ANÁLISIS

La administración de los recursos públicos frente al Covid-19

Me había com­pro­me­tido a com­partir mis lec­turas du­rante el en­claus­tra­miento em­pe­zando por Retour a Sefarat del es­critor se­far­dita, francés y tam­bién ya es­pañol, Pierre Assouline. Mi in­terés por el Retour obe­dece a un co­men­tario sobre su­puestas co­rrup­ciones en la con­ce­sión de la ciu­da­danía es­pañola a se­far­ditas en busca de un pa­sa­porte eu­ro­peo-­co­mu­ni­ta­rio. El caso Assouline, de na­cio­na­lidad fran­cesa, es dia­me­tral­mente dis­tinto: la res­ti­tu­ción de la ciu­da­danía a aque­llos es­pañoles de re­li­gión judía ex­pul­sados en 1492.

Sin embargo, el coronavirus sigue reclamando su presencia, su prioridad. El Estado Español reacciona, llevado de la mano del Gobierno con un mangerazo de 200.000 millones de euros. Esperanzas para la ciudadanía. Respaldo de la oposición democrática. Colaboración de Comunidades Autónomas y municipios. La UE y sus instituciones animan al esfuerzo y encaminan también recursos que no son suficientes. Así que, el Gobierno de España como los gobiernos de otros países europeos se constituyen en los principales suministradores de liquidez a la vez que declaran renuncias fiscales. Estímulos, todos ellos, para evitar una crisis mayor.

Pregunta el presidente Sánchez si los recursos movilizados no constituirán una carga insoportable. Recordemos que a raíz de la crisis de 2007-2008, el saldo presupuestario pasó de positivo a muy negativo. Un déficit equiválete al 10% del PIB. Actualizado aquel déficit del 10% obtendríamos la cifra de 120.000 millones de euros.

Por otro lado, el cuadro macroeconómico de 2007-2008 era mucho más frágil que el actual. En aquel cercano entonces, el saldo de la balanza de pagos registraba un déficit en nuestras transacciones con el resto del mundo, también cercano al 10% del PIB. España presentaba una doble debilidad.

Por un lado, el agujero de las cuentas públicas; por otro lado, una situación de insolvencia frente al exterior. ¿Podríamos pensar que en pocos años llegaríamos a respetar las reglas comunitarias en materia de déficit público? ¿La confianza en nuestra capacidad de endeudamiento seria aceptada por los mercados exteriores? Todos sabemos que nuestra balanza de pagos con el resto del mundo es ahora positiva, somos prestamistas netos. El déficit presupuestario está en las cercanías del 2% del PIB.

Algunos comentarios actuales sobre la ampliación de la prima de riesgo – diferencia entre el rendimiento de la deuda alemana y española - no tienen en cuenta que, aunque el rendimiento de la deuda alemana es mas negativo queel dela deuda española, la nuestra es también negativa. Si nos endeudamos por 100 euros, solo tendremos que devolver 96, o 98 euros.

El esfuerzo es asumible. Toca ahora canalizar eficazmente los recursos. Allí donde socialmente sean mas necesarios; allí donde sus efectos sobre la actividad económica resulten más eficaces. No es esta tarea que haya que dar por descontada. Es un trabajo de buenos fontaneros, electricistas o profesionales.

Desde la administración del Estado, en permanente correspondencia con empresas y agentes sociales. Del mismo modo que en materia sanitaria se presta la máxima atención a los expertos, acéptese también por la dirección política y experiencia de los funcionarios públicos.

La UE ha declarado que no exige en esta coyuntura la regla del equilibrio presupuestario. Administremos el déficit con máxima prudencia y eficacia. Incluso, aceptando el concurso de otros expertos, La Autoridad Fiscal Independiente y, por qué no una Autoridad Económica Independiente,exconsejeros catalanes de la máxima consideración económica, antiguas autoridades socialistas o notables personalidades de Ciudadanos o del Partido Popular.

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