El Grupo trata sin éxito de di­ver­si­fi­carse pero le falta un em­puje es­tra­té­gico de­ci­sivo

Vocento se enfrenta a una cotización hundida y sin ideas en un punto crítico de la prensa

Al úl­timo cierre pu­bli­cado sus pér­didas más que du­pli­caban las re­gis­tradas un año antes

Vocento
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No co­rren buenos tiempos para los me­dios de co­mu­ni­ca­ción en un en­torno cada vez más com­pli­cado, lo que obliga al sector a grandes es­fuerzos de re­or­ga­ni­za­ción y di­ver­si­fi­ca­ción que al mer­cado le cuesta asi­mi­lar. Un mal ge­ne­ra­li­zado, sobre todos para los me­dios de papel tra­di­co­na­les, al que no es ajeno el grupo Vocento, cuya co­ti­za­ción lleva más de un lustro en con­tinuo re­tro­ceso a pesar de las me­didas para re­forzar su ac­ti­vidad y via­bi­li­dad.

La exploración de nuevos negocios como las agencias de medios y publicidad o la apuesta por el área de la restauración puesto en marcha en su último plan estratégico han ayudado a impulsar sus ingresos, pero de momento no han aportado el peso necesario para cambiar la dinámica de pérdidas que al cierre del tercer trimestre de 2019 más que duplicaban las contabilizadas un año antes, deteriorando su cotización en Bolsa.

Con el objetivo de mejorar su percepción en el mercado, el consejo de administración acordó a finales del pasado año un programa de recompra de acciones de hasta el 3% del capital, equivalente a 3,74 millones de euros, por un importe máximo de 5 millones de euros. Acciones que se amortizarán con el fin de elevar el beneficio por acción y mejorar la retribución al accionista.

Todas estas medidas, sin embargo, no han conseguido mitigar por ahora el goteo vendedor. Las acciones de Vocento caen un 8% en lo que va de año y los expertos técnicos se muestran preocupados ante el riesgo de perder su principal suelo actual en las inmediaciones de los 1,12 euros. Las recientes caídas con altos volúmenes de negociación y en contra del buen momento general del mercado no invitan a ser demasiados optimistas de cara a un inminente rebote.

El escenario más probable, señalan, es la continuidad de la actual fase bajista hasta al menos los mínimos del año pasado por debajo del euro por acción. A partir de ahí sí empezaría a ofrecer una buena oportunidad de compra siempre y cuando los resultados que vaya mostrando a lo largo de este año vayan confirmando una mayor aportación de sus nuevas actividades y, al menos, una cierta tendencia hacia la vuelta a la senda de los beneficios.

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