Telefónica, Banco Santander, BBVA y la propia Repsol, ob­jeto de deseo de los es­pe­cu­la­dores

Teresa Ribera: "No hay amenaza real" sobre la propiedad de las estratégicas españolas

J. P. Morgan se con­vierte, por en­cargo de ter­ce­ros, en el se­gundo ac­cio­nista de Repsol

Ribera visita un stand de la COP25.
Ribera visita un stand de la COP25.

La vi­ce­pre­si­denta para la Transición Ecológica, Teresa Ribera, ha ase­gu­rado este jueves que "hoy por hoy no hay ningún tipo de ame­naza en el ho­ri­zonte" para las em­presas es­tra­té­gicas de la eco­nomía es­pañola, pero ha jus­ti­fi­cado su blin­daje para evitar "una si­tua­ción in­de­sea­ble" por el des­plome de su co­ti­za­ción du­rante la crisis del virus Covid-19. Sin em­bargo, J. P. Morgan in­formó este jueves que ha am­pliado su pre­sencia en Repsol hasta más del 6,5%.

Durante su comparecencia junto al ministro de Transportes, José Luis Ábalos, en la sala de prensa de Moncloa, para dar cuenta de las medidas adoptadas por su departamento ante esta emergencia, Ribera ha señalado que existe "un seguimiento prácticamente diario" de las grandes compañías con el fin de "prevenir cualquier situación de riesgo".

"Esto es un elmento crítico para el buen funcionamiento de la economía, que las empresas puedan funcionar con total normalidad y que no nos encontremos con una sorpresa a la salida", ha explicado la vicepresidenta, que considera que, en este sentido, "aparentemente las cosas están tranquilas".

Repsol, objeto de deseo

Preguntado al hilo del anuncio por parte del fondo estadounidense JP Morgan, al convertirse en segundo accionista de Repsol, ha señalado que sí que se están produciendo "cambios de accionistas normales", pero que tanto el blindaje y la autorización previa introducidos en el decreto ley del martes, como la restricción de la CNMV de las posiciones cortas, van a evitar "una situación indeseable".

Según informó a la CNMV, J. P. Morgan se ha convertido en el segundo máximo accionista de Repsol con una participación del 6,855%, tras comunicar derivados financieros sobre el 4,73% del capital de la petrolera, según ha comunicado a la Comisión Nacional del Mercado de Valores (CNMV).

En concreto, la entidad financiera, presente en el capital de Repsol desde junio de 2014, cuando irrumpió como uno de sus principales accionistas con una participación del 3,2%, cuenta con derechos sobre diversos instrumentos financieros por acciones de la compañía de ejercicio o canjeables entre este año y 2025.

Así, de la participación del 6,855% del capital que posee JP Morgan en la compañía presidida por Antonio Brufau, con 0,585% corresponde a derechos de voto indirectos y el 4,73% restante a esos instrumentos financieros.

Sacyr es el principal accionista de Repsol, con una participación del 8,2%, mientras que Blackrock cuenta con un 4,99% y Norges Bank con un 3,11%.

La fecha de comunicación a la CNMC de la entidad financiera respecto a su movimiento en el accionariado de la compañía corresponde al pasado 13 de mayo, coincidiendo en la semana pasada con el castigo en Bolsa sufrido por Repsol por la caída en el precio del crudo por la 'guerra' entre Rusia y Arabia Saudí y la incertidumbre por la crisis mundial por el coronavirus.

BLINDAJE DE LAS EMPRESAS ESTRATÉGICAS

El Gobierno ha suspendido las inversiones de fuera de la Unión Europea (UE) en compañías españolas de sectores estratégicos mientras dure la crisis del conoravirus cuando estas operaciones sitúen la participación del inversor por encima al 10% del capital social de la sociedad española o le permitan tomar el control del órgano de administración de dicha empresa.

Esta es una de las medidas recogidas en el Real Decreto-ley de medidas urgentes extraordinarias para hacer frente al impacto económico y social del 'Covid-19' y tiene por objetivo evitar que empresas de fuera de la UE puedan hacerse con el control de entidades españolas en sectores estratégicos aprovechando la caída conyuntural de sus acciones por esta crisis.

El desplome bursátil de la pasada semana había puesto a tiro de OPA a algunas de las principales empresas estratégicas del país, como Telefónica, Banco Santander, BBVA o la propia Repsol, entre otras, que veían cómo sus acciones se desplomaban por debajo de lo que indican sus fundamentales.

Artículos relacionados