Sánchez elevó a las al­turas a su delfín eco­nó­mico y lo ha des­tro­nado en be­ne­ficio de Ribera

Se busca presidente para REE, experto y de bajo perfil, que no haga sombra al Gobierno

El cese de Jordi Sevilla abre un cisma en el PSOE para en­con­trar al gestor de la red de alta ten­sión

Ribera visita un stand de la COP25.
Ribera visita un stand de la COP25.

El ce­se/­di­mi­sión de Jordi Sevilla como pre­si­dente de Red Eléctrica ha co­lo­cado en una si­tua­ción de­li­cada a la vi­ce­pre­si­denta y mi­nistra para la Transición Ecológica y Reto Demográfico, Teresa Ribera. “Sevilla tiene mucha per­so­na­lidad y no es­taba dis­puesto a ca­lentar el asien­to". "No ha en­con­trado apoyo en Moncloa ni en Economía”. “Ribera le ha hecho la vida im­po­si­ble”, han sido al­gunas de las in­ter­pre­ta­ciones que se hacen sobre la marcha de la per­sona cuyo man­dato ha sido tan efí­mero como po­lé­mico.

En todo este culebrón que ha rodeado la espantada de quien fuera el delfín económico de Pedro Sánchez, ha dejado en Ribera una mancha difícil de limpiar. La vieja guardia del PSOE lo interpreta como una gran equivocación pues ha dado carnaza política al PP. Otros acusan a la ministra de ceder, sin paliativos, al plan de Pablo Iglesias de cortar la cabeza a quien calificó de “auténtica barbaridad” su propuesta de nacionalizar la red de alta tensión.

Presidente de la eléctrica que gestiona la red de alta tensión en España, Sevilla llegó a retar a Iglesias a que pusiera encima de la mesa 8.000 millones de euros ante lo descabellado de la idea del líder de Unidas Podemos. En ningún momento, al Gobierno de Pedro Sánchez se le pasado por la cabeza asumir tal tropelía pues, aunque Red Eléctrica se mueve bajo los dictámenes del Ejecutivo -el Estado posee un 20% del capital de la empresa-, el 80% del capital está repartido una parte pequeña entre fondos de inversión y la mayoría se mueve en Bolsa. Algunas fuentes admiten, en cambio, que Iglesias ha sido una piedra más en el zapato de Sevilla y quien le ha empujado al abismo.

La firma de Sánchez en la salida de Sevilla

La caída del ex presidente de Red Eléctrica se ha producido con todas las pesquisas maquiavélicas de quién realmente le ha dejado en la estacada ha sido la persona que le colocó en su día en la compañía. Pedro Sánchez le puso al frente para reconvertir la empresa y prepararla para los nuevos retos que marca el Plan para la Transición Energética. Y ha sido el mismo Sánchez quien, en el momento más relevante para la eléctrica y para los intereses de los accionistas, le ha le ha dado la espalda.

Sus propios colaboradores reconocen que a Jordi Sevilla le ha complicado la existencia en la eléctrica su propia personalidad. La carta que el ex presidente de Red Eléctrica ha enviado al consejo explicando su marcha “por razones externas sobrevenidas y discrepancias en el ámbito regulatorio“, dejan claro que su negativa a doblegarse a los dictámenes de la vicepresidenta Ribera le han condenado a la salida de la compañía. Detrás de la misiva existen, en cambio, otras razones de mayor peso que han obligado a dimitir al que fuera ex ministro de Administraciones Públicas con el Gobierno de José Luis Rodríguez Zapatero.

Valga mi insistencia en ello. Ribera ha forzado su marcha pero, quien literalmente le ha cortado la cabeza, ha sido la persona que le puso al frente de Red Eléctrica, Pedro Sánchez. Jordi Sevilla no ha encontrado el apoyo del presidente del Gobierno ni tampoco el respaldo de la vicepresidenta de Asuntos Económicos, Nadia Calviño.

Sánchez ha tomado la misma posición que adopta en todo aquello que no le interesa o le deja de preocupar. En el caso de Sevilla, ha mirado para otro lado por razones electorales y porque no quería mantener un conflicto con la persona a quien ha elevado a la categoría de vicepresidenta y ha dado plenos poderes para hacer la transición energética.

La vicepresidenta económica Nadia Calviño ha hecho lo mismo y ha optado por dejar en la estacada a Jordi Sevilla y no pelearse con quien tiene un peso equivalente al suyo en el Consejo de Ministros. Y la cuarta persona que ha colaborado, aunque menos relevante, ha sido Pablo Iglesias.

Un subalterno de Ribera

Fuentes del entorno del ex presidente de Red Eléctrica han reconocido a CapitalMadrid que Teresa Ribera quería convertir a Sevilla en un “subalterno” suyo y, por ese motivo, ha optado por abandonar el barco. En los momentos actuales, con todos los cambios que se están produciendo en el sector eléctrico, con el Plan Nacional Integrado de Energía y Clima por desarrollar, y con el papel que debe ejercer en todo este proceso Red Eléctrica, Jordi Sevilla no estaba dispuesto a calentar el asiento.

En la carta enviada al consejo de administración deja meridianamente claro las razones que han impulsado su salida de Red Eléctrica: “Por restricciones externas sobrevenidas y discrepancias en el ámbito regulatorio que podían afectar a la buena marcha de la compañía, a sus planes de futuro y a mi gestión como presidente”, dice.

“Han sido también unos meses intensos -ha estado 18 meses al frente de la eléctrica- en los debates con la Comisión Nacional de los Mercados y la Competencia (CNMC) sobre la nueva regulación que afectará a la retribución de nuestra actividad como transportista y operador del sistema eléctrico nacional”, reconoce también.

Entre un perfil bajo o un gestor independiente

Ribera ha dejado caer a la persona que le estaba haciendo sombra en la política energética y ha demostrado que, cuando aterrizó en el Ministerio para la Transición Ecológica, no venía a hacer amigos y menos con quienes osasen marcarle el paso. Falta conocer ahora quién ocupará el puesto de Sevilla. Sus detractores piensan que será una persona de perfil bajo, que no ponga resistencia ante los dictámenes del Ministerio.

Es cierto que, despolitizar Red Eléctrica es tarea imposible, pues todos los gobiernos que se han sucedido han puesto a políticos de su cuerda. Los anteriores a Sevilla fueron José Folgado (PP) y Luis Atienza (PSOE). Ambos pasaron también por el Gobierno y no pusieron trabas a la política energética.

El momento actual es diferente. Se está cambiando la regulación eléctrica y se está transformando totalmente el sector energético. Entre 2021y 2030, se van a invertir 241.000 millones de euros y se va modificar el modelo eléctrico. Uno de los grandes retos de Red Eléctrica es aumentar las interconexiones y marcar los pasos para las nuevas subastas de energías renovables que van a llegar. En 2019, se ha logrado un reto histórico: se han incorporado a la red más de 6.500 megavatios fotovoltáicos y eólicos.

Por ese motivo, lo más sensato sería poner al frente de Red Eléctrica a un técnico con experiencia en la gestión y con independencia política. El problema es si está dispuesto/a a recibir órdenes directas de Moncloa y de la vicepresidenta Teresa Ribera.

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