BOLSA

IAG, medidas drásticas

Situaciones ex­cep­cio­nales re­quieren de me­didas ex­cep­cio­na­les. Así lo han en­ten­dido en el hol­ding his­pa­no-­bri­tá­nico IAG ante el ne­ga­tivo im­pacto de la peste china con la caída de la de­manda y res­tric­ciones en todas las rutas que opera. Con el fin de mi­ni­mizar lo más po­sible las graves con­se­cuen­cias, la ae­ro­línea ha pro­ce­dido a im­ple­mentar me­didas drás­ticas para hacer frente a este desafiante en­torno de mer­cado.

De momento, se estima que la capacidad, en términos de asientos-kilómetros disponibles, en el primer trimestre de 2020 se reduzca en alrededor de un 7,5% en comparación con el año pasado. Por ello, para abril y mayo, el grupo planea reducir la capacidad en al menos un 75% en comparación con el mismo período de 2019.

Al tiempo, el grupo aéreo hispano británico también está adoptando medidas para reducir los gastos operativos y mejorar el flujo de caja. Entre ellas se incluyen dejar en tierra aviones excedentes, reducir y diferir inversiones, recortar gastos no esenciales de TI, congelar el reclutamiento y el gasto discrecional, implementar opciones de vacaciones voluntarias no pagadas, suspender temporalmente contratos de trabajo y reducir las horas de trabajo. La única partida a salvo de los ajustes es el programa de ciberseguridad,

Todo ello con el objetivo de compensar un duro impacto sobre la cuenta de resultados de este año, aunque debido a la continua incertidumbre en relación al potencial impacto y la duración del virus a la compañía todavía no le es posible proporcionar una indicación precisa sobre las perspectivas de beneficio para el año 2020.

No obstante, asegura contar con una sólida posición de caja para afrontar la crisis con solvencia. Según sus responsables, a día de hoy, cuenta con activos líquidos equivalentes y depósitos remunerados de 7.350 millones de euros. A ello se suma, las líneas de crédito generales y comprometidas garantizadas por aeronaves ascienden a 1.900 millones de euros, lo que resulta en una liquidez total de 9.300 millones de euros.

De este modo, junto con la drástica reducción y flexibilización de sus programas de vuelo, IAG confía en poder afrontar la debilidad de la demanda prevista hasta bien entrado el verano. De momento, además, ha decidido mantener su organigrama sin cambios significativos para asegurar la estabilidad directiva de todo el grupo, una prioridad a corto plazo.

Pese a este mensaje de tranquilidad, el precio de las acciones de IAG se ha reducido a más de la mitad en lo que va de año tras desplomarse un 45% en lo que va de mes para cotizar a su nivel más bajo desde 2014. En el mercado existe preocupación por la posible cancelación del dividendo tal y como ha hecho Lufthansa. Eso ha dejado en los mercados una sensación de incertidumbre técnica sobre el nivel donde podría buscar suelo para frenar la caída.

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