El des­plome de los de­pó­sitos obliga aún más a los aho­rra­dores a buscar al­ter­na­tivas

La industria de fondos se frota las manos en una coyuntura mucho más favorable

La tasa Tobin puede tener un primer im­pacto po­si­tivo para la in­ver­sión co­lec­tiva

Bankia Fondos
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La in­dus­tria de los fondos de in­ver­sión ha em­pe­zado el año con buen pie. En enero en­traron más de 1.350 mi­llones de eu­ros, la cifra más alta desde marzo de 2018 al re­bufo de un 2019 ex­ce­lente en ren­ta­bi­li­dades y de la mano tam­bién del con­tinuo des­plome de las ren­ta­bi­li­dades de los ac­tivos sin riesgo. En di­ciem­bre, el tipo medio de los de­pó­sitos hasta 12 meses cayó hasta el nuevo mí­nimo his­tó­rico del 0,02%. ¿Quién da menos por el aho­rro?

A la caída continua hasta niveles rídículos de los tipos de cuentas y depósitos se suma la aprobación de la Tasa Tobin. El gravamen del 0,2% sobre las compras de acciones españolas será trasladado con toda seguridad por los intermediarios financieros a los inversores. Una realidad incontestable que ha disparado las expectativas entre las gestoras de fondos de inversion, que ven como el año 2020 puede favorecer sus intereses.

"Hay muchos ahorradores que siguen aguantando en depósitos por una simple cuestion de cultura financiera. No quieren asumir riesgos y ya está. Pero tienen un problema creciente, y es que ya ni los mejores depósitos del mercado les permiten mantener el valor de sus ahorros. Conseguir más de un 1% es casi una quimera salvo que coloques tu dinero a plazos muy largos y renuncies a la liquidez", señalan en fuentes financieras que creen que los fondos están ante una gran oportunidad.

El sector viene de un 2019 extraordinario en el que la rentabilidad media superó el 7,2% y el patrimonio volvió por encima de los 276.000 millones de euros. Sin embargo, el número de nuevas entradas fue muy discreto. Dicho de otra forma, el sector no fue capaz de rentabilizar un ejercicio histórico y de movilizar a los miles de inversores que se resisten a cambiar de bando a pesar de que los rendimientos del ahorro tradicional no pueden ser más descorazonadores.

Despliegue hasta 2022

Pero en los dos últimos meses ha habido cierto despegue y el sector empieza a ver el vaso medio lleno. Por un lado, cuentas y depósitos van a registrar otro año en blanco, con rentabilidades que sólo pueden bajar desde los niveles de saldo actuales. Los expertos creen que estos productos no volverán a competir hasta el año 2022, cuando empezarían a repercutir el cambio de sentido de los tipos de interés en la zona euro... si es que llega.

En segundo lugar, la industria de los fondos de inversión está a la espera de que una en principio mala noticia como la Tasa Tobin se convierta, al menos en primera instancia, en un catalizador de dinero para los fondos. Aunque la rentabilidad de éstos se verá penalizada por el gravamen (un 7,4% en los próximos 25 años, según las estimaciones de la patronal Inverco), los costes de entrar en Bolsa por esta vía son más baratos que hacerlo de forma directa.

Con la coyuntura a favor en este arranque de año, el mercado confía en que se superen las previsiones de Inverco para este año, no tanto en el terreno de las rentabilidades, que dependen de facotres en muchos casos incontrolables, como en términos de incremento del patrimonio, que la patronal cifra en 18.000 millones de euros. "Hablamos de inversiones a medio y largo plazo que deben beneficiarse de la falta de alternativaso o del encarecimiento de otras", señalan en fuentes del sector.

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