La gran banca pone en marcha tres es­tra­te­gias para hacer frente al desafío

Algunos bancos llegan tarde al mundo digital y sus riesgos se disparan

La banca me­diana y pe­queña tendrá más di­fi­cul­tades de ha­cerse con cuota de mer­cado

Digitalización
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El desa­rrollo tec­no­ló­gico trans­for­mará la forma en la que los bancos hacen ne­go­cios en España, según un úl­timo in­forme analí­tico desa­rro­llado por S&P Global Ratings. En primer lu­gar, además de llevar a cabo su ne­gocio de la­dri­llo, los bancos ten­drán que in­ter­ac­tuar cada vez más con los clientes a través de ca­nales di­gi­ta­les, ga­ran­tizar que brinden ex­pe­rien­cias de alta ca­lidad y man­te­nerse al día con la in­no­va­ción. Esto con­lle­vará im­por­tantes in­ver­siones y se­guir planes de trans­for­ma­ción que se ex­ten­derán du­rante va­rios años.

Las entidades tienen “algo de tiempo para adaptarse”, según explica S&P Global Ratings. Si bien la nueva generación de clientes nativos digitales se convertirá en mayoritaria, la mayoría de los clientes en la actualidad siguen siendo tradicionales. Es decir, no tecnológicamente calificados: favorecen las interacciones cara a cara y no presionan fuertemente a los bancos para que se produzca este cambio.

Sus redes de sucursales permiten la proximidad a los clientes y seguirán siendo, tal y como describe la agencia de calificación crediticia, clave en “las estrategias comerciales omnicanal, incluso si los deberes transaccionales se trasladan a los canales digitales”.

El riesgo de erosión empresarial por la aparición de fintechs es limitado. Sin embargo, estos nuevos participantes juegan un papel en presionar a los bancos para que su transformación, aumentando la competencia de precios en la industria y potencialmente llevando a la mercantilización de algunos productos bancarios.

Si bien son grandes en número, las fintechs son de tamaño “muy pequeño”, destacan estos expertos. Se centran en nichos muy específicos, se encuentran en las primeras etapas de desarrollo, no se ven particularmente favorecidas por el marco regulatorio existente y, lo que es más importante, carecen de la inversión que necesitarían para convertirse en verdaderos retadores para los bancos establecidos. Los neobancos o los gigantes tecnológicos, si realmente penetran en el mercado, podrían ser “una amenaza mayor”.

Se trata de una tesis que también respalda Miguel Ángel Fernández Ordóñez, ex gobernador del Banco de España, que considera que la irrupción de las tecnologías y del dinero digital “podría empeorar el sistema actual, aunque también tiene la virtud de animar el debate sobre la reforma del dinero y la banca”.

Un mercado sólido

El sistema bancario español, a su vez, está bien arraigado, con cinco instituciones que controlan más del 70% del mercado. Además, como resultado de estrategias centradas en el cliente, en lugar de focalizadas en el producto, las entidades han establecido una relación profunda con sus usuarios, según destaca S&P. Los españoles tienden a concentrar sus relaciones financieras con un número limitado de bancos y son bastante leales, lo que da resistencia a las franquicias.

Igualmente, están lidiando con la interrupción tecnológica al aumentar su infraestructura y equipos de tecnología. La apuesta por la digitalización es clara en aras de desarrollar sus marcas digitales o invertir en fintechs y, en última instancia, colaborar en proyectos regulatorios y del sector de alta tecnología más grandes.

Diferencia entre grandes y pequeñas

SS&P Global Ratings considera que los bancos españoles se digitalizan a dos velocidades diferentes, con los grandes bancos tomando la delantera en adoptar la innovación tecnológica y los jugadores más pequeños rezagados. Santander, BBVA, Caixabank, Bankia y Sabadell - que en conjunto tienen más del 70% del mercado de préstamos, dominan el mercado.

Por otro lado, la capacidad de las entidades pequeñas y medianas para hacer frente a las exigentes inversiones digitales es “algo limitada”, según S&P Global Ratings. Este tema merece ser monitoreado ya que la subinversión podría “pesar sobre el valor y la estabilidad de las franquicias comerciales de estos bancos”.

Una mayor consolidación de estos actores de la industria podría facilitar “la realización de las inversiones requeridas”, según describen estos expertos.

Las estrategias de la gran banca

La gran banca está invirtiendo en transformar sus modelos de negocio a los nuevos estándares digitales. La mayoría tiene agendas digitales para integrar nuevas tecnologías en los sistemas existentes, volviéndose más ágiles y dedicados a sus usuarios.

Por lo general, el alcance y la profundidad de la inversión en tecnología están directamente asociados con el tamaño y la capacidad de inversión de cada banco. Los de mayor dimensión, analiza la agencia, están “liderando el cambio”. BBVA, en particular, fue el primero en priorizar la digitalización en su agenda, por delante de otros. Pero, en general, existen tres estrategias distintas.

En primer lugar, algunos de ellos han lanzado sus propios bancos o marcas digitales, como Openbank by Santander o Imagine by Caixabank, o han hecho adquisiciones en banca digital, como fue el caso de EVO, comprado por Bankinter en 2018. La mayoría probablemente incorporen los aprendizajes de sus bancos digitales a sus estructuras bancarias tradicionales existentes.

Para hacer frente a la evolución, otros bancos han seguido el modelo de inversión, como el Banco de Sabadell, a través de su empresa corporativa Innocells; BBVA, a través de Sinnovation Ventures y Holvi; y Bankia, a través de su acelerador de arranque Bankia Fintech de Insomnia.

Mientras, una tercera estrategia consiste en establecer alianzas con fintechs, como con Ripple y Banco Santander, para ofrecer soluciones de pago globales utilizando la tecnología blockchain.

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