OPINIÓN

El coronavirus muestra las deficiencias del modelo económico chino

La can­ce­la­ción del MWC de Barcelona es el inicio de unas con­se­cuen­cias di­fí­ciles de eva­luar

China
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El po­de­roso Partido Comunista chino se en­frenta a una buena sa­cu­dida en su eco­no­mía, cierre de fá­bricas y parón en las tran­sac­ciones do­més­ticas e in­ter­na­cio­na­les. Desesperación y rabia entre sus ciu­da­danos y un paso atrás, for­mi­da­ble, en su repu­tación uni­ver­sal.

La dubitativa y contenida respuesta oficial, negativas a escuchar la alarma del oftalmólogo, hoy víctima de la epidemia, que avisaba sobre la enfermedad no son una buena credencial para ese Partido y ese gobierno supercentralista con funcionarios y medios de comunicación maniatados.

El coronavirus, extiende sus tentáculos. El Móvil World Congress barcelonés de 2020 se ha cancelado este 2020. Un duro contratiempo para Barcelona y su entorno. Poco o nada puede hacer el independentismo para socorrer a quienes sufren un quebranto directo e inmediato en sus expectativas. Menos ingresos y menos empleos.

La globalización no respeta particularismos, los puede empobrecer y también enriquecer, pero nacionalismos y populismos son victimas o beneficiarios de la economía global. El único antídoto a su alcance es encerrarse entre el mar y la montaña e iniciar el camino del empobrecimiento autárquico.

La cesta de la compra china se está encareciendo; más de un 20% en enero. La tasa de inflación se sitúa en un 5,4% junto a una distorsión en los precios de los productos. La carne de cerdo se encarece mientras se abarata el pollo a causa del cierre de los restaurantes.

Parón inmobiliario, por otro lado. En efecto las dos principales compañías inmobiliarias Evergrande y Guangzhou han visto caer el valor de sus acciones en una quinta parte como respuesta a las dificultades a la hora de afrontar un elevado endeudamiento sin respuesta apropiada por la congelación de las ventas.

Los mercados globales, en especial en Estados Unidos y la UE, empiezan a reaccionar ligeramente al alza a la vez que el precio del barril de petróleo ha subido hasta los 54,34 dólares, todavía muy alejado de los 70 dólares a comienzos de enero.

Los gobernadores de la Reserva Federal y del Banco de Inglaterra alertan sobre los efectos de un desbordamiento de bajas expectativas provocado por la desaceleración de la economía china. Por lo pronto recomendación de mantener las políticas monetarias sin endurecer sus condiciones y todo ello en espera de que la pandemia retroceda y se estabilice la actividad económica.

Entretanto una apreciación del dólar que no favorece a la balanza comercial deficitaria de los Estados Unidos y acarrea una gran incertidumbre en los países en vía de desarrollo. De todo esto, poco o nada en nuestro Parlamento en su primera sesión de control al gobierno.

La anécdota continúa prevaleciendo sobre la categoría ¿a quién le importa que China sea nuestro tercer proveedor, solo por detrás de Alemania y Francia y que pueda convertirse en el primero si el ritmo de sus ventas a España sigue siendo tres veces superior al de nuestros socios europeos.

La alarma sobre el Mobile World Congress no es un asunto interno de la comunidad autónoma de Cataluña. Concierne a todo el territorio del Estado, aunque Barcelona y sus ciudadanos sean los principales damnificados. ¿Hasta cuándo el anecdotario seguirá siendo la principal reclamación de la oposición al Gobierno?

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