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Euskaltel, ambiciosa expansión

Uno de los grandes ob­je­tivos fi­jados por Euskaltel es afian­zarse en el pró­ximo lustro como un centro de te­le­co­mu­ni­ca­ciones de re­fe­rencia es­ta­tal, pero des­lo­ca­li­zado de Madrid. Para ello ha ela­bo­rado un am­bi­cioso plan es­tra­té­gico con vistas a 2025 con el que busca com­petir y crecer a nivel na­cional tanto en la línea re­si­den­cial como em­pre­sa­rial.

La marca Virgin será el foco de esta agresiva expansión por el conjunto del mercado español gracias a su creciente reconocimiento, que ya representa más de un 75% de su cuota de negocio, pero sin dejar de lado sus otras tres marcas tradicionales: Euskaltel, R y Telecable.

En los próximos años, Euskaltel espera doblar su base de clientes hasta los 1,5 millones en banda ancha fija y superar los 3,1 millones en telefonía móvil frente a los 1,3 millones de 2020. Extendiéndose desde sus tres principales áreas de negocio en el País Vasco, Asturias y Galicia, por todo el territorio nacional.

Eso supondrá, de cumplirse las estimaciones, un crecimiento del 80% de los ingresos en el global de este período para situarse en un rango entre los 1.200 y los 1.300 millones de euros. El Ebitda crecerá a un ritmo del 6% anual hasta las inmediaciones de los 500 millones de euros en 2025.

Una vez que la expansión nacional gane escala, la generación de caja crecerá rápidamente, probablemente por encima de los 300 millones de euros desde los 190 millones contabilizados al cierre de 2019.

La principal preocupación de los inversores en estas ambiciosas proyecciones es el alto apalancamiento del grupo. La deuda ronda los 1.500 euros, más de cuatro veces su Ebitda. Eso hace temer por su capacidad de inversión para financiar la expansión.

La compañía, sin embargo, asegura que su nuevo plan está basado en un modelo variable gracias a la existencia de una amplia red disponible por lo que no requerirá de grandes esfuerzos tal y como ocurría hace 20 años cuando nació Euskaltel.

La estrategia actual se basa ahora en alcanzar acuerdos con mayoristas similares al alcanzado recientemente con Orange. Su intención, por tanto, pasa por ir creciendo, financiando poco a poco las infraestructuras necesarias y sin necesidad de vender activos. De hecho, una de las metas es reducir su apalancamiento en 2025 por debajo de las tres veces Ebitda,

Con estas bases, señalan los más fieles a la compañía, solo falta que el mercado supere las tensiones provocadas por el coronavirus para que la acción pueda recoger todo su potencial. En lo que va de año pierde un 12%, pero de momento consigue aguantar sobre los 7,5 euros por acción. La fortaleza mostrada por este nivel de soporte parece, según los expertos, una excelente señal de rebote de cara a recuperar los máximos del pasado ejercicio, sobre los 9 euros por acción, una vez el mercado supere las turbulencias actuales.

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