Santander y CaixaBank, có­modos con sus par­tic­pa­cio­nes, des­cartan nuevas ad­qui­si­ciones

A la gran banca española Potugal le sienta de maravilla

La ga­llego me­xi­cana Abanca planea ad­quirir el con­trol ab­so­luto de EuroBic

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Santander Totta.

Portugal es un pe­queño “Eldorado” para el Santander, que en tér­minos re­la­tivos tiene una de sus ope­ra­ciones más ren­ta­bles y donde co­sechó en 2019 el “mejor re­sul­tado de su his­to­ria”. A CaixaBank, que para ha­cerse con el con­trol total de BPI tuvo que re­bajar del 51,9% al 48,1% la po­si­ción de la en­tidad lusa en el an­go­leño BFA, le pasa prác­ti­ca­mente lo mismo. Bankinter y Abanca ocupan po­si­ciones más mo­des­tas, pero con am­bi­cio­nes.

Pese al impacto negativo del escándalo de los “Luanda Leaks”, las dos entidades menores estudian hacerse con el control del pequeño EuroBic, donde la multimillonaria angoleña Isabel dos Santos puso en venta su participación del 42,5%.

La contribución de la operación portuguesa representó en 2019 un tercio del resultado neto del Santander en España, y algo menos de un 9% del registrado a nivel mundial. Santander Totta ganó 527 millones de euros, un 5,5% más que en el 2018, fijando así un nuevo récord histórico. El crédito ascendió a 39.900 millones, 1% menos que en 2018, por la venta de cartera morosa empresarial no rentable, cuyo ratio NPE, bajó, así, del 4,2% al 3,3%.

Los recursos ajenos (depósitos, fondos de inversión, seguros) crecieron un 6%, hasta 42.400 millones, de los cuales 35.500 millones correspondieron a clientela particular y empresarial, un 5,2% más. Es una prueba del nivel de confianza alcanzado por Santander Totta en el país, que nunca tuvo que solicitar ayudas públicas, al contrario de sus competidores lusos, tarto públicos como privados, que entre 2008 y 2018 recibieron del Estado casi 20.000 millones de euros.

El caso del CaixaBank

CaixaBank BPI, que representa poco más de la mitad de los recursos totales de Santander Totta pero suma los resultados que corresponden al 48,1% que sigue teniendo en el banco angoleño BFA, registró un resultado neto de 328 millones, un 38% menos que el obtenido en el 2018, cuando vendió participaciones subsidiarias, como el 25% que tenía en la gestora de participaciones Viacer, y por las que ingresó 233 millones.

Sin tener en cuenta dichas ventas, el resultado de la actividad recurrente de CaixaBank BPI creció un 6%, lo mismo que la operación en Portugal, que generó un beneficio neto de 231 millones.

Con una cuota de mercado situada ligeramente por encima del 10%, el banco dirigido por Pablo Forero terminó el ejercicio con un volumen de depósitos y de crédito, respectivamente, de 22.700 millones (+7,6%) y 24.500 millones (+4,4%).

Buenas expectativas

De cara al ejercicio 2020, Santander Totta y CaixaBank BPI están prácticamente alineados, en relación con lo que en Portugal se ha llamado la “guerra de los spreads”. En los préstamos personales, hipotecas y crédito empresarial, las tasas en Portugal ya están entre las más bajas de Europa, y el esfuerzo principal está más orientado en penalizar los inversores institucionales y financieros, que, ante comisiones de hasta un 0,4%, optan por retirar sus excesos de liquidez e invertirlos en deuda.

CaixaBank BPI hasta ve normal las fuertes restricciones a los créditos personales impuestas por el Banco de Portugal, que decretó plazos máximos de 7 años, en lugar de 10. Pablo Forero asume que las nuevas reglas frenarán la demanda de préstamos, pero hace una valoración positiva, sosteniendo que las “medidas macro prudenciales” tomadas ahora por el BdP harán que la banca pase a operar con una mayor prudencia, lo que será bueno para el mercado.

Nada de fusiones ni adquisiciones

En lo que también coinciden Santander Totta y CaixaBank BPI es que se sienten cómodos con sus posiciones actuales en el mercado, asegurando que no están estudiando la posibilidad de nuevas adquisiciones. Empezando por los 42,5% de EuroBic en manos de Isabel dos Santos, ambos bancos niegan tener el mínimo interés en dicha participación, que podría interesar a dos otros actores españoles, Abanca y Bankinter, del mismo modo que a algún banco chino.

Santander Totta apunta las razones por las que no contempla nuevas adquisiciones: crece a un ritmo anual situado entre 5% y 6%, y tras las adquisiciones del Banif y de la red lusa del Popular, ocupa una posición favorable, con un 20% del mercado. O sea, está prácticamente al mismo nivel del líder de capital nacional de la banca privada, el Millennium BCP, que en términos absolutos ya solo tiene por delante el banco estatal Caixa Geral dos Depósitos (CGD).

Riesgos evidentes

Su CEO, Pedro Castro e Almeida, reconoce además que el “tsunami” provocado por la publicación en todo el mundo de más de 700.000 documentos del escándalo de los “Luanda Leaks”, que implican a EuroBic en sospechosas operaciones de transvase de fondos y blanqueo de capitales atribuidas a la angoleña Isabel dos Santos, no es nada bueno para la imagen de la banca, que sufre como en el resto del mundo de un déficit en la “construcción de una buena reputación internacional”.

