Las cuentas de los países pro­duc­tores y de las pe­tro­leras se hunden con el crudo a estos ni­veles

El Estado se ahorrará cerca de 11.000 millones de euros con el barril a 35 dólares

La mon­taña rusa del pe­tróleo tan pronto dis­para como amor­tigua el dé­ficit de España

Petroleo
Petroleo

En medio de la tor­menta del co­ro­na­virus y el riesgo de re­ce­sión en la que nos en­con­tra­mos, la caída del pe­tróleo po­dría amor­ti­guar el dé­ficit de España si los pre­cios del crudo se man­tienen a la baja como hasta ahora. Los Presupuestos de este año prevén un ba­rril a 60,2 dó­lares frente a los 35 dó­lares a los que se en­cuentra el crudo Brent del Mar del Norte, 20 dó­lares me­nos. A estos ni­ve­les, y con las im­por­ta­ciones rea­li­zadas en 2019 -unos 485,9 mi­llones de ba­rri­les-, el Estado se aho­rraría 12.247 mi­llones de dó­lares (10.935 mi­llones de eu­ros) en la fac­tura ener­gé­tica.

Todos estos cálculos dependerían de la media que registraran los precios del petróleo a final de año. Se estima que una subida o una bajada en el crudo de unos 10 dólares por barril puede disparar o rebajar la factura de España en más 5.000 millones de euros. Por eso, la situación actual sería favorable a las cuentas presupuestarias del Gobierno de Pedro Sánchez, todo lo contrario de lo que sucedía a principios de 2020.

El Gobierno presentó en febrero pasado un cuadro macroeconómico hasta 2023 en el que rebaja hasta el 1,6% el crecimiento del PIB, dos décimas menos de lo previsto inicialmente. El objetivo de déficit para este año es del 1,8%, una décima más de lo previsto hasta ahora por el Ejecutivo.

Todo ha dado un vuelco

En poco menos de un mes, la situación ha cambiado radicalmente. El precio del barril se encuentra a la mitad de lo que estaba y España se encuentra sumida en un estado de alarma por el coronavirus. Ante ello, cualquier previsión actual puede resultar un espejismo a medio plazo.

En los dos meses y medio que llevamos de 2020, la situación es tan cambiante como irreal. A comienzos de año, el petróleo superó incluso los 70 dólares/barril debido al enfrentamiento entre Estados Unidos e Irán. La escalada de tensión disparó entonces los mercados tras el ataque de Irán a dos bases aéreas estadounidenses en Irak.

Tal circunstancia generó un grado de alarma internacional que hizo temer nuevamente que el crudo pudiera llegar a los 100 dólares porque al ataque se añadió un nuevo foco de tensión. El accidente del Boeing 737 ucraniano que se estrelló en Irán provocó la muerte de 137 pasajeros, y generó una mayor escalada de tensión internacional.

Varias compañías aéreas cancelaron entonces todos los vuelos que sobrevolaban el espacio aéreo de Irán e Irak como medida de precaución ante los ataques de la zona. Días después, el presidente de Irán, Hassan Rouhani admitió que misiles lanzados por un error humano provocaron el accidente del avión ucraniano.

Arabia Saudí y Rusia

Ahora la situación se ha dado la vuelta y las diferencias entre Arabia Saudí y Rusia sobre recortar o no la producción de crudo para que aumenten los precios ha llevado a que el barril se encuentre en una media de 35 dólares. Tal movimiento de cartas por parte saudí ha descolocado a los expertos, a los países productores, a las propias multinacionales petroleras y a los Estados consumidores.

Fuentes consultadas comentan simplemente que todo va a depender de muchos factores. La decisión de Arabia Saudí de aumentar la producción hasta 12,3 millones de barriles diarios, unos 2,5 millones de barriles más de su nivel anterior no deja de ser un pulso ante su socio ruso. Pero se desconoce qué puede pasar si el país árabe se mantiene en su plan de sacar más crudo para obligar a Rusia a recortar su producción.

Pese a que las deudas por sus elevadas inversiones le apremian, el país árabe tiene musculatura para aguantar con un precio bajo el petróleo, todo lo contrario de lo que pueden hacer el resto de países miembros de la Organización de Países Exportadores de Petróleo. Con un barril a 30 dólares, hay muchos campos petrolíferos en los que no es rentable su explotación.

Países productores más débiles

Por otro lado, los países productores más débiles como Venezuela, Argelia, Libia, México hasta Irán e Irak dependen de los ingresos petrolíferos por lo que la caída del precio y el retraimiento de la demanda de los países consumidores les tienen con el agua al cuello. Tampoco se sabe hasta cuándo va a durar la pandemia del coronavirus y lo que va a arrastrar.

Las multinacionales petroleras, por su parte, están igualmente pilladas y ven seriamente dañados sus ingresos con un barril tan volátil y sin saber cómo actuar. Todo lo que el barril esté por encima de los 60 dólares les beneficia a las cuentas y pueden seguir invirtiendo. Sin embargo, por debajo de ese nivel los números comienzan a fallar.

Repsol, por ejemplo, sostiene que la empresa cumplirá con todas sus métricas financieras tomando como referencia un precio del crudo conservador a 50 dólares por barril de Brent. “Si se produce de manera continuada un escenario de precios medios más altos, la compañía acelerará los proyectos de crecimiento que figuran en su portafolio”, señala. Pero todo se complica cuando el barril está por debajo del nivel de los 50 dólares.

Artículos relacionados