OPINIÓN

Primavera política en Cataluña

Encuentro Sánchez-Torra
Encuentro Sánchez-Torra

El pre­si­dent de la Generalitat, Quim Torra, re­cibió en la puerta al pre­si­dente del Gobierno, Pedro Sánchez, con un cortés apretón de ma­nos. La plaza de Sant Jaume es­taba blin­dada por Mossos, Policía y guar­daes­pal­das, al me­diodía de una so­leada mañana de fe­brero con tem­pe­ra­tura pri­ma­ve­ral. ¿Florecerá el acuerdo en esta pri­ma­vera po­lí­tica? Tal es la cues­tión de fondo.

Es evidente que ambos líderes políticos han pasado, en unos meses, de las quejas de “no me coge el teléfono”, al apretón de manos y una sesión de hora media de conversaciones, seguidas de conferencias de Prensa, aunque pactadas solo a cuatro preguntas debidamente equilibradas entre medios catalanes, españoles e internacionales, aunque quizás descolocó a más de uno que el periodista de la agencia Reuters preguntara en catalán.

¿Contenido del encuentro? Para unos poco y para otros mucho. En concreto, la decisión de formar una Comisión Bilateral Estado-Generalitat, que presidirán ambos presidentes, al menos en la primera sesión constitutiva. Además, entrega por parte del presidente Sánchez de un documento de 44 propuestas de mejoras, que van desde las finanzas a las infraestructuras, pasando por la educación. Todo ello con la advertencia que “la Ley es la condición, pero el dialogo es el camino”, dijo Sánchez, sin ninguna referencia ni a amnistías, ni referéndum, como pretenden los independentistas. Aunque, hay signos de distensión, como las medidas a favor de Jordi Sánchez y Jordi Cuixart, que tendrán condición de semi libertad, debiendo solo acudir para dormir a la cárcel de Lledoners.

“Aún no sabemos la propuesta del gobierno español”, replicó el president Torra en su rueda de Prensa e insistió en el derecho al referéndum, con alusiones a Escocia. Una línea de demandas que, cuatro horas después del encuentro presidencial, ratificó el Parlament de Catalunya, añadiendo la necesidad de contar con un relator, o mediador, en las futuras conversaciones que debutarán antes del fin de este mes de febrero.

El presidente del gobierno, por su parte, diluyó el encuentro con Torra – el primero desde el 20 de diciembre de 2018, en Pedralbes – con una amplia agenda de encuentros con representantes patronales, sindicatos y sociedad civil, además del PSC-PSOE que encara ya la campaña electoral en Cataluña. Sin olvidar el encuentro con la alcaldesa de Barcelona, Ada Colau (Comunes) y la presidenta de la Diputació de Barcelona, Nuria Marín (JxCat). Un abanico de reuniones que, sin lugar a dudas, le darán nuevas perspectivas al denominado “conflicto catalán” en que, por el momento, existe un único punto de confluencia: hay que intentar resolverlo por la vía política.

Tiempo al tiempo para verificar si florecerá la “primavera política” cuyos frutos no se recogerán hasta que las urnas clarifiquen el panorama, cuestión que exigen los independentistas. De momentos hay evidente cambio de tono y formas, aunque muy criticados por el PP, cuyos presidentes Aznar y Rajoy, nunca pisaron el Palau de la Generalitat, y lo mismo por parte de Ciudadanos y Vox. Consideran que el presidente Sánchez ha cruzado “la línea roja”, sobre todo al entrevistarse con un president (Torra) pendiente de sentencia firme por parte del Tribunal Superior de Justicia, de confirmarse su pérdida de escaño – por las pancartas en el balcón de la Generalitat, a favor de los "presos políticos" durante las pasadas campañas electorales – y, por consiguiente, del cargo de president.

En definitiva, una primavera política con vendaval del pasado y una compleja agenda de temas y urnas, con nubarrones en el horizonte que pueden acabar en temporal.

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