Eso significa que 4,4 millones de personas tienen posibilidad real de hacerlo. Según Adecco, a mediados de 2018 ya había 1,43 millones de personas que trabajaban desde casa.

La crisis actual ha dado un vuelco a la situación. Internet ha cobrado un mayor protagonismo como vehículo para el desarrollo de las actividades laborales, mientras aplicaciones como skype han alcanzado sus más altas cotas de popularidad. En el plano laboral, pero también en el privado.

El comercio online se ha convertido en la única posibilidad para ir de compras, con la colaboración de Correos, mientras que plataformas como Netflix y Amazon Prime están contribuyendo como nunca para poder sobrellevar tantos días sin salir de casa. Tanto, que hasta el propio comisario de Industria de la Unión Europea, Thierry Breton, ha llegado a solicitar a Reed Hastings, el consejero delegado de Netflix , que llevara a cabo una reducción del tráfico en Internet y contribuir a evitar un colapso de la red. Algo a lo que han accedido también Youtube y Amazon Prime.

El teletrabajo supone ventajas en ambas direcciones. Las empresas reducen sus costes de mantenimiento, mientras los trabajadores ahorran tiempo de desplazamiento, además de operar en un entorno menos estresante.

Los 280 empleados del Ayuntamiento de Marbella están trabajando desde sus domicilios particulares. A escasos 40 kilómetros de allí, las 250 personas del consistorio de Benalmádena también desarrollan sus actividades desde casa, después de la implantación de la administración electrónica en la pasada legislatura.

El coronavirus nos ha llevado a una odisea en el despacho, pero quién sabe si no ha abierto a la puerta a una nueva etapa en el mundo laboral.

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