"No he des­truido ningún do­cu­mento de nadie en mi vida pro­fe­sio­nal", afirma en el su­mario

FG, como Nixon, implica hasta a su secretaria en la destrucción de 'los papelitos' de Corrochano

El ex­pre­si­dente del BBVA señala a Ayuso (Comunicación) y otras áreas como co­no­ce­dores de los in­formes de Villarejo

Javier Ayuso, ex dircom BBVA.
Javier Ayuso, ex dircom BBVA.

Francisco González de­fiende su des­co­no­ci­miento de todo lo re­la­cio­nado con el caso Villarejo y no duda de im­plicar a dis­tintas áreas del banco en este turbio asunto. Al más puro es­tilo Richard Nixon, du­rante el caso Watergate, FG apunta a su se­cre­taria como la pro­bable cau­sante de que los in­formes que le hacía llegar Julio Corrochano hayan sido des­truidos con el paso del tiempo, una prác­tica que él no ha rea­li­zado en toda su ca­rrera pro­fe­sio­nal.

El expresidente del BBVA, hasta hace un año con el rango de presidente de honor, desconocía cualquier detalle de la investigación encargada al comisario José Manuel Villarejo, tanto en los encargos para frenar el asalto al banco de Sacyr en 2004 como en los posteriores para investigar el patrimonio de algunos promotores endeudados con el grupo.

Para ello, FG ya tiene su propia Rose Mary Woods, fallecida hace unos lustros, y que fue la secretaria del presidente de los Estados Unidos, Richard Nixon, en pleno escándalo del caso Watergate. Woods fue implicadca por Nixon como la causante del que se conoce como el "gap de los 18.5 minutos" en las grabaciones realizadas por el propio mandatario de sus conversaciones en la Oval Office.

Francisco González afirma en su declaración ante los fiscales Anticorrupción que los dos folios que le hacía llegar el responsable de seguridad, Julio Corrochano, sobre las investigaciones realizadas por Villarejo se los entrega a su secretaria, al mismo tiempo que minimiza el contenido aportado en esos documentos.

Tras indicar que su secretaria los habría archivado, FG declara que "no sé si están en el banco. Pero yo recuerdo cuando estaba en el banco y surgió ésto [el caso BBVA-Villarejo] y pregunté por la ocultación que hubiera, la documentación ya estaba destruida porque estamos hablando del año 2019 y esto fue en el 2004 o 2005. Cada equis tiempo, la secretaria destruía la información física".

Casi con indignación ante la pregunta del fiscal, el expresidente del BBVA se desmarca de que él diera la orden para la destrucción de los papeles que le hacía llegar Corrochano. "No he destruido ningún documento de nadie en mi vida profesional", afirma categórico durante su declaración como investigado en la Audiencia Nacional.

Caso transversal

Francisco González alegó entonces, durante más de dos horas y media de declaración ante el juez Manuel García-Castellón, cualquier conocimiento sobre cómo se realizaban los encargos al comisario Villarejo y a su sociedad Cenyt ya que "era un tema menor para mí".

Sin embargo, FG no duda en implicar a distintas áreas del banco sobre cómo discurrían las investigaciones sobre el intento de asalto de Sacyr al banco o de los patrimonios de importantes promotores inmobiliarios con millonarias deudas con el grupo. Entre ellos, al director de comunicación, Javier Ayuso, ya que el intento de asalto de Sacyr era un asunto muy preocupante.

"Se decidió claramente defendernos. Y defendernos significaba, efectivamente entre otras cosas, ofrecer una información pública sobre lo que estaba pasando. Y lo que estaba pasando era algo increíble, yo lo he dicho públicamente en varias ocasiones. Si eso que pasó en España pasa en otro país, muchas de esas personas estarían en la cárcel en estos momentos. Pero no fue así desgraciadamente", lamenta en su declaración González.

"Entonces, Javier Ayuso era el director de Comunicación del banco y en ese momento él tenía la responsabilidad de comunicar. Y yo no me acordaba, alguien me lo recordó hace unos meses, se fichó a una agencia especial, específica, para hacer ese trabajo", continúa el expresidente del BBVA.

Ante la pregunta de Anticorrupción de si Ayuso trataba con Corrochano, FG afirma de entrada que no tenía "ni idea", pero a continuación recupera la memoria en una clara contradicción.

"El señor Corrochano, claramente, hablaba con el señor Ayuso. Habló con el señor Cano, supongo. Y el señor Ayuso tenía la misión de informar al público. Entonces, si llega alguna información de importancia al señor Corrochano se la haría pasar al señor Ayuso. Yo, conociendo muy bien al señor Ayuso, el señor Ayuso conocía muy bien mi código de conducta y no hubiese pasado ninguna información que fuera incorrecta. y de hecho, el presidente o fundador de esa agencia de comunicación, al que yo he visto hace unos cuantos meses, me dice a mí que no le llegó nada que no fuera publicable. Es decir, no había ninguna información que corriera de Corrochano a Ayuso y luego a la agencia que no fuera legal".

Estas afirmaciones contrastan con las del propio Ayuso (ver capitalmadrid en enlace inferior), que en su declaración, como testigo, realizada inmediatamente después que la de FG, afirma que él apenas se reunía con Corrochano, como máximo "quizá una vez al año". A preguntas del fiscal, Ayuso añadió que nunca vió documentos que le hicieran pensar que procediían de fuentes externas, como el caso de la empresa Cenyt de José Villarejo. No obstante, el periodista testigo -obligado por ley a decir la verdad- añadió, inmediatamente, una frase reveladora: "Que yo recuerde".

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