ANÁLISIS

Coronavirus: el equilibrio entre la salud y la economía

Salud, dinero y amor
Salud, dinero y amor

En una de sus co­lum­nas, el Sr. Zarzalejos ha re­cor­dado ati­na­da­mente el men­saje de Lope en su Fuenteovejuna para afrontar el con­tagio del co­ro­na­vi­rus. “El pro­ta­go­nista, -dice Zarzalejos- es el co­lec­tivo po­pular sin dis­traernos en de­bates po­lí­ticos que nos apartan del afán esen­cial”. Así que “todos a una”.

Simon W. Lewis (Social Europe) estudió por encargo de algunos expertos en salud los efectos macroeconómicos de una epidemia de gripe de hace diez años. El supuesto clave de aquel modelo era la duración de la pandemia. Limitada a unas semanas el PIB reflejaría un descenso de 1-2 puntos. Una duración de 3 meses provocaría una caída del PIB de al menos 6 puntos. En cualquier caso toda estrategia macroeconómica depende de la duración de la epidemia.

Como segunda reflexión, afirma Lewis “la economía es secundaria ante las consecuencias sobre la salud de cualquier pandemia con una tasa de mortalidad significativa”. La economía, sin embargo, es importante por derecho proprio aunque ello no le permitía rechazar medidas drásticas que influyan el recortar el numero de muertes.

El actual coronavirus es otra forma de gripe

Una infección bacteriológica cuya potencia de difusión y contagio es muy superior a las gripes invernales que conocemos. No se dispone todavía de ningún tratamiento paliativo eficaz ni tampoco, y lo que es llamativamente dramático, de un test, un control, que de manera rápida y eficaz permita estimar con precisión el numero de personas infectadas.

El Financial Times en su editorial del 11 del 3 del 2020 subrayaba como las pruebas de laboratorio no son lo suficientemente precisas y rápidas. Destacaba que, en el país mas desarrollado, los EEUU su Centro para el Control de las Enfermedades solo había realizado hasta el pasado domingo 1700 test.

Sin embargo, el inefable Sr. Trump, que había menospreciado la extensión de la pandemia, decide de la mañana a la noche cerrar sus aeropuertos a los aviones procedentes de Europa. ¿Qué pasa con sus ciudadanos incluidos miles de estudiantes y residentes en Europa? ¿Aviones de la Fuerza Aérea les recogerán en los aeropuertos europeos imitando la evacuación de la Guerra de Vietnam?

El compromiso de los ciudadanos nacionales europeos, españoles por supuesto, es imprescindible. Confinamiento domiciliario empezando por los colectivos de más riesgo; reglamentación de las concentraciones políticas, deportivas y culturales. Medidas fiscales de apoyo al mundo de los negocios desde el momento en que las dificultades en los suministros y cadenas de producción se interrumpen y el añadido deletereo de una contracción de la demanda. Por supuesto, y de manera firme y categórica, ayudas a quienes van a tener dificultades en sus trabajos. y recortados sus ingresos."Lo sea necesario,sin ningún pero".

El consumo privado tiene una función social, pública. La caída de la demanda es un dramático escenario. Una crisis de dimensiones catastróficas. No estamos en los años 2007-2008, si no ante una eventual repetición de lo sucedido hace prácticamente un siglo. Cierre de los circuitos comerciales, cada país convertido en un baluarte cerrado a cal y canto y por si fuera poco, guerra del petróleo de consecuencias imprevisibles.

Los EEUU exigen un precio del barril que permita cubrir el coste de la extracción del cracking. Rusia se resiste a bajar su producción para facilitar un incremento de los precios. Arabia Saudí contrataca incrementando la extracción de sus pozos y bajando los precios con la intención de expulsar a Rusia del mercado. Los productores estadounidenses están fuertemente endeudados, corren el riesgo de quebrar si no reciben ayudas de estado, contrarias a las reglas de competencia, de la pródiga mano de su presidente en campaña electoral.

China camina sola. Quizá con paso firme. Ya veremos. Entre el este y el oeste la Unión Europea intentando salir del embrollo sanitario y económico. Redoble de campanas llamando a un esfuerzo solidario y determinado como única salida. ¿El Reino Unido participará o se atará a un poderoso portaviones para navegar en dirección al amigo americano?

En nuestra modesta Península Ibérica no hay otra alternativa que apostar por el esfuerzo y el sentido común frente a ocurrencias de políticos o las aspiraciones adolescentes de separatista desorientados. Mis hijos me imponen un drástico confinamiento en casa. Les contaré algo de mis lecturas, empezando por Retour à Séfarad de Pierre Assouline.

Artículos relacionados