ANÁLISIS

La respuesta europea no puede ser menor que los riesgos del coronavirus

Llega el mo­mento del Consejo de la UE, con su pre­si­dente Charles Michel a la ca­beza

Integración europea
Integración europea

Cuando el fu­turo eco­nó­mico y so­cial es tan in­cierto, los lí­deres eu­ro­peos ne­ce­sitan res­ponder a las preo­cu­pa­ciones y a los miedos de sus ciu­da­danos con de­ter­mi­na­ción. Hasta ahora no lo han he­cho. La mayor crisis sa­ni­taria y eco­nó­mica tras la Segunda Guerra Mundial exige adoptar me­didas co­munes que bien po­dría re­sumir una foto con­junta de todos los Jefes de Estado y de Gobierno de la Unión Europea, con su pre­si­dente, Charles Michel, a la ca­beza con el lema ‘Preparados por vo­so­tros’.

La respuesta de los líderes europeos frente a la crisis no puede ser menor que los riesgos que

Las otras instituciones comunitarias con capacidad de decisión ya han hecho su trabajo. El Banco Central Europeo y la Comisión lo han hecho, o lo están haciendo. La última decisión del Banco Central Europeo mostrando su determinación de inyectar hasta 750.000 millones de euros adicionales al resto de medidas extraordinarias que ya ha aprobado, para que las empresas dispongan de liquidez y poder calmar a los mercados, viene a corregir el error previo cometido por la presidenta de la institución, Christine Lagarde, quien dio a entender que podría dejar caer a Italia.

Según sus palabras iniciales en la rueda de prensa posterior a la celebración del Consejo de Gobierno, el trabajo del Banco Central Europeo, no era preocuparse por el diferencial de lo que le cuesta financiarse a los Estados. O, dicho de otra forma, no tiene que preocuparse de si pueden pagar sus deudas ni de las consecuencias del rescate correspondiente.

Lagarde ha corregido con creces el error y las nuevas medidas se interpretan como una bazuca para ahuyentar al enemigo de la falta de medios con los que afrontar la enorme desconfianza existente entre los distintos operadores económicos mundiales ante la incertidumbre de las consecuencias del coronavirus.

Desconfianza lógica por parte de los inversores a la hora de optar por la posición de liquidez ante las enormes incertidumbres sobre cómo evolucionará la economía mundial una vez controlados, al menos parcialmente, los efectos del Covid19. Hay sectores como el turístico, el de las compañías aéreas y el aeronáutico en general que van a verse drásticamente dañados. Tras las nuevas medidas de garantía sanitarias habrá un antes y un después en estos sectores tras la crisis del coronavirus.

Al igual que el BCE, la Comisión Europea ha mostrado su disposición a colaborar con todas sus fuerzas y medios para tratar de reducir al máximo las duras consecuencias que está produciendo en la ciudadanía. Solo en España, el incremento del paro se calcula por millones.

Aunque las empresas que se acojan a las condiciones beneficiosas programadas por el Gobierno para realizar las reducciones temporales de empleo no podrán realizar despidos durante los seis meses posteriores a la normalidad, son muchas las empresas que han confesado que han anunciado su decisión de no acogerse a las condiciones del Gobierno, porque no pueden garantizar su futuro.

Bruselas además de las grandes medidas anunciadas, muy importantes en términos de recursos, y de olvidarse temporalmente del problema de las ayudas de Estado al sector productivo, también ha ofrecido gratuitamente los estándares europeos de máscaras, guantes, respiradores y otros suministros médicos para facilitar su producción industrial masiva, excelente iniciativa que ya están aprovechando diversas empresas de los países comunitarios.

Le llega pues la hora al Consejo. Hasta ahora sus reuniones, celebradas a través de videoconferencia los pasados martes días 10 y 17 de marzo, no han dado resultados que vayan a pasar a la historia. Las conclusiones presentadas tras la celebración de los mismos más parecen el listado de objetivos a conseguir que la muestra de las medidas adoptadas.

El Consejo ha fijado sus cuatro objetivos prioritarios en limitar la propagación del virus, suministrar equipos médicos, especialmente mascarillas y respiradores, promover la investigación, en particular la encaminada a desarrollar una vacuna, y hacer frente a las consecuencias socioeconómicas del COVID19.

Aunque no es previsible que la gran respuesta venga el próximo jueves tras la nueva reunión que van a mantener a partir de las tres de la tarde convocada por su presidente, el belga Charles Michel, el Consejo debe actuar.

Europa no se puede quedar atrás, sobre todo sabedores de que la intervención pública prevista por los demás Estados afectados para contrarrestar los efectos del coronavirus va a ser la mayor de la historia de todas las efectuadas hasta ahora en todo el mundo.

Los líderes europeos tienen que responder a las preocupaciones y a los miedos de sus ciudadanos con determinación. Está en juego el sistema económico mundial. La historia de Europa siempre se ha construido con arrojo, aunque tantas veces los líderes no han estado a la altura de sus pueblos, en esta ocasión los medios no pueden ser menores que el riesgo que ha planteado la enfermedad.

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