Pese a las prisas de las autoridades lusas en colocar EuroBic en manos seguras y responsables, la venta estará sembrada de obstáculos. Lo que se dice al respecto es que será difícil encontrar un buen comprador para un banco con una imagen tan degradada y que estuvo bajo sospecha desde el primer día. Heredó la red del antiguo BPN, cuya nacionalización fue firmada por el entonces ministro das Finanzas Teixeira dos Santos y que está ahora al frente de EuroBic.

Abanca interesada

Pese a todo ello, Abanca piensa seriamente en EuroBic. Tiene medios suficientes para seguir desarrollando su “apuesta estratégica” en Portugal, donde ya opera con unas 70 oficinas (la antigua red del Deutsch Bank), y cuando mira hacia EuroBic, su objetivo va más allá de la posición de Isabel dos Santos, inferior al 50%, y donde Abanca contempla hacerse con al menos 75% del banco luso-angoleño.

La solución tendría, pues, que pasar por el segundo mayor accionista, Fernando Telles, que controla un 37,5%, pero que aun no dijo una palabra sobre sus intenciones y cuyas dos opciones están sobre la mesa: salir del capital o hacerse con el control absoluto del banco adquiriendo la posición de su ex socia Isabel dos Santos. Con 173 oficinas y 1.400 empleados, EuroBic suma un volumen de negocio de 11.000 millones de euros, entre créditos y depósitos.

En relación con CaixaBank BPI, el problema que tiene consiste más en saber si está dispuesto - y hasta cuando – a mantener su 48,1% en el angoleño BFA. El Banco Central Europeo lleva tiempo denunciando los riesgos de la exposición al negocio financiero en Angola, y aunque no ponga ninguna fecha concreta para su salida, lo más probable es que reaccione a los “Luanda Leaks” poniendo aun más presión, para forzar a CaixaBank BPI a tomar una decisión.

Presencia angoleña

El antiguo BPI llegó a Angola en 1996, y durante más de una década controló el 100% del BFA. Fue en 2008 cuando cedió un 49,1% a Unitel, que terminó haciéndose en 2017 con el 51,9% y el mando del banco. Con la cesión del control del BFA a la operadora móvil angoleña participada por Isabel dos Santos, CaixaBank pudo librarse de la presencia incomoda de la empresaria angoleña en el BPI y lanzar una OPA por 992 millones para hacerse con el control total del banco portugués.

En relación con la operación angoleña, que tan buenos y suculentos frutos da a sus accionistas (1.300 millones de euros, es la suma de los dividendos distribuidos al BPI entre 2008 y 2018), Pablo Forero afirma que no espera recibir ninguna mala noticia de Angola. Sin embargo, ya reconoce que ante los “Luanda Leaks” y una mayor presión por parte del BCE, CaixaBank BPI no tendrá mas remedio que rebajar paulatinamente su exposición en Angola.

Lo que si ya hizo Caixa Bank BPI, teniendo en cuenta tanto la exposición directa y indirecta a Angola como el hecho de que hasta poco tenia a Isabel dos Santos como su segundo mayor accionista, fue pasar analizar con detalle las operaciones realizadas durante los últimos años con cada una de las mas de 400 sociedades controladas o participadas por la empresaria angoleña, y cuyos nombres y sospechosas actividades salen a relucir el los “Luanda Leaks”.

Aunque reconoce que habrá que profundizar dicho escrutinio, Pablo Forero garantiza, no obstante, que hasta el momento CaixaBank BPI no ha encontrado nada de ilícito ni irregular en dichas operaciones. Empezando por la orden de pago de 55 millones de euros ejecutada por el banco, siguiendo las instrucciones de Isabel dos Santos, en relación con la adquisición de un piso suntuoso situado en el Principado Mónaco, frente al Mediterráneo.

Costes de Eurobic

En relación con el futuro de EuroBic, en el caso de que no encontrara rápidamente un dueño fiable como, Abanca o Bankinter, por ejemplo, y tuviera que quedar bajo algún tipo de control público, la pregunta que se hace hoy es que costes tendría la operación. Solo hay que recordar que entre 2008 y 2018, salieron de las arcas públicas 18.000 millones de euros que hubo que inyectar en la banca privada y pública, para sanear y cubrir las pérdidas del sector.

Ocurre, además, que la hemorragia de dinero público aun está lejos de quedar estancada. Al margen del banco estatal CGD y del privado BCP (sus mayores accionistas son el chino Fosum y la petrolera angoleña Sonangol), que han vuelto a la senda de los resultados positivos, lo mismo que el BPI bajo el control de Caixa Bank, queda todavía mucho que sanear en Novo Banco, que con Lone Star al mando (tiene 75% del capital) sigue perdiendo mucho dinero.

Solo en 2018, el Estado tuvo que insuflarr 1.538 millones de euros (2,3% del PIB) para cubrir las pérdidas de NB y de los antiguos BPN y BES, además de una nueva y sustanciosa recapitulación de la CGD, que contó con el visto bueno de Bruselas. Y de cara al ejercicio 2019, el Presupuesto luso para 2020 contempla una nueva inyección de capital fresco de hasta 850 millones en NB, que lleva ya consumidos una buena parte de los 3.900 previstos oficialmente hacia 2026.

En relación con NB, cuyas necesidades de financiación a cargo del Fondo de Resolución, que con un 25% del capital no tiene ni voz ni voto en la entidad y necesita el apoyo del Estado para hacer frente a los compromisos asumidos con Lone Star, lo que ya se está discutiendo es la posibilidad de poner de golpe los últimos 1.400 millones, necesarios para acelerar, tanto la recuperación de la entidad, como, además, una eventual salida del accionista norteamericano.

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