Oi ne­ce­sita des­pren­derse de su red móvil para evitar la quiebra

Brasil bendice la oferta de Telefónica y Telecom Italia por la red móvil de Oi

La in­ver­sión con­junta pre­vista ron­daría los 1.000 mi­llones de euros

Telefónica Brasil
Telefónica Brasil

La de­ci­sión to­mada por Telefónica y Telecom Italia y tras­la­dada a sus ope­ra­doras en Brasil -respectivamente Vivo y Tim-, que cuando llegue el mo­mento de pasar a la ac­ción asu­mirán todo el pro­ta­go­nismo, no fue nin­guna sor­presa. Ambas ope­ra­doras to­maron la de­ci­sión, desde el primer mo­mento, de man­tener in­for­madas a las má­ximas au­to­ri­dades bra­si­leñas sobre su ob­je­tivo: ha­cerse con la red móvil de la atri­bu­lada ope­ra­dora bra­si­leña Oi en una oferta que su­pe­rará los 1.000 mi­llones de eu­ros.

Buena prueba de la firme decisión son las reacciones oficiales. El secretario de Telecomunicaciones Vítor Menezes, solo ve aspectos positivos en la confirmación oficial de las negociaciones entre Oi, Telefónica y Telecom Italia. Lo mismo pasa con Leonardo Euler, que al frente de la autoridad reguladora Anatel, no tiene pelos en la lengua para hablar del negocio: considera que la venta de la red móvil es prácticamente la única salida que le quedaría a Oi para mantenerse a flote y evitar su colapso financiero y empresarial.

Sin embargo, además de Vivo y Tim, también la operadora Claro de América Móviles manifestó la intención de entrar en la puja por la operación móvil de Oi, que en términos de “market share” (número de clientes), representa un 15% del mercado, frente al 33% de Vivo, mientras que Claro y Tim se disputan la segunda posición, cada una con un 25%. O sea, con la operación móvil de Oi, Vivo y Tim se quedarían con 73% de la clientela brasileña, 48 puntos por encima de Claro.

La posición de Carlos Slim

América Móviles rechaza dicha perspectiva, y su estrategia al respecto apunta hacia dos salidas posibles: convencer a las autoridades brasileñas de la conveniencia de aceptar su oferta, a fin de mantener y garantizar una buena competitividad en el móvil, teniendo además en vista el despliegue de la red 5G. Claro también deberá participar en la adjudicación de los activos móviles de Oi, dejando entender, que si eso no fuera el caso, podrá avanzar con una oferta por la totalidad de dichos activos.

La operadora de Carlos Slim lleva tiempo mirando de reojo, con notoria preocupación, las iniciativas conjuntas de Vivo y Tim (firma de acuerdos de “Ran sharing” de “single grid” y de Memorando de Entendimiento…), con vista a una gestión más racional y eficiente de los recursos, reducción de costes, mejora del servicio, partilla y el mantenimiento de las redes 2G, 3G y 4G, empezando por aquellas ciudades del interior con menos de 30.000 habitantes.

Decisión lenta y aplazada

En todo o caso, nadie espera una decisión rápida de Oi. No solo por la complejidad de la operación, relacionada no solo con las reglas de una competencia sana en el sector y el reparto del espectro radioeléctrico a nivel nacional y regional, sino también por la enorme fragilidad negociadora de Oi, que tras la quiebra financiera en 2016, con una deuda de 14.000 millones de euros, tuvo que acogerse a un muy laborioso y polémico concurso judicial de acreedores.

De hecho, el anuncio de la decisión conjunta de Telefónica y Telecom Italia no podía ser más oportuno. Coincidió prácticamente con la decisión tomada por Oi, de convocar una nueva asamblea de acreedores, para cuya realización tiene de plazo hasta noviembre. O sea, Oi prevé que necesitará meses para negociar la venta de la red móvil en unas condiciones que sean lo bastante buenas para garantizar su futuro… y para recibir el “OK” de los acreedores.

