El sector de ser­vi­cios y la cons­truc­ción serán los más afec­tados por el menor di­na­mismo

La ralentización llega a las pymes con un descenso en la creación de empleo

Las pe­queñas y me­dianas em­presas ge­ne­rarán 29.000 menos em­pleos que en 2019

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Pymes, en retroceso.

El fre­nazo eco­nó­mico que se es­pera para 2020 afec­tará sobre todo al te­jido in­dus­trial y de ser­vi­cios más im­por­tante del país, las em­presas de menor ta­maño. Si los datos del pa­sado ejer­cicio ya fueron preo­cu­pan­tes, las pre­vi­siones para 2020 son menos ha­la­güeñas ya que se ge­ne­rarán pre­vi­si­ble­mente 29.000 menos em­pleos que en 2019. Según un es­tudio que ela­bora Randstad Research, las com­pañías con menos de 250 tra­ba­ja­dores crearán 245.200 nuevos em­pleos, lo cual su­pone un im­por­tante des­censo sobre las ci­fras del año pa­sado.

Con una cuota del 80%, se prevé que servicios concentre la mayor parte de las ofertas, seguido de la construcción (13%), que será el que mayor repunte experimente. Al sector del ladrillo le seguiría industria que, con una previsión de 14.400 contratos (6%) del conjunto global, será el que menos repunte contabilice del total, en línea con la senda que ha seguido la producción industrial hasta la fecha.

“El relevante peso específico del sector servicios hace que este sea el agregado que ejerza el mayor impacto sobre los niveles de empleo esperado”, concreta el informe. De este modo, pronostica que servicios de comidas y bebidas, educación, informática y la Administración Pública sean las áreas con mayor volumen de vacantes.

Empresas auxiliares

Igualmente, se espera que lo hagan las actividades auxiliares a las empresas, comercio al por mayor, establecimientos residenciales y construcción. "La incertidumbre con respecto a la magnitud de la desaceleración económica permanece presente", afirman en estos expertos en el informe. Eso sí, resaltan la tendencia en la "minoración" de las afiliaciones durante el tercer trimestre del pasado ejercicio, como la tendencia media de las empresas, excepcionando las de mayor volumen.

Aun así, analizando únicamente las que se etiquetan como pymes, son las pequeñas -con un tamaño de entre 10 y 49 empleados- las que concentrarán un mayor volumen de creación de puestos de trabajo. Concretamente, con la generación de 105.700 contratos, el 43,1% del global. El resto se reparte entre las medianas -de 50 a 249 trabajadores- con un 41%, mientras que las microempresas apenas generarán 39.000 puestos de trabajo.

Las claves que tienen para crecer

La sostenibilidad no se está convirtiendo en una prioridad para las empresas de menor dimensión. Por una parte, existe la necesidad de adaptarse al entorno y a la demanda de los consumidores, y por otra, representa una ventaja competitiva para el crecimiento de las compañías.

Un estudio reciente de IBM concluye que siete de cada diez consumidores están dispuestos a pagar hasta un 35% más por los productos si estos están alineados con sus valores personales. De igual modo, el 57% asegura que cambiaría sus hábitos de compra para reducir su huella ecológica.

Así las cosas, la reputación representa una importante razón para cambiar y posicionarse en el mercado, pero también existe una motivación más prosaica. En concreto, concierne a la actividad diaria de la empresa, con procesos que tienen relación con la contratación de personal.

Con todo, además de la sostenibilidad hay que considerar otro aspecto que diferenciará a las empresas que sobrevivan de las que no. Se trata de la necesidad de digitalizarse. Los últimos datos de la Comisión Europea relegan a España a la undécima posición en relación a este aspecto.

Eso sí, se trata de una cuestión en las que las pymes tienen una mayor concienciación, tal y como so observa en un informe realizado por eAPyme. Uno de los motivos que sujetan esta evolución es la mejora de los procesos dentro de las compañías. En términos generales, Cepyme estima que la digitalización de este tipo de firmas haría crecer el PIB español en torno al 5%. Un porcentaje nada desdeñable teniendo en cuenta la ralentización económica que se observa en el viejo continente.

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