El ex pre­siente del BBVA ig­no­raba tam­bién que Villarejo cobró 10,3 mi­llones del banco

FG, el desmemoriado: se entera por el fiscal de la deuda por 200 millones de Portillo

No sabía de fac­turas in­fe­riores a 50 mi­llones pero es­taba al tanto de los 200.000 euros abo­nados a Pineda

Francisco González, ex presidente de BBVA
Francisco González, ex presidente de BBVA

La ex­tensa e in­tensa de­cla­ra­ción en sede ju­di­cial de Francisco González, ex de todo del BBVA, entra en una serie de con­tra­dic­ciones a pre­guntas de uno de los fis­cales an­ti­co­rrup­ción. Si FG es­grimía que desde su cargo no sabía nada de fac­turas in­fe­riores a 50 mi­llones de eu­ros, tam­poco supo nada de la deuda de 200 mi­llones que el pro­motor Luis Portillo tenía con el banco y de la que se in­formó me­diante los en­cargos rea­li­zados a la com­pañía de José Manuel Villarejo. González, en cam­bio, sabía del pago de 200.000 euros a Luis Pineda en con­cepto de pu­bli­ci­dad.

Según se desvela en el sumario del caso Tándem, al que ha tenido acceso www.capitalmadrid.com, Francisco González (FG) no sabía de cantidades pequeñas pero tampoco se enteraba de las de mayor tamaño, según su declaración ante los fiscales anticorrupción del caso BBVA-Villarejo. El ya expresidente y sin honores del banco, se parapetaba en que en calidad de su cargo por aquel entonces, él no se interesaba por minucias como los más de 10 millones pagados a Cenyt, la sociedad del comisario José Manuel Villarejo.

Los servicios de este policía en su momento en activo se produjeron por el intento de asalto al banco de la constructora Sacyr, por aquel entonces presidida por Luis del Rivero. Sin embargo, los encargos no acabaron con aquella operación con pocos visos de prosperar y se prolongaron hasta investigar los patrimonios de algunos constructores o promotores con el estallido de la burbuja inmobiliaria.

Uno de los fiscales del caso le pregunta sobre la deuda de 200 millones que habían detectado al banco por parte de Luis del Portillo, presidente entonces de inmobiliaria Colonial.

La respuesta de FG es de aurora boreal. "No tenía porqué saberlo, se lo puedo garantizar. Y además, no lo sabía y me lo acaba de decir usted que debía 200 millones al banco", responde en sede judicial el que ha sido el máximo responsable del BBVA durante casi dos décadas.

González apunta a continuación que tiene una reunión con Eduardo Arbizu, responsable de Legal en BBVA hasta finales de julio de 2019, en la que se habían encontrado bienes. "No me dijo personas concretas. Me dijo que se han identificado bienes. Incluso, no me dijo la cifra. Sí me acuerdo de unos bienes en Dubai. Y la pregunta rápida es qué hacemos. E hicimos lo que creo que teníamos que haber hecho, que es ir al Juzgado. También podíamos haber hecho otra cosa: negociar con los deudores, pero eso era ilegal".

Memoria selectiva

En su declaración, FG se muestra categórico al señalar que "delante de mí no se habló de ningún promotor" y que la contratación de Cenyt se produjo tras haber contado con la agencia Kroll (aún con Goirigolzarri como consejero delegado del BBVA) sin el éxito esperado. Sobre las personas que contrataron estos servicios a Villarejo, González apunta al responsable de España y gente de riesgos. "No sé si estaba la persona que llevaba específicamente recuperaciones, Antonio Béjar... En riesgos del grupo estaba el director general de riesgos, que era Manuel Castro, luego estaba otro de España, que no sé si era o no Antonio Béjar, y el jefe de esa persona que era Juan Asúa y el responsable de Legal, Eduardo Arbizu".

Asúa es el actual asesor del presidente Carlos Torres. Béjar fue despedido del BBVA tras su cese al frente de Castellana Norte y Arbizu fue cesado a finales de julio cuando se comunica la imputación del banco como persona jurídica en este caso.

Aunque la cantidad era muy inferior a los más de 10 millones pagados a la sociedad de Villarejo, FG sí recuerda a la perfección lo que al presidente de Ausbanc, Luis Pineda, se le pagó en concepto de publicidad. "Se le pagó hasta 2007, unos 200.000 euros. Otros [competidores] pagaban hasta un millón".

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