La rup­tura del acuerdo de com­pra­venta de Media Capital es inevi­table

La batalla a muerte entre Prisa y el grupo portugués Cofina acabará en los tribunales

Malos re­sul­tados de MC, baja au­diencia de TVI y co­ro­na­virus son los res­pon­sa­bles

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El grupo Prisa tiene mo­tivos para la­men­tarse por haber en­trado en Portugal. Hace más de 15 años, entre 2005 y 2007, in­virtió en el país ve­cino unos 1.000 mi­llones de eu­ros, y a golpe de Opas se hizo con el con­trol del im­perio me­diá­tico luso Media Capital. Pero en poco tiempo cambió su suerte y dede en­tonces no hace más que buscar un com­pra­dor, per­diendo di­nero a es­puer­tas. En 2017, el galo Altice, dueño de la ope­ra­dora Meo (la an­tigua Portugal Telecom), le ofreció 440 mi­llo­nes, pero ante la hos­ti­lidad del sec­tor, la clase po­lí­tica y los re­gu­la­dores se batió en re­ti­rada. Desde en­tonces nada le sale bien a Prisa.

La historia se ha vuelto a repetir pero en circunstancias muy distintas. El pasado mes de septiembre, el grupo luso Cofina y Prisa firmaron un contrato de compraventa, rebajando el precio de “entreprise value”de MC a 255 millones de euros (deuda incluida), un precio que antes de final de año, tras la publicación de los malos resultados registrados por MC entre enero y setiembre, sofrió un recorte adicional de 50 millones, quedando así fijado en 205 millones.

Pero eso no era todo. De hecho, para hacerse con el 100% de Vertix, que controla el 94,69% de MC, Cofina solo tenía que poner 123 millones de euros. O sea, prácticamente una cuarta parte de lo que hubiera pagado Altice en 2017 y poco más de un 10% de la inversión realizada por Prisa en Portugal. Eso hubiera permitido al grupo español cubrir algunos de sus más importantes agujeros provocados por los resultados negativos de 269 millones y 182 millones registrados en 2018 y en 2019.

Ruptura no comunicada

Pero las cosas siempre son susceptibles de empeorar. A través un comunicado de Cofina a la autoridad bursátil lusa CMVM, Prisa se enteró hace muy pocos días de la ruptura unilateral del acuerdo de compraventa, cuya materialización definitiva solo había quedado pendiente, por parte del grupo portugués, del registro de un aumento de capital de 85 millones para financiar la operación y que un día antes del plazo límite de suscripción de las nuevas acciones ya había recaudado unos 82 millones.

En un primer momento, Cofina denunció una presunta ruptura del equilibrio del contrato por parte de Prisa, pero sin dar grandes explicaciones al respecto, y fue solo ante la ola de incredulidad registrada en el sector, en los medios financieros y hasta entre sus accionistas, que el grupo luso tuvo que avanzar otro tipo de argumentos, empezando por el brusco cambio de las condiciones del mercado derivado del clima de pánico provocado por el Coronavirus 19.

A vuelta con el coronavirus

De lo que no cabe duda, en todo o caso, es que cuando aun prácticamente nadie se había dado cuenta de la extrema gravedad del nuevo virus, para la población y para los mercados, Cofina ya llevaba algún tiempo dudando de la “buena fe” del grupo Prisa, que le habría ocultado información sobre la situación financiera real de MC, que pasó de registrar un resultado neto positivo de 21 millones de euros en 2018, a tener uno negativo de casi 55 millones en 2019.

De hecho, la publicación de los resultados de MC al 30 de septiembre de 2019 -un 90% inferiores a los registrados un año antes, y con un volumen de pérdidas de 5 millones en el 3º trimestre- forzó a Prisa a aceptó un cambio en algunos términos de la operación. En aquel momento, Cofina se dio por satisfecha con la solución encontrada –el recorte de los ya mencionados 50 millones de euros, sobre los 250 millones de “entreprise value” fijados inicialmente para MC.

Pero el grupo comprador se quedó mosqueado. La baja de los niveles de la televisión TVI fue la causa principal. TVI es el principal activo de MC y durante una quincena de años fue la tele preferida de los portugueses, con un tasa media de audiencia situada por encima del 20%, frente al 17% actual. Pero la cadena de Prisa quedó descolgada de su gran rival SIC, que ahora alcanza casi un 25% de “share” en el segmento “prime time” y que además cuenta con un nivel de ingresos publicitarios muy superior.

Para justificar la ruptura unilateral del contrato de compraventa, Cofina ha recurrido a denunciar e insistir en la “mala fe” de Prisa, que le habría siguiendo ocultando datos negativos sobre la situación real de MC. O sea, pone toda la responsabilidad en la parte española, que acusa de haber violado gravemente lo acordado en setiembre y ratificado en diciembre de 2019, afectando por lo tanto “irremediablemente”, a lo firmado y las relaciones de confianza entre ambos grupos.

Batalla legal

Ante la reacción de Prisa, que amenaza con utilizar todos los recursos posibles contra la decisión de Cofina, ahora solo cabe esperar una dura pelea ante los Tribunales. El grupo luso recuerda al respecto que la materialización de la operación siempre estuvo condicionada a la habitual fijación de un valor final de compensación, y además rechaza devolver los 10 millones de euros que recibió de Prisa como “caución” tras la firma del contrato de compraventa.

No ha sido solo Prisa la que se quedó de piedra cuando recibió la noticia de la ruptura del contrato, y de la que tuvo noticia solo después del comunicado enviado por Cofina a la autoridad bursátil CNMV. Lo mismo ha pasado con los accionistas de referencia del grupo portugués, empezando por Mario Ferreira, que tenía previsto incrementar su participación del 2,07% al 15,25% en Cofina.

Aunque la emisión de unas 189 millones de nuevas acciones a un precio nominal de 0,45 euros estuviera ya casi cerrada, con un tasa de éxito cercana al 100%, llama la atención la reacción de las entidades financieras responsables de la operación, el grupo Santander Totta y Société Générale, que por alguna razón - probablemente el pánico y la incertidumbre generado en el mercado por el Coronavirus 19- no han tomado ninguna posición relevante.

De llevarse a cabo la adquisición de MC, el grupo Cofina, que controla el diario de mayor audiencia, Correo da Manha, la televisión de pago CM, el principal diario económico Jornal de Negócios, la revista Sábado, radios, etc., se situaría como líder del sector, bajo la dirección de su mayor accionista, Paulo Fernandes, que tenía previsto invertir 20 millones en el aumento de capita y quien forzó la ruptura unilateral de lo firmado con Prisa.

Además de dejar de ingresar los 123 millones previstos, que serían muy útiles en estos tiempos de gran incertidumbre y de pánico general, por culpa del Coronavirus 19 y la debacle económica y financiera mundial que se avecina, el grupo Prisa no tendrá más remedio que seguir al frente de MC, con una deuda de 85 millones y que si nadie lo remedia (la llegada de un nuevo propietario) seguirá aportando pérdidas al propietario español.

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