Las com­pañías re­do­blan la vi­gi­lancia de los mo­vi­mientos en su ca­pital

El desplome bursátil deja a casi todo el Ibex-35 a tiro de OPA

Hay medio cen­tenar de em­presas co­ti­zadas que valen ya menos de 300 mi­llones de euros

Bancos a tiro de Opa.
Bancos a tiro de Opa.

Los eje­cu­tivos de las em­presas co­ti­zadas asisten ató­nitos al des­plome en se­sión con­tinua de las co­ti­za­cio­nes. Lo im­pen­sable cuando co­menzó 2020 está ocu­rriendo y la Bolsa vuelve a los ni­veles más bajos desde 2012. Una re­gre­sión de ca­libre his­tó­rico que está de­jando la va­lo­ra­ción de de­cenas de com­pañías por los sue­los. Medio cen­tenar de co­ti­zadas vale menos de 300 mi­llones de euros en Bolsa y va­rias de las grandes han per­dido el 50% de su va­lor.

En un buen número de compañías hay órdenes estrictas de vigilar al máximo los movimientos accionariales. Los departamentos de relaciones con inversores rastrean la operativa diaria a la caza y captura de movimientos inusuales. Un trabajo arduo, de enorme dificultad, en unos días en los que el volumen de contratación ha crecido de forma exponencial en plena salida de inversores de los mercados bursátiles.

"Nos han dejado de la noche a la mañana en una situación de enorme debilidad. En nuestro caso bajamos más de un 40% en lo que va de 2020 y somos una de esas compañías pequeñas sin accionista de control que pueden ser interesantes para un competidor. Estamos extremando las precauciones para que no se nos cuele nadie por la puerta de atrás", señalan en una cotizada del mercado continuo que ha caído por debajo de los 200 millones de euros de capitalización.

En muchas de estas compañías se es plenamente consciente de que las actuales valoraciones son muy tentadoras si alguien quiere desembarcar de forma hostil. Se trata de compañías con niveles de deuda bajo control, que en estos últimos años han cumplido a rajatabla con sus planes de negocio y a las que la marea vendedora provocada por el coronavirus está infligiendo un castigo en algunos casos sólo justicado por la histeria bajista general.

Clásicos del mercado como Iberpapel, Tubacex, OHL, Ercros o Amper han visto como su valor de mercado cae a niveles entre los 220 y los 150 millones de euros. Otros como Quabit o Nicolás Correa se mueven ya por debajo de los 100 millones. Son sólo unos pocos ejemplos de compañías con un largo historial en el mercado de valores convertidas en valores de baja o muy baja capitalización en el trancurso de un 'crash' cuyo final aún no se vislumbra.

Pero el temor a ataques hostiles va a mucho más allá y se traslada a algunas compañías del Ibex 35. Alrededor de una veintena de empresas ha perdido más de un 30% a lo largo de este año, y se cuentan con los dedos de una mano las que valen más de 20.000 millones de euros. En las compañías se da por hecho que pasará mucho tiempo hasta que los valores recuperen los niveles previos al comienzo de la gran crisis, de efectos devastadores.

"Los desplomes que estamos viendo en algunas empresas son el equivalente a dos 'profit warning' de grandes dimensiones. El mercado está descontando una situación de gran descenso de los beneficios que está dejando las valoraciones de muchas buenas compañías en los huesos. Es obvio que a estas horas muchos potenciales compradores con liquidez están haciendo números", señalan dentro de un gran banco de inversión nacional.

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