El sector se so­bre­pone a las di­fi­cul­tades y vende el mayor nú­mero de prés­tamos desde 2011

El negocio hipotecario de la banca salva los muebles en casi todos los frentes en 2019

La de­bi­lidad eco­nó­mica obli­gará a los bancos a ex­tremar las pre­cau­ciones este año

Vivienda
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"Más ma­de­ra", gri­taba Groucho Marx en un in­tento deses­pe­rado de ali­mentar la cal­dera del tren. Y con la misma in­ten­si­dad, a toque de cor­neta, la banca sigue dando de comer al ne­gocio hi­po­te­cario a base de re­bajas de pre­cios para man­tener vivo un seg­mento clave para afrontar con ga­ran­tías un fu­turo cada vez más in­cierto. A la vista de los re­sul­tados del ejer­cicio 2019, ha con­se­guido sus ob­je­ti­vos. Pero el sector no se puede per­mitir bajar la guar­dia.

Una primer vistazo a las cifras de 2019 aportadas por el Instituto Nacional de Estadística (INE) dibujan una imagen saludable. Por un lado, el número de hipotecas concedidas creció más de un 2,5% hasta cerca de 360.000. Hay remontarse hasta 2011 para encontrar una cifra alta, por más que el ritmo de crecimiento se corresponda mucho más ya con un mercado normalizado tras el ajuste al alza posterior a la sequía provocada por la gran crisis económica.

La segunda buena noticia es que también ha crecido el capital prestado, un 3,3% hasta los 44.717 millones de euros. Por lo tanto, avanza más este apartado que el del número de hipotecas concedidas, lo que indica que de media la banca está prestando más por cada hipoteca firmada. En cuanto al plazo medio de las hipotecas, se ha situado en 23 años, muy cerca de los 24 de 2018. Por lo tanto, no hay sustos tampoco en el período de concesión.

El tercer motivo de celebración para la banca es que su política de incentivar los préstamos a tipo fijo es efectiva. En diciembre, 4,4 de cada 10 préstamos se formalizaron en esta modalidad, que deja a la banca ingresos más altos y estables que los que generan las hipotecas a tipo variable en un escenario de tipos de interés cero en la zona euro. La diferencia de precio entre unas y otras es amplia a favor del tipo fijo, cuyos precios crecieron en 2019.

Pagos por hipoteca

Los datos oficiales dicen que los que firman una hipoteca fija pagan una media del 3,06%, un 2,6% más que el año pasado. Todo lo contrario, pero en un mucha mayor proporción, ocurre en el lado del tipo variable. Las hipotecas ligadas al Euribor son algo más del 9% más baratas que cuando acabó 2018. Por lo tanto, la banca ha hecho un buen negocio en 2019 subiendo la presión comercial en sus redes para ganar clientes de tipo fijo, donde los ingresos son más seguros.

Pero no todo es color de rosa en el complejo negocio hipotecario de la banca. Mantener viva la llama le ha costado poner a prueba la resistencia de sus márgenes, que están absolutamente al límite. "La guerra de precios no va a acabar y hay quien debe estar trabajando ya a pérdida, o muy cerca de ella. Los sacrificios en tipos son enormes porque la competencia cada vez es mayor y nadie quiere perder ingresos", señalan en fuentes del sector.

Las mismas fuentes creen que la banca tendrá que seguir remando contracorriente al menos este año y el que viene, en los que los tipos de interés continuarán muy deprimidos. Con estas cartas sobre la mesa y signos evidentes de cansancio en el negocio inmobiliario (las compraventas retrocedieron un 3,3% en 2019, la mayor caída de los últimos seis años) y cada vez más dudas sobre el futuro inmediato de la economía global, el sector tendrá que buscar nuevas fórmulas para atraer la demanda mas solvente.

Tras salvar el trance de un 2019 difícil, el sector se enfrenta por tanto a un 2020 lleno de incógnitas en un negocio, el hipotecario, donde más y mejor se puede atraer a los clientes de máxima calidad. Pero si hay que bajar el listón para mantener el negocio a toda costa, el gran riesgo es que la debilidad económica global acabe por elevar las cifras de impagos. Por lo tanto, la banca está obligada a hacer encaje de bolillos.

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