Monitor del Seguro

Las com­pañías des­pliegan sus planes de ges­tión de crisis y con­ti­nuidad de ne­gocio

El seguro se moviliza ante el coronavirus

La si­tua­ción crí­tica obli­gará a las em­presas a re­plan­tearse ob­je­tivos y ex­pec­ta­tivas

Hábitos saludables
Hábitos saludables

La Organización Mundial de la Salud de­claró el 11 de marzo al COVID-19 como pan­de­mia. Ese día, co­mu­ni­dades au­tó­nomas como la ma­dri­leña de­cre­taron el cierre de co­le­gios, ins­ti­tutos y uni­ver­si­da­des, y desde en­tonces las me­didas contra el co­ro­na­virus se han ido su­ce­diendo hasta llegar a la de­cla­ra­ción del es­tado de alarma el sá­bado 14 de marzo. Uno de los sec­tores eco­nó­micos afec­tados de lleno es el del se­guro, vin­cu­lado a las co­ber­turas de desas­tres na­tu­ra­les.

A lo largo de todos esos días las compañías aseguradoras han ido informando de las medidas tomadas, que han sido muchas, y han lanzado mensajes de tranquilidad, empezando por Unespa, que el 12 de marzo, a través de un comunicado, quiso reiterar “su firme e inequívoca colaboración con las medidas para controlar la propagación del coronavirus en España establecidas por las autoridades sanitarias”.

Hay varias modalidades de aseguramiento afectadas por la irrupción del coronavirus. En primera línea está el seguro de Salud. A mediados de la semana pasada la Asociación Empresarial del Seguro ya afirmaba que “la red sanitaria de titularidad privada está colaborando estrechamente con el sector sanitario público y los servicios de salud pública de las distintas comunidades autónomas con el fin de frenar la propagación de esta enfermedad”.

Está colaboración ahora sí que es estrecha de verdad, ya que el decreto de estado de alarma ha traído consigo la intervención de la sanidad privada.

Las aseguradoras de Vida, por su parte, están satisfaciendo de forma puntual las indemnizaciones correspondientes por los casos de fallecidos asegurados por coronavirus y entregando las sumas aseguradas a los beneficiarios designados, según comenta Unespa. Y las compañías de Asistencia en Viaje, entre tanto, están sufragando las atenciones médicas que reciben aquellas personas aseguradas que han resultado infectadas por el coronavirus durante un viaje dentro de los límites fijados por el contrato. Desde la Asociación Empresarial del Seguro se recuerda que estas pólizas contemplan también los gastos de desplazamiento, alojamiento y manutención de, al menos, un acompañante del paciente; y que los seguros de Viaje que incluyen la cobertura de libre desistimiento permiten la cancelación de un viaje por cualquier causa a quienes los hubieran contratado.

Este mensaje de Unespa ha venido acompañado de comunicaciones individuales por parte de las entidades, la mayoría de ellas anunciando planes de contingencia para garantizar la atención a los clientes en todas las líneas de negocio y medidas tomadas para proteger a los empleados del coronavirus.

Por ejemplo, se han celebrado juntas de accionistas de forma telemática, como la de Pelayo; los trabajadores de estas y otras muchas empresas, como AXA España, Nationale-Nederlanden o A.M.A., trabajan desde casa; entidades públicas, como el Consorcio de Compensación de Seguros, han comunicado la suspensión temporal de la atención presencial al público; compañías como Mapfre o Hiscox han activado sus planes de gestión de crisis y continuidad de negocio. Y por supuesto, como en todos los sectores, se han cancelado o pospuesto viajes, reuniones, visitas, eventos, congresos y un sinfín de actividades relacionadas por la responsabilidad social corporativa de las compañías, carreras, torneos, exposiciones…

El sector, fuente de mucha información de carácter económico, también ha hecho previsiones. Aunque dada la velocidad con la que se suceden los acontecimientos y la gran incertidumbre que existe, y que tan mal sienta a los mercados y las empresas, estas se pueden quedar obsoletas rápidamente. El Servicio de Estudios de Mapfre cree que la pandemia restará al PIB español entre dos y tres décimas hasta quedarse en el 1,4%. En el caso de Crédito y Caución, ha rebajado la previsión de crecimiento 0,25 puntos porcentuales para situarse en un 2,3% a finales de 2020.

El escenario actual es bastante negativo, sobre todo para sectores como el hostelero o el turístico, que han sido los primeros afectados por las necesarias medidas tomadas para frenar el coronavirus. Pero ninguno escapará, tampoco obviamente el asegurador, que se enfrenta a un incremento de las reclamaciones e indemnizaciones y a las propias consecuencias de la desaceleración, cuando no frenazo, de la economía, lo que obligará a replantearse objetivos y expectativas.

El punto de partida no es especialmente alentador para el sector en su conjunto. Los ingresos de las aseguradoras por la venta de pólizas a cierre de 2019 ascendieron a 64.155 millones de euros, un 0,42% menos que un año atrás, y sin coronavirus.

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