El co­ro­na­virus y la caída de los prin­ci­pales mer­cados emi­sores siem­bran la preo­cu­pa­ción

El turismo ofrece los primeros signos de debilidad desde máximos históricos

El úl­timo tri­mestre de 2019 ha su­puesto un paso atrás en el nú­mero de lle­gadas a España

Incentivar el turismo
Turismo en retroceso.

Las ci­fras glo­bales del tu­rismo en España son sen­ci­lla­mente en­vi­dia­bles. En 2019 lle­garon a España casi 84 mi­llones de ex­tran­je­ros, con un cre­ci­miento del 1,1% apa­ren­te­mente dis­creto, pero que gana mucha re­le­vancia si se tiene en cuenta que es un nuevo ré­cord. Más im­por­tante aún es que el gasto creció un 2,8% y su­peró los 92.000 mi­llones de eu­ros. Cifras de cam­pa­ni­llas que sin em­bargo no de­be­rían pro­vocar re­la­ja­ción al­guna en el sec­tor.

Un análisis más profundo de las cifras permite llegar a tres conclusiones que ensombrecen el futuro a corto plazo. La primera es la caída del número de visitantes procedentes de los tres principales mercados emisores, Reino Unido y Alemania. El impacto del 'Brexit' en el primero y las dificultades macroeconómicas del segundo, que ha estado al borde de la recesión en 2019, también han rebajado el gasto, fenómeno que se extiende a los turistas de los países nórdicos.

En un entorno de desaceleración, hay más competencia por parte de mercados más asequibles como Turquía o Túnez. Y, en conjunto, menos alegría en el gasto como corresponde a un escenario de desaceleración general que sigue en marcha y cuya intensidad es impredecible. Todo ello desemboca en que el PIB turístico crezca por segundo año consecutivo por debajo del PIB, un 1,5% en 2019 frente al 2% de la economía nacional. Es el peor dato desde 2013.

La que se viene encima

Pero importa más lo que viene por delante. El último trimestre del año pasado ya supuso un descenso de la cifra de turistas, incluida la aportación de los españoles. Además, el descenso de la entrada de turistas europeos de mayor poder adquisitivo ha sido compensando en parte por los visitantes de Estados Unidos y de China. En este punto, la aparición del coronovirus puede tener un impacto relevante en las cifras de este primer trimestre de 2020.

"Estamos en un proceso de cambio, no muy marcado todavía, de tendencia. Las cifras generales siguen siendo muy robustas, pero conviene prepararse porque hay algunas señales preocupantes. Que haya bajado la afluencia de turistas británicos y alemanes en las islas y las mejores zonas del litoral español es un fenómeno nuevo, que va más allá de la quiebra del Thomas Cook, aunque ha tenido un impacto indudable, señalan en fuentes del sector.

Los expertos detectan que la competencia crece y que hay que buscar alternativas. No obstante, todo apunta a un aterrizaje suave que permitirá al sector tomar las medidas correctoras necesarias. Entre ellas está consolidar la apuesta por los turistas nacionales, que han sumado en todos los marcadores del negocio turístico: pernoctaciones en hoteles (de forma muy acusada en establecimientos de cinco estrellas) y casas rurales, vuelos y viajes en tren. El potencial de crecimiento en este segmento es alto.

"Hay mucha vida más allá de la costa, un negocio muy explotado ya y donde hay destinos alternativos. El interior de España ofrece muchas oportunidades, por gastronomía, oferta cultural. Notamos que la demanda es cada vez mayor y también el potencial para subir precios, porque se ha hecho un esfuerzo enorme por ofrecer servicios de mucha calidad. Los modelos tradicionales de sol y costa deben ceder cuota a los nuevos que demanda una parte creciente de la sociedad", señalan en una gran compañía del sector.

Con un consenso absoluto acerca de que por tercer año consecutivo el PIB turístico se quedará por debajo del nacional y mucha incertidumbre todavía sobre el impacto del coronavirus (según Turespaña, el gasto acumulado por los turistas chinos en 2018 superó los 1.300 millones de euros), el sector se enfrenta a un año de retos que debe acometer sin prisa pero sin pausa. Las cifras récord de 2019 le dan un buen colchón, pero el turismo español debe empezar a hacer frente a las primeras señales de cansancio del modelo.

Artículos relacionados