El re­brote de la epi­de­mia, ad­mi­tido por Pekin, siembra el pá­nico en los mer­cados

Los riesgos del coronavirus fuerzan a los inversores a buscar alternativas a la bolsa

Bitcoin, oro y ma­te­rias primas se ven res­pal­dados ante el alza del brote epi­dé­mico

Bancos en la Bolsa
Bancos en la Bolsa

El miedo es libre y puede acabar con las ren­ta­bi­li­dades de la in­ver­sión a largo plazo. El nuevo brote de co­ro­na­vi­rus, en es­pe­cial por su im­pacto sobre las bolsas asiá­ticas y tras re­co­nocer este jueves el Gobierno chino más muertes que las es­pe­radas por el vi­rus, ha sem­brado el pá­nico en los mer­ca­dos. Si el 3 de fe­brero, el día que re­abrieron tras el Año Nuevo chino, los mer­cados asiá­ticos se de­jaron un 8% -su mayor caída desde 2015- ahora la preo­cu­pa­ción de los in­ver­sores ha vuelto a la es­cena eco­nó­mi­ca..

Los valores de la China continental han vuelto a caer después de una tímida y pasajera recuperación de parte de las pérdidas desde entonces, después de que el gobierno chino inyectara liquidez en el mercado para estabilizarlo. Resulta complicado predecir cómo va a desarrollarse el virus a partir de ahora. Ya ha puesto en cuarentena a 50 millones de personas y la Organización Mundial de la Salud (OMS) lo ha declarado una emergencia de salud pública internacional.

Ya están apareciendo casos en otros países además de China, lo que significa que podría haber repercusiones económicas y bursátiles a una escala más internacional. El virus podría desaparecer cuando termine la temporada de gripe, como hizo el SARS, o seguir extendiéndose hasta que pueda encontrarse una vacuna. La pregunta es: ¿cómo deberían responder los inversores ante este tipo de incertidumbre y la volatilidad que genera?

El brote ha golpeado el sentimiento de los inversores, ya que los activos de riesgo como las acciones han corregido y la demanda de activos refugio, como el oro y los bonos soberanos, “ha aumentado”, explican desde Schroders. Mientras tanto, el precio del crudo Brent ha caído por debajo de los 60 dólares por barril por primera vez desde la escalada de las tensiones en Oriente Medio.

El analista de eToro, Adam Vettese, subraya: “El coronavirus parece que va a acaparar titulares esta semana y está empujando a los inversores a buscar activos alternativos a la renta variable. Durante el fin de semana, la cotización del Bitcoin superó la barrera de los 10.000 dólares, un nivel no visto desde septiembre. Aunque después retrocedió ligeramente, la barrera psicológica de los 10.000 dólares es un nivel importante.

El impacto en las materias primas

Los efectos de la crisis epidémica se están trasladando a otros activos, como las materias primas. “Los precios del petróleo han entrado oficialmente en territorio bajista y el coronavirus ha jugado un papel aquí, pues los inversores están especulando sobre el potencial el impacto que el virus tendrá sobre la demanda de petróleo en China, el mayor importador mundial de esta commodity”, confirma Vettese.

El experto de eToro señala que “el precio del barril WTI ha retrocedido un 20% en un mes, la Historia sugiere que un descenso de esta magnitud tiende a ser seguido por mayores caídas, no por una brusca recuperación”, comenta. “Todos los ojos están puestos ahora en si la OPEP es capaz de profundizar los recortes de producción para mantener los precios”, concluye el experto.

Evitar los sesgos y los riesgos*

En momentos como este, conviene identificar “los sesgos conductuales y ceñirse al conjunto de principios fundamentales de la inversión”, destacan los expertos de Fidelity, gestora de fondos de inversión. La respuesta más obvia ante este tipo de situaciones es el miedo, que es connatural al comportamiento humano y se ha desarrollado como forma de responder rápidamente ante el peligro.

Aun así, el miedo no destaca precisamente por su capacidad para preservar las inversiones. Pensemos, por ejemplo, en la oleada de ventas que se desencadenó hace dos años cuando el índice de volatilidad CBOE, conocido como el “termómetro del miedo”, se disparó hasta el 115% el 5 de febrero de 2018 y el S&P 500 cayó un 2,1% hasta los 2.762 puntos.

Desde entonces, el mercado ha escalado hasta nuevos máximos y se sitúa un 20% por encima, y cualquier inversor que hubiera sucumbido al pánico y vendido “se habría perdido todas las ganancias posteriores”, ahonda Fidelity.

Artículos relacionados