El pre­ce­dente de 2019 habla de 12 meses com­pletos de en­ce­fa­lo­grama casi plano

Las gestoras de fondos consideran perdido el año en suscripciones netas

El gran des­plome llega des­pués de un buen arranque de año, con en­tradas de más de 4.500 mi­llones

Fondos de inversión.
Fondos de inversión.

El es­tado de alarma de­cre­tado por el Gobierno el 14 de marzo se ex­ten­derá ini­cial­mente (a la es­pera de una am­plia­ción ofi­cial ya des­con­tado en en los mer­ca­dos) al menos du­rante 15 días, hasta las pos­tri­me­rías de marzo. Un plazo en el que la in­dus­tria de fondos de in­ver­sión va a com­pletar su par­ti­cular desastre en tér­minos de pa­tri­monio ges­tio­nado. El im­pacto del des­plome his­tó­rico de las bolsas mun­diales va a pasar una dura fac­tura a la cifra glo­bal, que se va a alejar mucho de la cota de los 500.000 mi­llones de euros que perdió por es­caso margen en fe­brero.

Pero la cifra mollar, la que nada tiene que ver con el impacto de las valoraciones de los activos y sí con la confianza de los partícipes, es la de suscripciones netas. Es decir, la diferencia entre las entradas y salidas de dinero en fondos de inversión. El sector se enfrenta a un aluvión de reembolsos (sólo unos 2.000 millones de euros en la primera quincena de marzo), de proporciones gigantescas y con un impacto enorme en el tiempo. La cuestión es cuánto tardará la industria de la inversión colectiva en recuperarse de un 'crack' de enormes dimensiones.

Huelga decir que es imposible calibrar el impacto del coronavirus en el tiempo. Por lo tanto se puede anticipar que el primero y el segundo trimestre están perdidos para el sector y que el resto del año está cada vez más entredicho. Pero la historia reciente sí permite realizar algunos paralelismos de cuánto tarda en levantarse la actividad después de un episodio prologando de pérdidas. Los precedentes del largo período de caídas entre agosto y diciembre de 2018 no son halagüeños.

En esos cinco meses, el Ibex retrocedió a velocidad de crucero desde los 9.870 hasta los 8.539 puntos. Es decir, una caída en torno al 13% que en el último mes de 2018 provocó el adiós masivo de numerosos inversores. La industria de fondos sufrió en diciembre un desplome de 2.324 millones de euros. En los tres meses anteriores se habían escapado algo más de 1.500 millones en total y en el mes de enero posterior se eavaporaron otros 1.161 millones de euros.

La suma total da unos 5.000 millones de euros que dejaron al sector tiritando. Ahora, el escenario es mucho más duro. El Ibex cae un 30% en lo que va de año y más del 90% de los fondos que se comercializan en España están en negativo. Los precedentes dicen que tras la diáspora de 2018 y el arranque de 2019, el sector tardó 10 largos meses en volver a la senda de las suscricipciones netas significativas. La confianza no se recuperó hasta el último mes del año pasado.

Ahora, con un golpe a los mercados muy superior, las expectativas del sector se han derrumbado. Se dan todos los condicionantes para una huida de enormes dimensiones, sobre todo por parte de los inversores más conservadores que habían retrasado lo máximo posible el salto al universo de los fondos y que están huyendo a velocidad de vértigo a la caza y captura de liquidez. Dicho de otra forma, el parte de daños del mes de marzo va a ser histórico.

"En el inversor particular español persiste un problema grave de cultura financiera, y muy concretamente con lo relacionado con la inversión con riesgo. La costumbre es entrar cuando todo sube y las valoraciones son muy altas y en salir a toda velocidad cuando caen violentamente. De acuerdo que la caída es brutal, pero también hay que saber mantener las apuestas a medio y largo plazo. Se están materializando pérdidas sin mucho sentido. ¿Dónde va a ir ese dinero, a depósitos al 0%?", señalan en una gran gestora nacional.

El 'crack' bursátil se ha producido precisamente cuando muchos partícipes estaban entrando en bolsa a través de fondos mixtos de renta fija y variable, que son las dos categorías que estaban creciendo con fuerza al cierre del mes de febrero y que en marzo están sufriendo una fuerte sacudida. La experiencia demuestra que en España la recuperación de la confianza puede extenderse al menos un año más.

En enero de 2019, con la bolsa en pleno rebote tras los episodios muy bajistas de los cinco meses anteriores, los partícipes españoles siguieron vendiendo fondos a toda velocidad. No se debe esperar una reacción clara en sentido contrario en el momento en el que la crisis del coronavirus se estabilice y las bolsas dejen de bajar. El sector de fondos ya da el año casi por perdido en términos de suscripciones netas y se prepara para una de las travesías del desierto más largas de la historia

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