El re­tro­ceso del tu­rismo, las im­por­ta­ciones y la pa­rá­lisis eco­nó­mica ame­nazan con gol­pear a España

Las energéticas temen el efecto devastador que el coronavirus tendrá en sus cuentas

Las grandes mul­ti­na­cio­nales alertan de una caída en la de­manda por el hun­di­miento de China y las eco­no­mías

Petroleo
Petroleo

Las em­presas ener­gé­ti­cas, con las pe­tro­leras a la ca­beza, co­mienzan a temer los efectos de­vas­ta­dores que el co­ro­na­virus sobre sus re­sul­tados si la epi­demia no se de­tiene. Desde que se de­tectó la en­fer­medad en China, el pe­tróleo ha em­pren­dido una caída en los pre­cios in­ter­na­cio­nales que ha hecho saltar las alarmas entre la propia OPEP. En el mes de fe­brero, el brent del Mar del Norte no ha su­pe­rado la ba­rrera de los 60 dó­la­res, cuando a prin­ci­pios de año llegó a rozar los 70 dó­la­re­s/­ba­rril.

Las autoridades chinas estiman una caída de la demanda en el país superior al 25%, equivalente al 3% del consumo mundial de crudo. Fuentes no oficiales calculan un descenso en el consumo de más de tres millones de barriles diarios, equivalente al 20% de la demanda total china. El turismo, las menores importaciones y la paralización de muchas industrias asiáticas pueden golpear a la economía de España y hacer que el paro aumente. Italia ha comenzado a inquietar también a Europa.

Y es que, la actividad industrial está prácticamente paralizada y el turismo asiático se ha hundido. Las ventas de las refinerías chinas independientes han descendido un 90% desde finales de enero. Y la demanda de gasolina y otros combustibles han retrocedido dos terceras partes durante la festividad del año nuevo chino.

Actualmente, China es el país que más crudo importa de todo el mundo por encima de Estados Unidos. Se calcula que consume alrededor de 14 millones de barriles por día lo que le convierte en un país totalmente dependiente de las importaciones.

Alerta en el seno de la OPEP

La Organización de Países Exportadores de Petróleo (OPEP) ha estado barajando la posibilidad de adelantar la reunión prevista para marzo próximo. De hecho, a principios de este mes celebraron en Viena un encuentro técnico para analizar la situación pero sin acordar medidas. El encuentro ministerial se celebrará los días 5 y 6 de marzo, con la asistencia de Rusia y los países aliados de la organización, con Arabia Saudí al frente.

Del encuentro entre las grandes potencias mundiales de crudo tras EEUU, principal productor mundial por delante de Arabia Saudí, se prevé un recorte de entre 80.000 y un millón de barriles para hacer frente a la caída de los precios.

Las multinacionales petroleras están igualmente temerosas que los países productores por los efectos que puede tener el coronavirus en sus cuentas anuales. La epidemia hace días que traspasó las fronteras asiáticas y comienza a extenderse por todo el planeta. Europa ha comenzado a sufrir ya los efectos de su extensión. En Italia, hay alerta máxima tras las tres muertes ocurridas y los 150 casos detectados hasta el momento.

Un mal ejercicio para las petroleras

Por un motivo u otro, el ejercicio pasado no fue un buen año para las grandes dominadoras del petróleo mundial. Por ejemplo, el beneficio de Chevron se hundió un 80% en 2019 hasta 2.642 millones de euros por la menor facturación, los precios del petróleo y la devaluación que sufrieron los activos petrolíferos. El impacto de la devaluación de los activos se elevó hasta 26.402 millones de euros, un 50,5% más.

Otras de las afectadas por los malos resultados ha sido ExxonMobil. Pese a ganar cerca de 20.000 millones de euros, los beneficios bajaron un 31%. La multinacional justifica este retroceso por el descenso del precio del petróleo y el incremento de la inversión en capital.

De media, los precios del crudo llegaron a cotizar a unos 64,3 dólares/barril frente a los 71 dólares de 2018. Los precios cayeron debido básicamente a que había suficientes reservas de crudo en el mercado y a la incertidumbre de la economía mundial, sin que todavía no hubiera aparecido la epidemia del coronavirus en China.

Efectos impredecibles

Por el momento, los efectos económicos que el coronavirus puede tener a nivel mundial son impredecibles. La propia Organización Mundial de la Salud no se atreve a hacer una previsión de cuándo puede estar controlada la epidemia y los efectos que puede tener.

Al poco tiempo de declararse la enfermedad y a la vista de una expansión tan rápida, la multinacional British Petroleum anunció que el brote reduciría la demanda mundial de crudo entre 300.000 y 500.000 barriles diarios durante 2020. Estas cifras pueden quedarse totalmente obsoletas si el coronavirus no se controla pronto.

Igual que la mayoría, la multinacional británica ganó en 2019 un 57% menos -3.639 millones de euros-, por los bajos precios del crudo y el gas. En esta misma dirección ha estado Repsol pero no solo por el retroceso del barril sino por otros factores.

La petrolera española ha registrado unas pérdidas de 3.800 millones, tras ajustar a la baja sus activos para adaptarse al cambio climático y las provisiones realizadas por su conflicto con la china Sinopec. La compañía ha provisionado por estas razones unos 4.900 millones de euros.

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