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Merlín Properties, impacto limitado

Mientras para los au­tó­nomos y las pe­queñas la crisis del co­ro­na­virus puede ser mortal de ne­ce­si­dad, las grandes em­presas es­pañolas ase­guran que el efecto en sus cuentas será bas­tante li­mi­tado. En estos días, Merlín Propertis ha ase­gu­rado que es­pera un im­pacto in­fe­rior al 10% de sus rentas brutas para este año in­cluso si se man­tienen los cie­rres or­de­nados por las au­to­ri­dades hasta el final de ju­lio. Uno de los peores es­ce­na­rios po­si­bles.

Todas sus oficinas, asegura la socimi, siguen abiertas sin incidencias relevantes, si bien en sus centros comerciales solo operan el 23% de sus inquilinos, dedicados a actividades como alimentación, salud y telecomunicación, mientras el 77% restante se ha visto obligado a cerrar.

En cuanto a la logística, se ha producido un pico de demanda por lo que ha puesto en marcha medidas para colaborar con sus clientes con el fin de buscar soluciones adicionales en caso de ser necesarias.

La compañía, con activos en España y Portugal, tampoco ha registrado incidencias especiales en su cartera de arrendamientos netos a largo plazo y que en sus edificios en reforma o desarrollo continúan las obras en la medida y donde la normativa lo permite.

El 45% de sus ingresos de Merlín proceden por rentas de sus activos de oficinas, los centros comerciales aportan el 21%, de la logística obtiene el 16% y de los arrendamientos netos a largo plazo, el 15% Una buena diversificación de activos que le garantiza los ingresos recurrentes.

El grupo inmobiliario cuenta así con una sólida posición financiera para afrontar estos momentos difíciles gracias a un bajo nivel de endeudamiento, una gran diversificación de ingresos, una ocupación muy alta (94,8%) que le asegura una generación y acumulación de caja sostenida y una cartera de clientes de primerísimo nivel, con contratos de larga duración. Al respecto, recuerda a accionistas e inversores que no afrontará vencimientos de deuda hasta 2022.

Pese a todo, su cotización sufre un durísimo correctivo de más del 35% en el global del año para situarse en su peor nivel desde el referéndum del Brexit en 2016. Ahora parece haber encontrado suelo sobre los 8 euros a expensas de nuevas recaídas en el mercado, no muy probables. De este modo, se convierte en un valor muy a tener en cuenta una vez se supere el miedo vendedor gracias a su alta rentabilidad por dividendo, más del 6%, y un PER de apenas siete veces.

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