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Reno de Médici confía en ganar masa

Si los grandes va­lores están su­friendo lo in­de­cible en estos días mar­cados por el brote de co­ro­na­vi­rus, para los pe­queños está siendo todo un in­fierno. Y más si su sede se en­cuentra en Italia, foco de la in­fec­ción en Europa como es el caso Reno de Médici.

Esta pequeña empresa especializada en la fabricación de cartoncillo, que ya venía sufriendo cierta inestabilidad desde finales del pasado año, ha entrado en una espiral bajista que le ha llevado a romper los sólidos soportes creados en los dos últimos años para situarse en su nivel más bajo desde 2017, año en el que inicio una interesante fase alcista.

Para luchar contra este infierno, el grupo asegura haber adoptado importantes medidas tanto con el fin de salvaguardar la salud de sus trabajadores como para mantener el ritmo de producción en todos los lugares donde opera, entre ellos Italia, Francia y España.

Dentro de su intensa actividad comercial destaca la reciente adjudicación en Francia de una subasta para la implementación de varias plantas de cogeneración para producir electricidad a partir de biomasa. El objetivo del proyecto es generar el vapor necesario para producir cartón y electricidad de forma simultánea. Con este fin, el grupo reforzará en los tres próximos años su planta de biomasa en el país galo con la instalación de un nuevo generador de turbina de 8MW y equipos auxiliares.

Un proyecto de energía renovable que confía en exportar a otras zonas para contribuir a la reducción del consumo de energía fósil, alineado con su compromiso con el medio ambiente y la sostenibilidad. Una estrategia con la que Reno de Médici espera superar, en un futuro no muy lejano, la actual tensión del mercado sin demasiados daños colaterales y recuperar la tendencia alcista de largo plazo, reventada con estos días de caída.

En las dos últimas semanas, sus acciones se han desplomado más de un 30% para ampliar su retroceso anual por encima del 40%. Descensos que le han llevado a poner en peligro la cota de los 0,45 euros por acción, último clavo ardiendo al que intenta aferrarse el valor desde el punto de vista técnico. De momento, este nivel parece aguantar, lo que da cierto aire para un posible rebote a expensas claro está de la caótica situación generada por la pandemia.

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