El banco BTG Pactual ya hizo sus cuentas.Más allá del reparto de la clientela móvil de Oi entre Vivo y Tim, considera que lo que la operación prevista tiene de “irresistible” no es tanto el “market share” en juego, sino los 92MHz de espectro distribuidos entre varias frecuencias (2,5 GHz, 1,9 GHz, 1,8Ghz, 900MHz), que son muy importantes de cara al despliegue de nuevas redes 4G y 5G, y cuyo reparto podrá situar de golpe tanto a Vivo y como a Tim al nivel de Claro.

Lo que se plantea al respecto no es un reparto al 50/50 entre Vivo y Tim. Lo más probable es que Vivo quiera hacerse solo con 28 MHz, para ponerse así exactamente al mismo nivel de Claro, que opera con 177 MHz. De ser así, el mayor peso financiero de la operación, que BTG Pactual sitúa entre 800 y 1.000 millones de euros, recaería sobre Tim, que necesitaría hacerse con 60 MHz para quedar también situado exactamente al mismo nivel de Claro… y de Vivo.

Por lo demás, nadie se rasgará las vestiduras por ver Oi desprenderse de su red móvil, que con unas 36,6 millones de conexiones es la cuarta mayor del país. Hasta América Móviles tendría motivos para aplaudir la operación conjunta de Vivo y Tim. Al contar con el apoyo del gobierno y de las autoridades reguladoras, la operación garantizaría la estabilidad del sector a largo plazo, eliminando, así, de golpe, el riesgo de la llegada eventual de algún rival internacional.

Lo que si siembra alguna inquietud es lo que podrá pasar con la red 4G, que concentra el 62% de las conexiones móviles brasileñas. Vivo y Tim lideran el mercado, respectivamente, con 49,3 y 39 millones de conexiones, con que al repartirse las 25 millones que tiene Oi, pasarían a sumar más de 113 millones entre ambas. Tendrían así el 73% del negocio 4G (respectivamente 39,7% y 33,1%), casi el triple de los 25,8% que tiene América Móviles a través Claro y Nextel.

Oi tiene también 4,7 millones de conexiones 3G (11,5% del mercado), donde realizó el último año una gran limpieza, con más de un 40% de desconexiones. Controlando ya respectivamente 27,4% y 19,4% de la base 3G (y repartiéndose Oi), Vivo y Tim alcanzarían conjuntamente Claro, que lidera el segmento con un “share” del 40,3%. Oi tiene aun casi 20% de su base en 2G, con unos 7 millones de accesos, casi al mismo nivel de Tim, pero muy lejos de Vivo (14 millones).

Reparto con efectos secundarios

El reparto eventual de Oi entre Vivo y Tim tendría además une fuerte repercusión al nivel del la gestión del negocio, en relación con los contratos de pos-pago y de pre-pago: Oi es la que tiene el peor “mix”, con 24,2 millones de accesos pre-pago, lo que representa más del 66% de la base de la operadora. En el segmento 4G, Oi tiene 12,4 millones de contratos post-pago, lo que representa un “mix” de poco mas del 33% en relación con los contratos de pre-pago.

Aunque todo el tema esté aun situado en el ámbito del proceso de “market sounding”, donde Bank of América Merrill Lynch juega el rol de “asesor financiero”, lo cierto es que la operadora brasileña no esconde mínimamente sus intenciones. Sin asumir de momento ningún tipo de compromiso, ya manifestó claramente, tanto a las autoridades brasileñas como al mercado, que su gran preocupación consiste en desprenderse lo más rápido posible de la red móvil.

La nueva apuesta estratégica de Oi está en otro tipo de negocios: la explotación de su extensa red de 360.000 kilómetros de fibra óptica y de los 4,6 millones de “homes passed” que tiene ya desplegados en 73 ciudades, y que según sus planes, para final del próximo año serán ya unos 16 millones. Además, la operadora seguirá liderando la concesión del fijo, con 13 millones de líneas (50% del mercado concesionado) y tiene más de 500.000 clientes de banda ancha.

El final del “reinado” de Isabel dos Santos en Angola hizo que Oi tenga ahora una mayor margen de maniobra para negociar las condiciones de la venta de la operación móvil, tanto con Vivo, Tim y Claro, como con sus acreedores:. Tras el fracaso de la alianza con Portugal Telecom y años de litigio, Oi pudo finalmente ingresar casi 1.000 millones de dólares con la venta de sus negocios en Angola (el 25% de Unitel) y el pago de dividendos en retraso.

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