Monitor de Consumo Bancario

Los ele­vados in­tere­ses, en el centro de una po­lé­mica que roza el con­cepto de usura

El Supremo indeciso sobre las 'revolving'

Una sen­tencia ad­versa co­lo­caría a la banca de nuevo frente a miles de re­cla­ma­ciones

Tarjetas de crédito.
Tarjetas de crédito.

El Tribunal Supremo (TS) de­li­bera, desde la úl­tima se­mana de fe­brero, sobre las tar­jetas 'revolving', un pro­ducto ban­cario po­lé­mico sobre el que pende un epí­teto poco fa­vo­rable del usuario que lo ha pa­de­cido. Los ele­vados in­tere­ses, los inaca­ba­bles plazos de amor­ti­za­ción y la opa­cidad de las con­di­ciones para el común de los mor­tales son al­gunas de las cues­tiones que di­ri­mirán la sen­ten­cia. Hay que señalar que este pro­ducto es más de casas de prés­tamos que de la banca tra­di­cio­nal.

Una tarjeta revolving es un tipo de tarjeta de crédito con la que todas las compras o movimientos de efectivo quedan aplazadas automáticamente. De este modo, el usuario dispone de una línea de financiación que le permite pagar sus compras en cómodos plazos. Como con cualquier tarjeta de crédito, se pueden realizar pagos aunque la cuenta asociada a ella esté a cero, ya que los cargos en la misma se cobran posteriormente, ya sea el siguiente mes o a plazos.

Y aquí viene el primer 'pero': según el Banco de España (BdE), si la cuota elegida no cubre los intereses devenidos, la devolución del crédito puede demorarse, provocando un engordamiento de la deuda hasta que el pasivo no pueda ser satisfecho con esta forma de pago.

Es decir, que la cuota elegida para ir devolviendo el dinero -en algunos casos de tan sólo 20 euros- no alcance para cubrir los intereses generados por la elevadísima Tasa Anual Equivalente (TAE), con lo que nace una nueva deuda que viene acompañada de nuevos intereses.

Se genera así un bucle de endeudamiento que sumerge al usuario en una espiral sin fin: aunque se mantenga al corriente del pago, sigue debiendo más y más dinero a la entidad prestamista.

Usura, la palabra mágica

Este mecanismo, que convierte a la deuda en una bola de nieve que crece sin límite, está en el punto de mira de las asociaciones de consumidores, que denuncian que las revolving han sido comercializadas con una total falta de transparencia, sin advertir adecuadamente a los clientes de las trampas aritméticas que les convierten en deudores eternos.

Sin embargo, hay un término que está acaparando todos los titulares: usura. El máximo órgano jurisdiccional del país debe decidir si a esta vía de financiación le cabe este calificativo en función de la legislación vigente en España, una vetusta ley de 1908. Esta normativa no sólo es añeja sino notablemente difusa, ya que establece que un préstamo es usurero cuando el tipo de interés sobrepasa la tasa "normal" y es claramente "desproporcionado".

Este último término ya fue empleado por el TS hace cinco años para referirse a los intereses de estas tarjetas, así que la banca tiene motivos para preocuparse. En la actualidad, los usuarios que poseen plásticos 'revolving' sobrepasan los dos millones, así que una hipotética sentencia adversa podría provocar un auténtico aguacero de reclamaciones contra las entidades financieras.

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