La CNMC, en total desacuerdo con la fór­mula que se ha apli­cado

Sánchez abre otro frente con las autonomías por el hachazo a la cogeneración eléctrica

Revilla de­clara la guerra a la mi­nistra Ribera y la acusa de la quiebra de Sniace

Industria papelera
Industria papelera

La mi­nistra para la Transición Ecológica, Teresa Ribera, se ha me­tido en un nuevo charco, esta vez con el sector de la co­ge­ne­ra­ción, al querer aplicar un fuerte re­corte en las ayudas que re­ciben estas plantas pro­duc­toras de ener­gía. La cuarta vi­ce­pre­si­denta de Gobierno está en guerra con las em­presas cuyo con­sumo ener­gé­tico de­pende de este tipo de ener­gía, ya que puede ser la pun­tilla para mu­chas in­dus­trias. La com­pañía cán­tabra Sniace, en fase de di­so­lu­ción, ha sido la pri­mera víc­tima en caer.

No se ha cerrado aún el culebrón de la marcha de Jordi Sevilla de Red Eléctrica, y la vicepresidenta y ministra para la Transición Ecológica, se ha visto inmerso en un nuevo conflicto. Una guerra que esta vez puede tener derivaciones más complicadas al estar por medio diferentes autonomías y presidentes regionales afectados. En el centro de toda la polémica, se encuentra además la Comisión Nacional de los Mercados y la Competencia (CNMC) que está en total desacuerdo con el cálculo que se ha empleado para el “hachazo” a la cogeneración.

El presidente de la Asociación Española de Cogeneración, (ACOGEN), Javier Rodríguez, ha anunciado que hasta 500 empresas podrían llevar a Ribera a los tribunales. La patronal estima en unos 423 millones de euros, un 42,3% del tijeretazo de 997,5 millones de euros anuales de la propuesta de orden retribución que se plantea para el periodo 2020-2025 aplicable a las plantas de energías renovables, cogeneración y residuos, respecto a 2019.

Crear un marco estable

Ante la polémica y la pelea que se ha creado entre empresas, gobiernos regionales afectados y la propia CNMC contra la ministra, el Ministerio para la Transición Ecológica justifica la medida en base a que, no realizar una actualización en la retribución a la cogeneración para el periodo 2020-2025, provocaría que el sector tuviera una rentabilidad superior a lo que marca la ley.

La secretaria de Estado de Energía, Sara Aagesen, ha expresado que, con la nueva orden ministerial, se pretende crear un “nuevo marco estable y predecible para el sector”, al asegurar una rentabilidad del 7,39% hasta el final de la vida útil. “Lo que ha presentado el Gobierno es una actualización de los parámetros retributivos de acuerdo con la norma establecida en 2014, con total transparencia, y nos tocaba ahora revisar, ya que son periodos de seis años”, ha señalado.

Según ACOGEN, el recorte supondrá una subida de más del 20% de los costes energéticos de las empresas que se nutren de este tipo de energía. La propia CNMC cuestiona el cálculo que se ha empleado para el recorte, por lo que aconseja “valorar la idoneidad del valor utilizado”. En este sentido, estima que su resultado “podría alejarse de la realidad del mercado, llegando a no cubrir siquiera el coste del producto propiamente dicho en el mercado internacional, al que además habría que añadir el gasto del transporte hasta ponerlo en destino”, argumenta.

Una buena parte de la plantas de cogeneración utilizan gas natural, gasóleo o fuel como fuente de suministro, por lo que el coste de generación está en función de las oscilaciones que sufra el petróleo. Existen también plantas que funcionan con biomasa o biogás. Lo relevante de este sistema es que permite recuperar hasta un 60% de la energía que se pierde en los sistemas convencionales de generación eléctrica.

Este tipo de instalaciones suelen construirse al lado de las empresas o industrias que van a consumir la energía que producen. Es un sistema al que se han acogido una gran parte de las industrias intensivas en consumo de electricidad por el sistema de retribución que reciben. Azulejeras, cerámicas, papeleras, químicas, cementeras y conserveras son algunos de los colectivos afectados.

La puntilla para Sniace

Este es el caso del grupo industrial químico de Sniace, de Torrelavega (Cantabria), al que el recorte del nuevo sistema de retribución a la cogeneración eléctrica le va a condenar al cierre de la planta. La dirección culpa al decreto del Ministerio pues considera que tiene un impacto de 45 millones de euros en la cuentas de la empresa.

Su presidenta, Gema Díaz Real, ha lamentado que la decisión de cerrar la fábrica se ha tomado después que la empresa cogeneradora Cogen, socia de Sniace, haya disuelto el contrato antes de tiempo, “lo que hace inviable continuar porque se necesitaría una importante cantidad de circulante para hacer frente al suministro de gas”.

El presidente de Cantabria, Miguel Ángel Revilla, acusa al Gobierno de Pedro Sánchez de haber dado la “puntilla” a Sniace, que ha obligado al cierre de la fábrica. “El Gobierno de España es el que ahora, con esta decisión última, la he dado la puntilla a una empresa que venía ya tocada, en respiración asistida desde hace mucho tiempo. Pero esta última medida de bajar el precio de la cogeneración les ha llevado a la liquidación”, ha asegurado.

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